Hace más de tres años que entró en vigor la Ley de Residuos Sólidos del Distrito Federal (LRSDF) y apenas el pasado mes de marzo, se anunció la existencia de su reglamento, con lo que se busca reducir considerablemente la cantidad de residuos sólidos generados en esta ciudad.

Para que la LRSDF deje de ser letra muerta y por fin sea aplicable, se harán modificaciones al Código Financiero y se involucrará a los grandes generadores de basura para que participen en el programa para disminuir la producción de residuos y maximizar los aprovechamientos.

Lo cierto es que hoy en día las cifras son alarmantes, mientras en 1950 generábamos diariamente 0.37 kilogramos de basura por persona, en la actualidad se estima que cada uno de nosotros generamos un promedio de 1.4 kilogramos de residuos al día. Solamente en el Distrito Federal se generan 12 mil toneladas de residuos al día, lo que aproximadamente equivale a llenar de basura el Estadio Azteca en tres meses; y si se considera a la zona conurbada del Estado de México, actualmente la cantidad es de 21 mil toneladas diarias de residuos. Por otro lado, un informe muy reciente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que presentó sobre la evaluación del sector de los residuos sólidos en América Latina y El Caribe, señala que en esta región existen más de 500 millones de habitantes que generan alrededor de 450 mil toneladas de basura al día. De esta cantidad, México genera casi 100 mil .

Lamentablemente en el Distrito Federal no ha bastado tener una ley, hasta ahora sin aplicar. En un principio se confió en la “buena voluntad” de todos los actores que generamos basura en esta ciudad, pero entre buenas intenciones limitadas, poca infraestructura y nula educación ambiental, la realidad es que a la fecha en la ciudad sólo se divide 10% de los residuos.

Hace cuatro años, la LRSDF parecía que pondría a esta ciudad a la vanguardia, pero no ha sido así. Una vez más, en México hemos preferido estar al borde del colapso para tratar de llevar a cabo acciones concretas en contra de la contaminación por residuos sólidos. El Bordo Poniente, relleno sanitario al que se lleva la mayor parte de los desechos de los capitalinos está a punto de ser cerrado por no contar ya con espacio para más basura. Sin embargo, se sigue discutiendo su fecha de clausura definitiva. Hasta el momento está autorizada para e 31 de julio del 2008, pero el gobierno capitalino se empeña en decir que aún puede tener un poco más de vida útil.

El problema mayor empieza en casa

Las sociedades no siempre han producido basura. Tanto el tipo como la cantidad de desperdicios que producimos tienen que ver con nuestras formas de producción y de consumo. De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal (SMADF), en un día se tiran aproximadamente 12 mil toneladas de residuos en la ciudad de México, de los cuales 5 mil 640 se producen en los hogares capitalinos, lo cual causa una contaminación preocupante.

Sin embargo, al ver los bajos índices de separación doméstica nos preguntamos ¿es que acaso no sabemos que nuestra basura no desaparece al momento que sale de nuestra casa?, las cifras parecen gritar que no y esto prueba la inexistencia de programas adecuados e integrales de educación ambiental en la ciudad.

Otras personas argumentan que no separan la basura en sus domicilios porque “de todos modos al llegar al camión o al tiradero se vuelven a revolver”, y la falta de infraestructura gubernamental para hacer frente al problema se vuelve el pretexto perfecto para no hacer nada, ni siquiera reducir su generación doméstica de desechos. Pero ¿qué problemas de contaminación ambiental trae consigo la generación de basura?

• El gasto de energía y materiales que son utilizados en la elaboración de los envases y productos que después desecharemos, energía y materiales que con frecuencia provienen de recursos que no son renovables, como petróleo y minerales. Cuando nos deshacemos de lo que consideramos basura, en realidad estamos tirando recursos naturales.

• La contaminación del agua. El agua superficial se contamina por la basura que se concentra en ríos y cañadas. Pero el problema principal es el que no vemos. En los lugares donde se concentra basura se filtran líquidos conocidos como lixiviados, que contaminan el agua del subsuelo de la que, en nuestra ciudad, todos dependemos.

• La contaminación del suelo. La basura cambia la composición química del suelo y obstruye la germinación y crecimiento de vegetación.

• La contaminación del aire, por la putrefacción de la materia orgánica, los frecuentes incendios y por los residuos y bacterias que son dispersados por el viento.

Las consecuencias ambientales nos afectan a todos y todas por lo que el problema no sólo requiere de la intervención del gobierno. El Distrito Federal no cuenta con terrenos adecuados para la instalación de nuevos rellenos sanitarios, de ahí que la solución sea disminuir al máximo la generación de basura. ¿Cómo? A través de la aplicación de las tres R: Reducir, Reutilizar y Reciclar.

En México ¿de verdad existe el reciclaje?

A juicio de Elías Venegas, director ejecutivo del Instituto Nacional de Recicladores (Inare) , para combatir esta contaminación es fundamental que todos los actores hagamos más esfuerzos y nos comprometamos y responsabilicemos con el manejo adecuado de los residuos sólidos. Señala que, aunque se piensa que no se hace reciclaje en México, hay empresas que están trabajando desde hace muchos años. El problema es que más que una actividad industrial se le ve como una actividad comercial.

El reciclaje es el proceso de aprovechamiento de materiales tantas veces como sea posible, con lo que se evita la producción de algo nuevo con materiales perecederos. Se trata de aprovechar los materiales u objetos que la sociedad de consumo ha descartado, por considerarlos inútiles, es decir, se busca darle un nuevo valor a lo descartado a fin de que pueda ser reutilizado en la fabricación o preparación de nuevos productos, que no tienen por qué parecerse ni en forma ni aplicación al producto original.

Reciclando podemos aminorar el impacto que la actividad humana produce en el ambiente. Recuperando materiales que pueden reciclarse ayudamos a conservar recursos naturales, y evitamos la contaminación del subsuelo al reducir la basura a confinar. Al reciclar se ahorra energía, agua y combustibles utilizados en los procesos de producción de materias primas originales, es decir, se ahorran recursos naturales, se disminuye la contaminación del medio ambiente, así como los problemas provocados por los problemas de fabricación a partir de recursos naturales y se prolonga la vida útil de los rellenos sanitarios.

La condición para iniciar un proceso de reciclaje es separar los residuos. La separación se puede hacer a través de la pepena o desde nuestras casas y lugares de trabajo (la pepena es más fácil, digna e higiénica si separamos desde los lugares de origen de los desechos).

La mayoría de productos industrializados que se convierten en desperdicios son reciclables. Sin embargo, al depender de la pepena, la cantidad de materiales separados que se llegan a acopiar es muy reducida. Se acopian sólo los materiales menos sucios, más fácilmente separables y de mayor valor económico como son el aluminio, el vidrio, el papel y el cartón y algunos plásticos. A ello se agrega que en México aún no se cuenta con la tecnología y la infraestructura adecuadas para aprovechar todos los materiales que podrían ser reciclados.

La mezcla de desperdicios aumenta la contaminación y hace prácticamente imposible la separación y aprovechamiento de una gran proporción de los residuos orgánicos que producimos a nivel doméstico. Si aprovecháramos la totalidad de los residuos orgánicos y todos los inorgánicos que son reciclables, sólo produciríamos el 17% de la basura que actualmente generamos.

Avances en un largo camino

El desconocimiento de la Ley se debe a su débil difusión en lugares y espacios públicos, totalmente insuficientes para dar a conocer un programa tan importante para la ciudad. Baste recordar que la promoción comenzó pocos meses antes de la entrada en vigor de la Ley, y tan solo en algunos lugares, lo cual no bastó para dar a conocer de manera amplia y oportuna las disposiciones de ésta, ni para lograr una verdadera conciencia ambiental en la población.

Si bien es cierto que no existe el equipo adecuado para implementar de manera apropiada esta medida, es importante mencionar y reconocer el esfuerzo que está realizando el gobierno y algunas delegaciones políticas. Porque así como hay quien se escuda en pretextos como: "no hay camiones adecuados", hay quienes ponen el ejemplo y buscan alternativas para solventar las limitantes existentes, y así llevar a cabo el cumplimiento de la Ley.

Las delegaciones Venustiano Carranza, Iztacalco e Iztapalapa han adaptado contenedores de separación de residuos a los camiones ya existentes, ahorrando así recursos; ya que una unidad nueva con separadores cuesta más de un millón de pesos, mientras que para adaptar una de ellas sólo se requieren 50 mil. Esta acción la llevaron a cabo con el objetivo de brindar a la ciudadanía camiones con aditamentos adecuados para tirar sus residuos separados. Además, estas delegaciones realizaron la difusión de la Ley desde principios de año con la finalidad de cumplir adecuada y oportunamente.

La delegación Tláhuac es otro ejemplo. Capacitó a su personal del servicio de limpia, con lo que está logrando que estos empleados brinden un mejor servicio a los capitalinos que sí están separando sus residuos, y a su vez puedan explicar la manera de llevar a cabo la separación.

Por otro lado, el Gobierno del Distrito Federal aprobó recientemente un programa de disminución de residuos sólidos para los próximos cinco años, que incluye la construcción del Centro Integral de Reciclado y Energía (CIRE) , con participación privada, y la aplicación de cuotas a los grandes generadores; así como la recuperación, reclasificación y reutilización de gran parte de la basura generada diariamente. Su operación significará el cobro de cuotas a los grandes generadores de residuos sólidos, lo cual irá acompañado de un programa para incrementar el porcentaje de reciclaje a 20%, contra 15 que se tiene en estos momentos.

No obstante, se debe destacar la importancia de establecer una cultura contra la contaminación ambiental en México, que ofrezca beneficios a la comunidad a corto y a largo plazos, pues de ello depende que la problemática ambiental disminuya.

El principal reto es que todos los habitantes del Distrito Federal separemos nuestros residuos en orgánicos e inorgánicos, así como garantizar la recolección y disposición de los residuos separados como parte de las funciones del sistema de limpia de cada una de las delegaciones. El gobierno es, quizá, el principal eje para conducirnos hacia una conciencia ambiental, pues es quien tiene el poder suficiente para establecer el modo en que debe conservarse el ambiente de manera que se garanticen sus beneficios a largo plazo.

Los números de la basura en la ciudad de México

• Aproximadamente 12 mil toneladas de basura se generan diariamente en el Distrito Federal.

• Se estima que de los hogares proviene el 47% del total de los desperdicios, de los comercios el 29%, de los servicios el 15%, de los controlados el 3% y de otras actividades el 6%.

• A la ciudad de México le cuesta aproximadamente 1,900 millones de pesos anuales recolectar, tratar y disponer de los residuos sólidos

• Los residuos son recolectados por un parque vehicular integrado por 2,050 unidades y una plantilla laboral de 17 mil trabajadores, distribuidos en las 16 delegaciones capitalinas.

• El Distrito Federal cuenta con 13 estaciones de transferencia desde donde se trasladan los residuos a las tres plantas de selección y aprovechamiento de los residuos sólidos que son: Bordo Poniente, Santa Catarina y San Juan de Aragón.

• En estos sitios se procesan diariamente 7,373 toneladas de residuos y son recuperados al menos 16 tipos de materiales reciclables.

• Del total de los residuos sólidos que generamos en el Distrito Federal sólo 86% es recogido y trasladado al relleno sanitario. El resto desafortunadamente se arroja en barrancas y lotes baldíos.

• 43% de los residuos producidos en el Distrito Federal son residuos de alimentos y de jardinería, 18% papel y cartón, 8% vidrio, 9% plástico, 7% pañales desechables y sanitarios 5% aluminio, 2% ropa vieja, 2% fierro, 1% latas y 5% objetos diversos. De estos residuos más de 80% es aprovechable, actualmente sólo se aprovecha 2.5% del total.