En este breve artículo proponemos el estudio de uno de los espacios más interesante de la vida en familia: el baño. Asimismo, veremos cómo desde ese espacio en el que convive la familia se puede entender el baño en relación con los habitantes de un hogar.

“¿Por qué soy tan bella? Porque mi maestro me lava” . De esta manera arranca Dominique Laporte su libro Historia de la Mierda. Este trabajo brinda un gran aporte porque nos presenta la Francia de 1500. Las autoridades intentaban lograr que las principales ciudades y hogares franceses cumplieran con las normas de higiene establecidas. Instaban a los ciudadanos a instalar retretes en sus casas, de lo contrario corrían riesgo de confiscación de sus hogares.

El baño “pasa de ser una instancia pública y lúdica, para ser un espacio púdico y privado” . Este trabajo da cuenta de la preocupación por la higiene que tienen los pueblos sedentarios, pues los nómades no necesitan hacerlo. Los desechos que dejan estos últimos benefician a la tierra. Se habla de un origen público porque las termas formaban un gran complejo destinado a “la higiene más apremiante" .

Otro gran aporte va a venir acompañado de la mano de Oscar Traversa en Cuerpos de Papel. Este libro toca en profundidad cómo es presentado el cuerpo en la prensa y en las publicidades, durante el período 1918 – 1940. Lo que no quiere decir que tangencialmete no se relacione. De hecho, Traversa en el capítulo 4 “Jabones, cremas, polvos: de la fotografía a la ilustración” dedica este apartado a la higiene personal y cómo esto es transmitido en la publicidad. Con el advenimiento de las enfermedades y patologías infecciosas “se hace necesario, entonces, un nuevo dispositivo de control: el sanitario de la población en su conjunto, del que el jabón no será más que un modesto, pero insoslayable, complemento de las prácticas privadas de higiene” .

Por último es pertinente citar los trabajos sobre vida cotidiana dirigidos por Marita Soto, tales como “La puesta en escena de todos los días” e investigaciones en desarrollo. Estos trabajos son un acercamiento muy importante en tanto dan cuenta de las prácticas de la vida cotidiana. Y el baño, tambien es un lugar que se encuentra en el ámbito de lo cotidiano. “Los individuos ponen en escena en el espacio de todos los días cierto repertorio de esas prácticas (estéticas) que no sólo se presentan fragmentadas y heterogéneas sino que provienen de series temporales diversas” .

Marco Teórico:

Charles Sanders Peirce desarrolló la teoría triádica de los signos. En dicha teoría, se desprenden tres grandes grupos, que Peirce llamó tricotomías. La que tomaremos en cuenta en este caso es la segunda: ícono, índice y símbolo. El ícono es un signo que remite al objeto que denota por caracteres propios y con independencia de que el objeto exista realmente o no. En otras palabras, el ícono opera por semejanza.

El índice, por su parte, es un signo que se refiere al objeto que denota en virtud de que es afectado realmente por ese objeto. Si no existiera ese objeto, el índice no tendría entidad como signo. En relación con nuestro trabajo, podríamos mencionar un ejemplo: si entramos al baño y vemos espuma en la bañadera, será un índice de que alguien estuvo allí bañándose recientemente.

El símbolo, por último, es un signo que se refiere al objeto que denota por medio de una ley. Es decir, que se conecta con el objeto por convención.

Para nuestro análisis la cuestión de lo indicial es fundamental en el espacio de la familia, ya que con el aporte de Eliseo Verón nos permite desentrañar las cuestiones vinculadas con el cuerpo. Dice Verón: “El nivel de funcionamiento indicial es una red compleja de reenvíos sometida a la regla metonímica de la contigüidad (…) El pivote de este funcionamiento, que llamaré la capa metonímica de producción de sentido, es el cuerpo significante” . En este sentido, Verón vincula la dimensión de lo indicial con el cuerpo. Por ello, es la dimensión que nos parece pertinente utilizar para desarrollar nuestro trabajo. Después de todo, ¿qué espera el jabón en el baño si no una mano que lo sujete? ¿Qué espera la bañera si no un cuerpo que repose en ella? ¿Qué espera el inodoro si no un cuerpo que venga a depositar sus desechos? Todas estas cuestiones son claramente del orden de la indicialidad. Como mencionamos anteriormente, cada uno de esos elementos está allí, expectante, esperando el contacto con un cuerpo. Volviendo a Verón, lo indicial se corresponde con el contacto . Es claro que existe un borramiento en este sentido. Nada está demasiado explicitado en este ambiente, que es el baño, aunque nos parezca natural en el ámbito de lo familiar.

El baño es un espacio de pura “funcionalidad” . Todo lo allí puesto está al servicio del hombre, de eso no hay dudas.

Ágnes Heller también da cuenta de lo cotidiano. Ella va a dejar huella con su investigación en Sociología de la Vida Cotidiana. Porque como ella misma escribe: “la vida cotidiana también tiene una historia” . Heller no es ajena al ámbito de la vida cotidiana que describe desde su contexto histórico acertadamente. Y aunque se aproxime desde diferentes lados a este fenómeno así caracteriza la vida cotidiana en la primera parte de su libro: “La vida cotidiana es el conjunto de actividades que caracterizan la reproducción de los hombres particulares, los cuales, a su vez, crean la posibilidad de la reproducción social” .

Por último, utilizaré las ventajas que me otorgan los trabajos ya realizados sobre vida cotidiana del equipo de Marita Soto, que ha estudiado la cuestión de la familia y sus espacios privados en detalle. Utilizaré desde aquí conceptos más “semiotizados” acerca de los procesos que se hallan en el ámbito privado del baño.

Metodología:

Se trata de relevar entre cuatro o cinco baños correspondientes a casas de clase media e indagar los hábitos de quienes los habitan. Lo importante será descubrir los procesos semióticos que se desprenden de allí. No se juzgarán los gustos personales ni los individuos.

Para llevar a cabo el proceso metodológico tendré en cuenta el carácter indicial que tiene el baño, es decir, la estrecha relación que existe entre este ámbito del hogar con el cuerpo en general.

Otro rasgo que quisiera destacar son los diferentes juegos que se provocan al interior del baño: procesos tales como el colgar son aquí pertinentes. Esto tiene que ver con las diferentes categorías descriptivas que podemos ver en este ambiente. La toalla colgada, la bata colgada, el espejo colgado. Todos estos instrumentos están al servicio de quien será su beneficiario. Otra categoría es el apoyar. Tenemos el perfume, el shampoo, el jabón, sobre la repisa.

Sin duda el carácter antropológico, semiótico y social que posee un ambiente como el baño reforzará este proyecto, también lo tornará más resistente.

El registro tendrá que ver con el relevamiento fotográfico, ya que es pertinente. Debe ser espontáneo, en casas de familia y lo menos forzado posible. Es decir, se trata de que el “dueño del baño” no sea inducido por el análisis. También que intente mostrar su relación con ese ambiente privado de la manera más natural posible, para enriquecer y no forzar lo que se ve ni el análisis. La entrevista al dueño de cada baño es también necesaria, ya que el discurso de esos sujetos puede brindar nuevas miradas acerca de las estéticas del baño. Algunas preguntas posibles podrían ser: ¿Qué cambiarías si tuvieses oportunidad de hacerlo?, ¿Qué le agregarías a tu baño?

Los aportes que nos puedan hacer los medios masivos de comunicación son importantes y nos sirven de control. Las revistas dominicales, por ejemplo, nos muestran los nuevos sanitarios como: “modernos y cómodos” las más de las veces son más modernos que cómodos. Más “lindos que reconfortantes”.

Sin ir más lejos, es tan importante cómo se mira hoy este ambiente de la casa que la publicidad de Valot (empresa dedicada a productos de higiene y sanitarios en general) dice: “lo mejor de tu vida pasa por el baño”.

A modo de cierre, a modo de apertura de nuevas investigaciones:

El baño es un ámbito tan conocido como misterioso. Por eso me parece interesantísimo rastrear sus orígenes. En este ambiente prima lo inodoro y la higiene es su principal aliado. Al menos debería serlo si no lo es. El baño es un ambiente privado e íntimo por excelencia. Allí la luz, por ejemplo, genera su mayor fuerza junto al espejo.

El baño es un lugar diferente a cualquier otro ambiente de la casa. Es el lugar de la higiene personal, de las pérdidas, de los excrementos.

“Los problemas básicos en el diseño del baño (…) están en lograr una óptima privacidad en todas las funciones para los diversos miembros de la familia [y en] cuidar la distancia entre los muebles para optimizar el espacio y las instalaciones hidraúlicas y sanitarias” . De esta manera Fonseca describe al baño como la parte particular de una casa.

Por último el baño es un lugar que intenta borrar toda huella de “anormalidad”, si hubo olor que ahora no lo haya. Si alguien se bañó que quede seco. El baño es un lugar que siempre debe estar presentable. Esto ya se demostraba en sus orígenes: “(…) la buena salud, no es otra cosa, precisamente, que la ausencia del olor, el carácter poco maloliente del excremento, que aquí es norma” . Esto hace referencia al Edicto de 1539 que instaba a los franceses, como se explicó en la introducción, a tener retretes en condiciones.

Es importante observar las mutaciones de este ambiente en sincronía, porque a lo largo del tiempo se van rearmando ciertas prácticas, ciertos imaginarios sobre el baño. Actualmente se mantiene su carácter púdico.

Es por todas estas razones, y muchas más, que el baño no sólo es interesante como objeto para seguir investigando. Sino que es tan misterioso como encantador, dentro de un hogar, para una familia, e inclusive también para posibles invitados que pueda recibir esa familia. Pero eso es ya otra historia.