En Sociedad > adolescencia
El presente articulo trata un tema muy común en lo que a psicología evolutiva se refiere. Ubicándonos en la adolescencia, mas específicamente en aquel momento en el cual la salida del colegio secundario impone al pequeño adulto nuevas demandas, como lo es una elección vocacional. Ejemplificaremos en el presente, un caso de entrevista de primera vez al departamento de Orientación Vocacional de una de las cedes de CBC de la UBA, con los fines de que sirva de ejemplo para pensar ciertos conceptos en relación a la elección vocacional y a la adolescencia.
El fenómeno de la adolescencia podría ser abordado unilateralmente desde un plano evolutivo clásico. Desde tal postura, dividiríamos la adolescencia en tres etapas (que no especificare). Luego, cada una de estas etapas, quedaría sujeta a una nueva división, vale decir, subdivisión, donde la impronta analítica cartesiana se llevaría la mirada del publico. Considero que, a fines didácticos, la división de un fenómeno en sus partes elementales es útil, salvando ciertos limites que la irracionalidad aconseja no violar. No obstante, la adolescencia, entendida la misma como un interrogante en todos sus puntos complejo, no se deja cortar y clasificar en lo que llamamos la realidad. Observamos a la adolescencia como un fenómeno complejo, extendiéndose hacia áreas que, desde la “lógica” (la lógica del avestruz), “no coordinan”, bordeando ciertas otras que, “no debería bordear”, llegando a lugares que, “no debería llegar”.
Por ello, mi postura es presentar el caso empírico, que nos ahorra divagues ciegos. Habrá en todo momento articulaciones teóricas, desde ya, cuyo propósito será el echar luz sobre ciertos dichos de la charla. Esperemos pueda ser de utilidad para aquellos que, estudiando este complejo interrogante que es la adolescencia, busquen algún escrito que los baje a la tierra.
Cabe destacar, desde ya, por cuestiones éticas, que los datos expuestos no son los originales, como tampoco lo son los nombres, ni las ubicaciones espaciales. Eso no impide en nada el propósito del artículo.
Comienzo el relato.
Para la realización de la pasantía de Orientación Vocacional, al cursar la materia Adolescencia en la universidad, tuve el deseo de realizar como actividad el presenciar una entrevista de primera vez de alguien que acude para consultar, y a su vez para contar con un oído que lo pueda orientar en sus decisiones, miedos o dudas.
Fui citado por la Licenciada encargada y me presente el día acordado en la sede pactada.
En un principio, se impuso la necesidad de realizar otra de las actividades posibles de la pasantía, puesto que el adolescente citado para aquel horario había cambiado recientemente su entrevista. Cuando me disponía a realizar las encuestas a quienes se encontraban inscribiéndose en ese momento al Ciclo Básico, llegó una chica pidiendo por una Licenciada del departamento, con quien se ve, había hablado previamente y le había dicho que la podría hallar allí. La Licenciada encargada, quien me estaba guiando en las actividades a realizar, la atendió, y aprovechando la situación, para mi suerte, la hizo pasar al consultorio en el cual me hallaba. Así tuve la oportunidad de presenciar una entrevista espontánea que termino por convertirse en el proceso, en una entrevista de primera vez, puesto que duró aproximadamente 45 minutos.
Se la veía tímida, pero a su vez desenvuelta para hablar. Se hace evidente que necesitaba contar con el apoyo que se brinda en el departamento de orientación vocacional; necesitaba el espacio para hacer escuchar sus dificultades.
Describo brevemente su consulta: Su objetivo era, como ella dijo “averiguar sobre la carrera de Artes”. Se encontraba cursando el CBC para Diseño Grafico, y estaba paralizada por haber tenido “un cero” en el primer parcial de Matemática. Manifestó su preocupación por tener que estar “tres años más” cursando una materia que no entendía en absoluto, lo que evidentemente le haría perder tiempo.
En todo momento, la manera que esta chica tenía de hablar, detallar y explicar su situación indicó que desde el plano cognitivo o intelectual, ella realmente no tendría porque tener dificultad en aprobar una materia como matemática, aunque eso supusiera un esfuerzo mayor de su parte. No falto lenguaje técnico de su parte y su forma de dirigirse era en extremo apropiada para la situación.
¿Qué ocurría entonces?
La Lic. encargada incurrió acerca de las otras materias en curso. La muchacha afirmó que las había realizado sin mayor dificultad, y con un buen desempeño; pero su problema era matemática. Paso así a contar su historia.
Como su acento delataba, ella era no era Argentina, sino chilena. Allí, en Santiago de Chile, había cursado tres años en una universidad, una carrera aledaña a Diseño de Imagen y Sonido. No obstante, el costo de matriculación excedía bastante lo que ella era capaz de abonar, por lo cual, afirmo ella, decidió venir para Buenos Aires, con el fin cursar sus estudios en la Universidad de Buenos Aires.
Así, la Lic. paso a preguntarle por sus intereses con respecto a la carrera de Diseño Grafico. Ella respondió que le gustaban totalmente todas las actividades que entraban en relación con la carrera, puesto que le gustaba la aplicación efectiva y material de los conceptos aprendidos. Se orientaba hacia la ejecución y realización en la actividad. Pero, volviendo al tema interrumpió “¡Mi problema es matemática!”. Comentó que, por el bajo rendimiento de su primer parcial (materia que cursa por primera vez), había realmente evaluado la posibilidad de cambiarse a Artes.
Uno debería preguntarse hasta que punto lo tenía decidido, puesto que si bien llega a consulta con la frase de presentación “Vengo a averiguar sobre la carrera de artes”, acude al departamento de orientación vocacional, y elabora su historia y las causas que la llevan a decidir por tal cambio de carrera. Era evidente, mas allá de lo que decía, que necesitaba principalmente apoyo por parte de alguien de la universidad que la alentara a seguir adelante con la carrera; mas allá del pequeño obstáculo (aunque ella lo viera como un gran obstáculo) que puede ser una materia que le cuesta al alumno.
La Lic., con conocimiento profundo acerca de las carreras disponibles en la Universidad de Buenos Aires, paso a contarle acerca de artes. Le mostró, a través del currículo de materias de la carrera, como la mayoría de ellas empezaban por “Historia de…”, “Teoría sobre…”, “Critica de…”. Haciéndole así evidente que aquella carrera estaba orientada más a la crítica del arte, a la teoría sobre el arte, que a la realización del arte mismo, en discordancia con los gustos que ella antes había manifestado.
Surgió así la pregunta “¿Por qué habrías de dejar la carrera por una sola materia que, además es totalmente aprobable? ¿Tanto valor puede tener un mínimo obstáculo como ese?” La muchacha afirmo nuevamente sonriendo pero con un pequeño aire de frustración “Es que no voy a poder, me conozco y se que no puedo”.
La Lic. le aclaró que en tanto sostuviera una actitud como esa, le sería difícil salir del “no quiero que me guste la materia” hacia la posibilidad de aprobarla. A su vez le hizo saber que, en última instancia, podría rehacer la materia el próximo cuatrimestre; y en todo caso tendría los cuatro meses para dedicarle tiempo a la misma, además de contar con la posibilidad de que alguien le podría ayudar a estudiarla.
Restándole así valor a las fantasías y miedos que esta chica había construido alrededor de este mínimo (aunque para ella importante) problema, se la aventuró a seguir su carrera, sorteando estos inconvenientes, y a su vez a concurrir a otra consulta en caso de necesitarla. Se le hizo saber que ante cualquier inconveniente ella podría contar nuevamente con el espacio del departamento de orientación vocacional.
A partir de este material, es evidente incluso para un observador en formación, que para arribar a un abordaje desde el plano analítico se necesitaría mucha mas información de la que podemos extraer de esta primera entrevista. No obstante, creo que se pueden realizar ciertas intelecciones acerca de la misma.
Convendría ya desde un comienzo, marcar una importante diferencia entre la situación en la que se encuentra esta muchacha y otros casos como el que podemos encontrar descrito en “El Silencio de las Paredes” de Mario Betteo Barberis. Con esto no estoy afirmando que el tema social no sea un factor que influya en los inconvenientes por lo cuales esta chica consulta, sino que su posición con respecto a la degradación que hoy sufren muchos adolescentes a nivel intelectual es completamente favorable.
No se trata aquí de un problema concreto de dificultad económica o falta de bases educativas para realizar una carrera. Eso se encuentra por fuera de la cuestión. El hecho de que ella crea no poder aprobar matemática no esta en relación con una falta de capacidad.
Desde aquí se hace evidente que en este caso se encuentra en juego algo de si misma, que de ninguna manera podemos aventurar de que se trata, pero si lo podemos observar, por ejemplo, en como ella aborda, desde el plano de su sentimiento de si, la frase “Es que no voy a poder, me conozco y se que no puedo”. Sé que no puedo, yo sé como soy.
Aquí sin ninguna duda esta en juego algo en relación a como ella sortea desde su yo la frustración ante la falta, la manera en como ella se desenvuelve ante lo que no sale bien y cuya realización necesita trabajo y mayor esfuerzo, puesto que desde un observador objetivo, es totalmente ilógico cambiarse de carrera por un parcial desaprobado.
A su vez entra en juego el plano de la fantasía, en el cual ella asegura que va a estar mucho tiempo, (“tres años” en sus mismas palabras) tratando de resolver los parciales de esta materia del CBC.
Podríamos también aventurar (siempre desde la especulación, puesto que no hay material concreto para asegurar esta particular interpretación) como otro factor importante que determina la situación de esta muchacha, desde la lectura de los textos acerca de los estudiantes migrantes , como la universidad pública, así como el irse de su ciudad nativa, influyen en sus herramientas psíquicas para sostener el estudio. Ella menciona que sus amigos, con los cuales vive, estudian todos en universidades privadas, de número de alumnos bastante reducido y con familiaridad entre los profesores y los estudiantes. Es un hecho que la extrema inmensidad e incertidumbre que se puede hallar en una universidad tan grande como lo es la UBA, afecta mucho al adolescente en el proceso de alejamiento del endogrupo hacía la construcción de un proyecto de vida en el progresivo acercamiento hacia una posición subjetiva particular e individual. Por ello las universidades privadas utilizan como estrategia publicitaria sus programas que poseen gran identidad con los de la escuela: los horarios fijos, la familiaridad, el grupo, la seguridad, combinados con el reconocimiento internacional del nivel y otros postulados estratégicos de gran variedad. (Esto es realmente estudiado desde la mercadotecnia)
Creo por lo tanto, que la necesidad de encontrar este espacio, en el que fue escuchada, fue atendida ni bien golpeo la puerta, pudo hablar con alguien y obtener respaldo, fue totalmente beneficioso para ella.
Básicamente, ejerciendo una visión panorámica de la adolescencia y de este caso en particular, esta adolescente necesitó el apoyo de una persona que encarna la importante función de orientador, alentándola a seguir y a su vez brindándole la posibilidad de contar un espacio de escucha, sin el cual para muchos adolescentes migrados (y no migrados también) sería difícil sostener el gran quiebre que implica el abandono brusco de la familia y lo conocido, el duelo por aquello que se pierde, y a su vez la inserción en una universidad no ajena a las conflictivas sociales e institucionales que se viven en el país, unidos a su vez a la necesidad de construcción de un proyecto que vaya de la mano con la subjetivización de la persona.
Aquí tenemos un pequeño ejemplo de consulta de Orientación Vocacional por primera vez. La adolescencia es siempre un fenómeno complejo. Esperemos que las articulaciones teóricas sirvan de parámetro para intentar una aproximación a eso que llamamos adolescencia, de la cual, muchas cosas no entendemos.
BIBLIOGRAFÍA
“Ingresantes Migrantes”. Mirta Dans, Diana Lleventon, Graciela Mc Loughlin,
Clara Meschman, Haydee Nardini, Marisa Plastina, Graciela Roland.
“El Silencio de las Paredes” Mario Betteo Barberis
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