En la actualidad vivimos en una sociedad muy compleja atravesada por cambios acelerados, y condiciones sociales, económicas y laborales de elevado riesgo e incertidumbre. En medio de este contexto encontramos a muchos jóvenes con dificultades en su camino de elección vocacional. Esto se refleja en los grandes porcentajes de abandonos y cambios de carrera, lo cual puede verse tanto en universidades públicas como privadas.

Por un lado, los adolescentes deben enfrentarse a la compleja tarea que implica entrar en el mundo adulto, y junto con esto, sienten la angustia anticipada de lo que ocurrirá cuando concluya la carrera que eligió. Están en una situación de doble riesgo, ya que en una primera instancia tienen que elegir y no arrepentirse luego, y al mismo tiempo, además de recibirse, trabajar de lo que estudiaron. Más allá de elegir una carrera, deberán prepararse también para adaptarse a los cambios que conlleve el mundo laboral.

En la adolescencia y en la primera juventud, las personas suelen transitar por un momento de dificultad donde deben definirse a sí mismas, evaluar sus condiciones, aptitudes, competencias, limitaciones, posibilidades y también conocer sus potencialidades, y con todo ello poder construir su propio lugar en la sociedad.

Hay numerosos factores que producen desmotivación. Claros ejemplos son la devaluación de los títulos universitarios o terciarios debido a su superabundancia, la falta de trabajo, la incertidumbre sobre la posibilidad de continuar los estudios o no en función de la situación económica, etc.

Si bien siempre existió y existe desorientación vocacional por falta de información de las carreras, poco conocimiento de los propios intereses, o conflictos vocacionales por mandatos familiares; actualmente hay problemas más graves.

Estamos ante adolescentes que presentan síntomas como los siguientes:

- Carencia y fragilidad de intereses vocacionales, no se sienten atraídos hacia ningún área ocupacional

- Apatía, nada los convence ni los atrae

- Inmadurez

- Falta de motivación

- Pasividad e impulsividad

- Situaciones fóbicas

- Importantes dificultades ante el aprendizaje que suelen arrastrar desde su educación anterior

- Pobreza de recursos para enfrentar las dificultades que plantea la vida universitaria, les cuesta sentarse a estudiar, concentrarse y organizar un método de estudio.

Los especialistas en orientación vocacional sugieren “realizar un camino interno (desde la subjetividad) y externo (desde lo macrosocial)”. Es decir, quienes transitan la adolescencia tienen que realizar un proceso de conocerse ellos mismos y conocer el afuera, para poder pensar en su proyecto de vida, siendo este un avance importante hacia el alcance de su madurez personal.

Un aspecto clave en esto es que se produzca un aprendizaje sobre el hecho de elegir: el adolescente tiene que aprender a tomar decisiones pensadas y maduras, donde él sea quien elige activamente; lo cual será de mucha ayuda ya que a lo largo de toda su vida deberá tomar decisiones de todo tipo.

Otra manera de facilitar el proceso de decisión vocacional es el conocimiento de las alternativas de estudio, tener una visión global de la amplia y variada oferta educativa; además de visitar e informarse en las mismas las instituciones educativas.

Acudir a orientación vocacional es de gran ayuda, no sólo en la adolescencia sino en cualquier otro momento, ya que favorece decisiones acertadas y previene reiterados cambios y abandonos de carreras.