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Cuando realizamos un viaje durante nuestras vacaciones lo hacemos con un fin en particular. En algunos casos simplemente se trata de relajación, y por eso visitamos lugares tranquilos y nos hospedamos en hoteles que brinden la mayor cantidad de comodidades posibles para lograr el fin. En otros casos, buscamos diversión y nos dirigimos a playas o destinos en los que la vida nocturna y la actividad diurna satisfagan esta búsqueda de entretenimiento y diversión. También está el aventurero que quiere explorar, acampar y realizar deportes extremos. Pero también existe otro tipo de turismo que se concentra en el aprendizaje y el enriquecimiento personal a partir de experiencias que nos permitan conocer la historia y la cultura de nuestro destino. Esta última opción es una de las más satisfactorias al final de un viaje, a pesar de que tal vez tengamos que sacrificar un poco la relajación que a veces se espera en unas vacaciones.
Existen distintas agencias de turismo que se especializan en desarrollar paquetes turísticos que incluyan visitas a museos y otros destinos que aportan al conocimiento de la cultura regional del lugar visitado. Esto se logra a partir de la combinación de tours en buses con guías que nos muestran y enseñan sobre las cosas más importantes del lugar y nos reparten folletos en todos los idiomas.
Sin embargo, existen otras opciones más libres para conocer la cultura de una región, que implica un poco más de esfuerzo ya que no contamos con un guía o con medios con destinos determinados. Esta forma es el turismo libre, es decir, cuando somos nosotros nuestros propios guías. Hacer esto requiere informarse previamente sobre el lugar que visitaremos. Internet es una buena fuente en donde podemos aprender mucho, pero lo más conveniente es acudir a los centros de información turística donde nos proporcionarán mapas y folletos que especifiquen los lugares de interés cultural.
En mi propia experiencia, descubrí que ésta es la mejor opción para conocer mejor la cultura de un lugar, mucho mejor, tal vez, que algunos paquetes prediseñados por empresas dedicadas al turismo. Esto se debe a que podemos adentrarnos en la sociedad y conocer desde el corazón de ella los secretos de su cultura e historia.
Por ejemplo, aprendí que a veces los hoteles, que son una opción excelente cuando buscamos relajarnos y librarnos de muchas responsabilidades, nos aíslan de la gente nativa del lugar ya que codeamos con otros turistas permanentemente y con los encargados de la administración del hotel. Por eso, una buena alternativa es alojarse en casas de una familia nativa. Con ellos podemos compartir algún almuerzo o cena, que son posibilidades imperdibles para preguntar sobre las costumbres y cultura del lugar. Generalmente aprendemos más de estas personas que de folletos y guías. También ellos pueden aconsejarnos sobre lugares que no son turísticos pero que tienen gran valor cultural.
Además, para aprender más sobre el lugar que estamos visitando, es bueno acudir a los restaurantes más regionales, en donde se sirvan comidas de la cocina típica del lugar. Otra forma es optar por cocinar nosotros mismos en donde nos estemos hospedando. Esto nos empuja a frecuentar mercados y tiendas en donde los nativos van a comprar sus alimentos usualmente y, así, conocer más de cerca la vida cotidiana de la gente.
No deja de ser importante, sin embargo, las visitas a museos y lugares de interés histórico y arqueológicos más conocidos. Es allí en donde se nos proporcionará la mayor cantidad de información. También ayuda utilizar el transporte público o coches alquilados en vez de optar por buses destinados para el turista. El alquiler de coches es una alternativa interesante ya que nos da la libertad de recorrer un lugar hasta por donde los autobuses no llegan.
En mi experiencia personal también aprendí que es muy enriquecedor asistir a celebraciones, carnavales y festivales típicos, averiguando, por su puesto, con anticipación los motivos que los impulsan. También durante mis viajes aprendí que tratar de aprender, por ejemplo, una danza característica de un lugar, como es el tango y el folclore en Argentina, puede ayudarnos a entender de manera más profunda la cultura de la región. Muchos lugares ofrecen clases de danzas que están abiertas a todo el mundo a precios accesibles. Así como con las danzas, podemos probar otras actividades que nos proporcionen un aprendizaje, como, por ejemplo, las visitas a ferias, peñas, desfiles y cualquier acontecimiento en donde se vean expuestas las costumbres y tradiciones.
Encerrarse en un hotel y acudir únicamente a lugares y atracciones frecuentados mayormente por turistas no son la mejor opción para aprender sobre la cultura de nuestro destino. En cambio, realizar caminatas no predeterminadas por agencias de turismo, informarnos previamente y durante el viaje lo mayor posible, alejándonos un poco de otros turistas y acercándonos a la gente nativa son garantías de que aprenderemos más de lo esperado y que regresaremos a nuestro hogar con un recuerdo muy valioso e inolvidable. Esto no implica no hacernos un espacio para descansar, pero, como dije antes, este tipo de turismo es un poco más ambicioso y requiere de un mayor esfuerzo por parte del viajero.
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