A las seis de la mañana llegó el primer mensaje de texto. Así empezó mi día de cumpleaños.

Una llamada, un mensaje de texto, otro, y otro, porque desde que existen los mismos, las llamadas prácticamente desaparecieron.

El día transcurría rápido y perfecto para mi gusto, había recibido mensajes de texto inesperados, llamadas inesperadas, correos inesperados, ¡si! pues el correo electrónico también juega un papel importante en la comunicación.

El regalo de mis padres había sido el más espectacular junto con las rosas que me obsequió mi ahijado. Me sentía dichosa, todo estaba en su lugar, pero a partir de las tres de la tarde, empecé a sentir que el tiempo transcurría al igual que mis pensamientos, ¡sola y triste!

En ese momento me di cuenta que mi mente pedía algo diferente, ese algo que en la actualidad se ha perdido, si, me pedía AMOR, no amor de padre, ni de madre, pedía a un hombre, ese a quien pueda amar. Pero no ese amor falso que representa la convivencia y la compañía, quería al amor. Sabía que no pasaría, el amor no aparece de un momento a otro.

Ya no era suficiente un mensaje inesperado o una llamada inesperada, quería a ese hombre que extrañaba sin haber existido. Ese hombre, ese amor platónico, pasó a ser esencial por muchas horas.

Pero, ¿por qué ese día lo extrañaba más que nunca? ¿Por qué no mañana o pasado mañana? ¿Por qué hoy? ¿Será que hoy lo conoceré? Me hacía tantas preguntas que lo llegué a considerar como una esperanza, que ese día conocería a ese hombre.

Esa necesidad se estaba convirtiendo en lo más importante, mientras el tiempo pasaba más me inquietaba, lo demás lo estaba empezando a minimizar, mensaje de texto que llegaba, lo llamaba mensajito, llamada-llamadita. Sólo ansiaba que ocurriera, que llegara ese ser, ese sería el regalo de cumpleaños ideal.

Después de tantas horas de espera y supuesta soledad, llegó mi gran regalo de cumpleaños, no era un hombre, ni una mujer, eran mis amigos, amigas, vecinos, familia, que de un momento a otro invadieron mi casa para celebrar conmigo.

Desde ese momento en mí, no existía más que felicidad, ¡había recibido más de lo esperado! la necesidad había desaparecido. Desapareció rápido porque comprendí que había recibido verdadero Amor, y que había recibido muchas de tantas formas de amar, ese fue ¡mi regalo de cumpleaños!

El verdadero amor lo tenemos en nuestro corazón, sólo tenemos que aprender a diferenciar uno del otro, y darle su propio espacio, todo tiene su tiempo.

A mí me tomó horas darme cuenta que lo podemos tener todo y no disfrutarlo, no dejes que te tome toda una vida, porque mañana puedes no existir.