En Sociedad > actualidad política
En el momento en que decidí escribir sobre la actualidad política latinoamericana se me vienen a la cabeza las marchas ó caminatas ciudadanas que se han venido efectuando últimamente en Latinoamérica, convocadas en algunos casos, por movimientos opositores a los gobiernos de turno, y en otros, convocadas, o por lo menos, con el aval del gobierno de aquel país en donde se realiza la marcha. Para traer dos ejemplos de estas, se traen a colación, la marcha convocada en Nicaragua por la Coordinadora Civil de ese país, con el fin de protestar contra las políticas del gobierno o de su Presidente Daniel Ortega, esta marcha, según sus organizadores, sumó más de 30.000 personas, que salieron a las calles a pedir por la defensa de los derechos políticos, económicos y sociales. De otro lado, en Colombia, millones de personas marcharon exigiendo la liberación de los secuestrados que mantienen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la cual fue celebrada justamente el día en que se celebra la Independencia de Colombia (20 de Julio). Este fenómeno cívico, alabado en algunas ocasiones, y criticado fuertemente en otras, no es nuevo en Latinoamérica, se ha llevado a cabo infinidad de veces en nuestros países, en algunos más que en otros, y en muy pocos con resultados visibles, si bien es cierto este tipo de sucesos en algunos casos tiene repercusiones políticas, en la mayoría de ocasiones no tiene ningún tipo de efecto, o por lo menos, no el esperado por sus organizadores, y considero que estas dos aquí enunciadas, tampoco lo tendrán, pero si hacen parte de una actualidad política, y no lo digo porque tome posición respecto de alguna perspectiva, si no, porque creo que las personas o movimientos sobre los cuales se intenta presionar con las marchas, sea el motivo que sea, siempre intentan desestimar los resultados de las mismas, es así como en Nicaragua el presidente Daniel Ortega dijo que la marcha había sido financiada o auspiciada por el “Imperio”, o como las FARC por intermedio de dos de sus integrantes, Rodrigo Granda y Jesús Santrich, y un día después de la multitudinaria marcha realizada en Colombia, manifestaron que la confrontación en ese país no acabará “hasta que se acaben la causas sociales que la engendraron”, por estos tipos, digamos, de reacciones que toman las contrapartes de las marchas, es que soy bastante escéptico sobre los resultados positivos que estas podrían generar en determinado país, esto no quiere decir que esté en contra de ellas, es más, estoy de acuerdo con las mismas siempre y cuando tengan una motivación justa y social, pero de ahí, a que crea que puedan tener buenos efectos, hay mucho trecho.
Estas manifestaciones que vemos en nuestros días en América latina son nuestra realidad y actualidad política y social, por un lado, una realidad de inconformismo de la sociedad latina sobre sus gobernantes, los cuales, en su gran mayoría, han olvidado los fines que les han encomendado sus compatriotas y han preferido tener como política de su gobierno, el enriquecimiento propio a costa de la degradación económica de sus representados, es cada vez más común hoy en día ver en nuestros países, que los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos, debido a políticas económicas que excluyen de oportunidades a la población más necesitada, hay gobiernos en nuestros países que gobiernan para las clases sociales altas y no para el pueblo, que como siempre es el más perjudicado por las clases dirigentes.
También hay marchas como la realizada en Colombia, que presuntamente claman por la Paz de los pueblos, pero que algunos de sus caminantes aprovechan para lanzar voces en contra de, quieran o no, integrantes de su mismo pueblo, si lo que uno pide es la Paz, el cese de todo tipo de violencia, no considero pertinente marchar en contra de un actor armado, cuando pedimos que alguien abandone la lucha armada lo primero que debemos hacer como mínimo es desarmar nuestros corazones y no pedir el fin de un conflicto con arengas ofensivas y llenas de odio, así nos resulte difícil de hacer. Creo que nuestra actualidad es la misma que vivían en algún momento nuestros abuelos o bisabuelos, una realidad política marcada por gobiernos que no se han preocupado por acabar los problemas de los ciudadanos desde la raíz, políticas que llevan a que cada día más vivamos sumidos en la pobreza, y como siempre, las necesidades sociales básicas no sean satisfechas ni se haga algo por satisfacerlas.
En cuanto a las marchas, no son las primeras, ni serán las últimas que veremos o viviremos en América latina, por uno u otro motivo, siempre tendremos razones para marchar, porque al parecer nuestros gobernantes se empeñan en dejar en ruinas nuestras tierras y en la pobreza más absoluta a nosotros, los ciudadanos del común.
Esperemos que próximamente se realicen marchas en protesta por la cantidad de niños que se acuestan a diario sin poder comer una comida diaria, o peor aún, por la cantidad de niños que mueren en nuestros países a raíz de la desnutrición en la que viven, u ojalá marchen en Colombia, por la cantidad de desplazados que el gobierno de ese país no ha hecho nada por lograrles una vida digna y justa, o, de algún modo repararles todo el sufrimiento que han tenido que pasar debido a la ineficacia del Estado para protegerlos de todo tipo de violencia, ya que esta es una obligación y mandato de todo gobierno, esperemos que sigan existiendo marchas de los ciudadanos con el fin de pedir justicia social, de pedir iguales oportunidades para ricos y pobres, y de solicitarles a las autoridades locales la lucha contra todo tipo de injusticia, provenga del lado que provenga, ya que todo tipo de injusticia lesiona a nuestras sociedades y al pueblo latinoamericano, que parece estar saliendo del letargo en el que ha estado sumido por décadas, creo que hay que tener fe en que estos malos ratos pasaran, pero lo más importante es, que en el momento de ejercer Democracia, no nos dejemos engañar nuevamente por personas que prometen mucho y cumplen poco, para así, en ese momento vivir una mejor actualidad política, una actualidad política llena de oportunidades y una actualidad política en paz para nosotros, los ciudadanos.
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