¿Por qué en la vida todo es tan difícil? ¿Por qué no hay nada perfecto?

Una joven muchacha viajó junto a su familia por motivos de trabajo, dejó su país, dejó a sus amigos, dejaron todo atrás para comenzar una nueva vida. Cuando por fin se vio con ánimos de salir, conocer gente y demás, se encontró con alguien muy especial, su mirada le transmitía cofianza y con el paso de los días comenzaron una historia de amor que jamás olvidarían.

Ella andaba enamorada del amor de su vida, creía que la vida era un lugar perfecto para vivir su sueño infinito junto a la persona que amaba. Todo era perfecto, ella le quería, él la quería, ella no podía vvir sin él, él no podía vivir sin ella.

Estaban unidos por algo tan fuerte que nada ni nadie podría separarlos, ese lazo los unía tan fuertemente que nunca podrían imaginarse el uno sin el otro. Cada día los sentimientos iban creciendo, conocieron juntos el placer del amor, las noches en las que se amaban, las mañanas en que despertaban el uno pensando en el otro, lo grande y maravilloso que es el amor cuando es correspondido, las ilusiones que se van creando casi sin darnos cuenta, sin pensar en temores ni miedos, simplemente en eso tan grande que ambos sentían, que hasta las despedidas de cada día dolían al no querer separarse.

Ella escribía un diario donde cada noche, plasmaba orgullosa todo aquello que sentían, vivían y descubrían juntos, en él dejó constancia de una bonita frase que cada mañana y cada noche leía y se repetía a sí misma:

"Vivir sólo para amarte, lo demás ya no me importa."

Así, su amor iba creciendo día a día y sus ansias por verle a cada momento se hacían mucho más intensas por minutos. Juntos alimentaban ese gran amor que se tenían, sus sueños comenzaban a formarse y hacerse realidad hasta que un inesperado día llegó la noticia.

La madre de la chica la sentó a su lado y le habló casi susurrando, los problemas se presentan de imprevisto, y era hora de volver a viajar, de volver a sus raíces, su antigua vida le esperaba de nuevo, pero esta vez dejaría atrás algo mucho más fuerte que todo, el gran amor de una pareja que soñaba con mirarse a los ojos cada noche antes de dormir, y cada mañana al despertar.

La chica se hundió, pensaba que todo había acabado, se encerró en su habitación, en su mundo, donde ya nada era un sueño, donde la única protagonista que intentaba vivir era ella.

Su chico intentaba ir a verla, pero ella no quería, creía que la iba a dejar, ya nada tenía sentido.

Una noche el chico se coló en su habitación y un susurro se escuchaba en medio del silencio de la noche... "Vivir sólo para amarte, lo demás ya no me importa"

Esa noche soñaron con su mundo ideal, perfecto, volvieron ciertas esperanzas aún sabiendo que la separación se daría pronto. Hicieron el amor hasta la madrugada, durmieron abrazadaos tiernamente para sentirse.

A partir de esa noche volvieron a retomar su cuento de hadas, salían, se divertían, reían, se amaban... Iban pasando los días y ella suspiraba constantemente, él le preguntaba el por qué, y ella le respondía, que le echaría mucho de menos...

La noche de la despedida fue la más intensa de todas, se abrazaron jurándose amor eterno, lloraron abrazados hasta el momento final, ella tenía que partir y él le entregó una nota que ella comenzó a leer:

Amor: El resumen de lo que hay entre tú y yo.

Besos: Los tuyos que siempre necesitaré.

Cariño: El que crece dentro de mí cada día.

Dolor: El que siento y sentiré cuando estés lejos.

Esperanza: De pasar mis días junto a ti.

Felicidad: Que tú me das.

Ganas: Las que tengo a todas horas de sntirte, besarte, abrazarte, mimarte, acariciarte...

Hielo: Que derretiste el primer momento en que te vi.

Ignorancia: Hacía los demás.

Juego: Mi juego, el tuyo, el nuestro.

Kilos: Y kilos de amor que mi corazón siente por ti.

Luz: De tus ojos que me iluminan.

Manos: Las tuyas entrelazadas con las mías formando el cielo.

Nada: Los temores cuando estás a mi lado.

Oscuridad: Para besarte y sentirte.

Placer: Lo que sólo tú me sabes dar.

Quizás: Seas la mujer de mi vida.

Roce: El de tu piel junto a la mía sin necesitar nada más.

Sabor: El de tus besos que me llenan cada día.

Temor: A pederte algún día.

Única: Tú eres única para mí.

Vida: La que me das y deseo que jamás me la quites porque sin ti... moriría.

Al finalizar el texto, ella rompió a llorar, sus ojos gritaban que necesitaban quedarse junto al amor de su vida pero su vida no se lo permitía... Ella marchó, sintiendo que algo moría con esa despedida.

En los meses siguientes se llamabn diariamente, se escribía... pero ya no era lo mismo, se seguían amando como nunca, pero se echaban tanto de menos que cuando hablaban era una sensación agridulce en sus corazones, lágrimas, risas... un mundo lleno de sentimientos que se contradecían entre sí. La vida les había jugado una mala pasada, y a tantos miles de kilómetros se sentían impotentes, incapaces de seguir adelante, cada discusión se hacía más fuerte por la distancia, cosas que en realidad no tenían importancia.

Los días seguían pasando y cada vez era más difícil, ya no eran tantas las llamadas, disminuyeron sus horas dedicadas a un simple teléfono para escucharse... poco a poco se fueron alejando... la esperanza se fue apagando, los sentimientos se fueron escondiendo... y llegó el día en que cada uno hizo su vida, aunque en sus corazones y en sus memorias siempre tenían un pequeño hueco para acordarse de ese amor de juventud tan inmenso, tan grande que les llenaba de alegría, paz y amor, un amor que siempre recordarían pero que no pudieron ni supieron mantener vivo, un amor que nunca podrían comparar a sus vidas, a las realidades que vivían por separado...

La importancia de cada segundo en situaciones que nos llenan sólo sabemos darla cuando perdemos lo que en realidad queremos, aunque siempre quede en nuestro recuerdo... y en nuestros corazones.