El mercado de cambio abarca a la economía un país, como la Argentina, o en el caso de la Unión Europea, a la de una región, en la que los Bancos Centrales, los Bancos autorizados a operar en cambio, las casas de cambio y los cambistas particulares son quienes conforman ese mercado, en donde el tipo de cambio de la moneda queda fijado por la oferta y la demanda de divisas.

El precio de la moneda expresa cuanto vale una unidad de moneda extranjera en moneda local, donde por ejemplo U$S 1 (un dólar) vale en nuestra moneda alrededor de $3,05 (tres con cinco centavos de peso por cada dólar).

La oferta de divisas está en manos de los exportadores y del ingreso de capitales, y la demanda de divisas por las importaciones y la salida de capitales.

Cuando la demanda baja, o aumenta la oferta, la moneda local se aprecia, o sea que menos pesos que antes alcanzan para adquirir una unidad de moneda extranjera.

Cuando sucede lo contrario, que se aprecia la moneda extranjera, indica que se necesita más moneda local para adquirir moneda extranjera. Si la oferta disminuye o la demanda aumenta. Cuando una devaluación suscita en un país, el valor de la moneda nacional cae, para proteger la salida de divisas al exterior, y para hacer competentes a nivel internacional los productos de ese país, y asi poder fomentar la exportación.

El Banco Central es la institución encargada de establecer la política monetaria del país regulando así la economía cambiaria, en donde pueden darse situaciones en que la paridad de cambio entre la moneda local y extranjera sea fija, por ejemplo la Convertibilidad, que sea de libre cambio, o que sea de flotación sucia, en donde la intervención de esa institución comprando y vendiendo moneda establece un margen en que se mueva el valor de cambio de la moneda nacional, como sucede hoy en día en nuestro país, o como sucede en China, donde se busca mantener un cierto precio de la moneda local para fomentar las exportaciones.