El ejercicio de revisión de la historia ARGENTINA resulta siempre efectivo, tanto para conocer lo ya acontecido como para comprender el presente y sus vicisitudes. Los diversos gobiernos argentinos y los manejos del Estado que estos han desarrollados, fueron objeto de múltiples análisis teóricos. Un ejemplo de ello es la teorización que realiza el politólogo argentino Daniel García Delgado quien distingue tres modelos de Estado en la historia argentina, por los que ha pasado el país: el modelo de Estado Liberal Oligárquico(1850-1940), el modelo de Estado Nacional Social o Popular (1940-1976) y el modelo de Estado Post Social o Neoliberal (1976-2003).

Sin embargo, podemos encontrar bastas calificaciones y clasificaciones que se separan de la anterior al describir lo acontecido en los gobiernos reinantes desde la fundación de la Nación. Para nuestro análisis tomaremos la valoración y categorización de los sucesivos gobiernos argentinos que realiza José Gabriel Vazeilles en su libroHistoria Argentina Etapas Económicas y Políticas 1850-1983”. El periodo que nos proponemos analizar es el que abarca los años 1955-1980.

Este análisis seguramente insuficiente, pretende dar cuenta de los aspectos militantes y de lucha que se gestaron en consecuencia de un despotismo que ejercía su poder sobre la sociedad toda. Frente a la injusticia que se gestaba en los altos mandos que tomaron el poder en 1976, los jóvenes que aquella época debatían y accionaban sobre la sociedad.

Los autores que nos acompañaran en este recorrido son Gustavo Pliss- Stengberg, con su libro Monte Chingolo, Pablo Pozzi y Alejandro Schneider, con un fragmento de Los Setentistas, y José Gabriel Vazeilles desde sus Memorias de Militancia.

BREVE RECORRIDO POR EL PERÍODO 1976-10982

“El golpe de 1976 fue la culminación de de la restauración oligárquica iniciada en 1955” . Las consecuencias destructivas de las acciones del bloque oligárquico militar que llevó adelante el golpe, continúan hasta la actualidad. El deseo motivador de destrucción de las fuerzas militares, apoyadas por empresarios y políticos conformistas, ha logrado la desarticulación de la sociedad y el debilitamiento de las fuerzas populares. La corrupción y la represión que reinó durante el periodo gobernado por fuerzas oligárquico militares se perpetúan en la actualidad, vemos sus consecuencias en la dependencia económica de la Argentina y en la despolitización de los ámbitos de debate. “En verdad, la sociedad argentina está en suspenso; quedó colocada en un estado de inercia en 1982. Los años anteriores no fueron pasivos, sino de acelerada destrucción de personas, de industrias, de cultura, de normas mínimas de moral y de derechos humanos básicos…”. Las responsabilidades de la situación colonial y precaria en todos los aspectos que hoy vivimos y sufrimos, se relaciona fuertemente con la vinculación que aún se mantiene entre el bloque oligárquico militar y los políticos que permitieron la cómoda salida de los responsables del genocidio, sufrido por la sociedad argentina durante el Proceso de Reorganización Nacional. Los responsables-dirigentes del periodo 1976-1982, han sido beneficiados por las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, manteniendo un lazo con el pasado que resulta demasiado fraternal, y que no permite el desarrollo de una sociedad “sana”, y que la historia argentina debe escribir con verguenza.

El supuesto objetivo para el desarrollo del terrorismo de Estado ejecutado por la Junta Militar , fue la destrucción de la guerrilla que amenazaba con tomar el poder de la Nación. Escudándose en el “estado de necesidad” desarrollaron cantidad d métodos intolerantes, ideológicos, como la censura y físicos como la tortura No obstante, según expresa Vazeilles en su libroHistoria argentina…”, las acciones vinculadas a este objetivo ya se habían comenzado a ejecutar desde el gobierno de María Estela Martínez de Perón. En la vereda de enfrente el objetivo de tomar el poder resultaba lejano, la guerrilla estaba desarticulada y carecía de armas para intentar la toma del poder.

Según comenta Vazeilles, docente de historia argentina, la sociedad argentina previa 1976 contaba con un desarrollo económico, político y científico nada despreciable. Nada hacia pensar en la posibilidad de que esos logros alcanzados pudiesen ser destruidos en tan poco tiempo. Las acciones desarrolladas por el gobierno de facto fueron psicológicas y propagandísticas. No se limitaron a la ocupación de estructuras por la fuerza, también pretendieron instaurar valores que hoy perduran en el sentido común de la sociedad y en la mente de los habitantes de la Argentina.

Económicamente la acumulación de la riqueza en pocas manos (oligárquicas), el endeudamiento externo, la dependencia de una potencia central y la clausura de un porvenir industrializado, mediante la destrucción de PyMES y el apaleamiento físico y económico a los trabajadores, pueden señalarse como consecuencias notorias pero no únicas, de un gobierno que de desarrollo bajo recetas neoliberales en materia financiera y represiva en cuanto a lo social, algunas de las cuales se repetiran varias veces duarante la histia argentina.

La actividad belicista de esta época fue notable. Lejos de la cordura están los emprendimientos de la Guerra de Malvinas y la propaganda antichilena.

El gobierno encabezado por Videla y compañía pretendía restablecer valores que consideraban ausentes en la sociedad argentina de ese momento. Las banderas alzadas por los militares que usurparon el poder fueron el cristianismo, los valores patrióticos y nacionalidad. La realidad fue otra. “…se proclamaban defensores de la libertad cuando esclavizaron a la mayoría de los argentinos y pisotearon todas las libertades democráticas; anunciaron que habían venido a instaurar una economía de producción y a liquidar la especulación y abrieron una etapa de especulación financiera sin igual desde los tiempos de Juárez Celman, y declararon su intención de erradicar la corrupción, cuando destruyeron los diques para consolarla de un modo tan completo que todavía siguen derruidos, lo que es sin dudas de interés de los principales beneficiarios de entonces que siguen siendo, en gran parte, los mismos del presente.”

Resulta necesario en este rápido recorrido por uno de los gobiernos más destructivos de nuestro país, dar cuanta de la división de poderes dentro de la dirigencia. Según Vazeilles durante el gobierno de Videla, la figura realmente mandataria eran los sectores económicos más importantes del país, quienes utilizaban al ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, para instrumentar sus aberrantes políticas. A cargo de la represión popular, se desempeñaban las Fuerzas Armadas, la Gendarmería y las diversas policías, estas tres fuerzas hicieron material el odio profundo que propiciaba el gobierno militar el resto de la sociedad y la intolerancia hacia los pensamientos divergentes. El objetivo era desarticular las movilizaciones populares que se desatarían al conocer las medidas destructivas instauradas desde el Ministerio de Economía. El gobierno de facto tubo una política salarial temible. Bajo los salarios de una manera desorbitante, tirando por la borda las reivindicaciones conseguidas en otro tiempo por el peronismo.

El gobierno militar del Proceso de Reorganización Nacional, como es conociado en la historia argentina se enfrentaba con la sociedad toda, sobre todo por sus características destructivas de una situación general del país que resultaba nada despreciable en esos momentos. Pero la figura que fue el “chivo expiatorio” y la victima de los ataques militares fue la subversión. Militantes de ideas de izquierda, organizaciones altruistas que consideraban a la igualdad como un valor fundamental del la sociedad, entre otros fueron objeto de ataques durante el periodo 1976/1982. Como explica José Gabriel Vazeilles en el libroHistoria Argentina…”, parte de la sociedad argentina quedó dividida, una parte de ella seguía viviendo en la superficie y desarrollando sus actividades cotidianas, mientras otra en cambio, era victima de la represión, pasando a llamarse “chupados”¿“Chupados ”por qué o por quien?, chupados por las fuerzas que supuestamente debían cuidarlos, y porque el pensamiento y las acciones de los “chupados” proponían un modelo de sociedad diferente al que propiciaba a el modelo occidental y cristiano venerados por la cúpula militar. En los pozos las condiciones de vida eran aberrantes: trabajo esclavo, violaciones, hambre, golpizas, etcétera que culminaban con los llamados “vuelos de la muerte”. Estas acciones pasaran a la historia argentina como practicas irrepetibles e inconcebibles en sociedad que queremos construir.

La instauración del miedo y la amenaza constante que reinaba en la sociedad hacía que las prácticas de las cuales eran victimas los “desaparecidos/chupados”, se mantuvieran solo en comentarios. Solo las organizaciones internacionales y algunos valientes entre lo que podemos nombrar a Rodolfo Walsh , manifestaban las aberraciones de las que eran victimas una parte de la sociedad.

La hipocresía reinante en el periodo analizado gozaba de total libertad de expresión. Los adeptos al golpe gozaban la librad de prensas y los militares expresaban su alegría frente a las imposición por la fuerza de su estilo de vida. Mariano Grondona, es uno de los periodistas que puede señalarse como adepto al régimen militar y consejero de los mandamases de La Junta .

Por todo lo expresado en Vazeilles califica a esta etapa de la historia argentina como ultrainfame. La destrucción propiciada durante 1976-1982, la pretensión y establecimiento de una segunda restauración oligárquica, hacen que merezca este calificativo.

HISTORIAS CONTADAS

Más allá de lo tristemente conocido y escrito en los libros de historia argentina, otras vidas sobreviven en anécdotas de los tiempos de dictadura, y nos permiten conocer humanamente a quienes lucharon por una sociedad que querían cambiar. Los militantes de los ´70 dejaron su legado de trabajo en agrupaciones que luchan por encontrarlos y esclarecer la historia argentina, pero también hay páginas escritas con rasgos cotidianos que son conmovedores.

Si bien las divergencias políticas que los enfrentaron, la idea de un país autónomo y con igualdad de oportunidades eran la moneda corriente para los jóvenes pensaban y escribían sobre ello, o que se encolumnaban en el Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP), Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Montoneros u otras organizaciones, que son parte de la historia argentina. Son múltiples las páginas en las que podemos encontrar detalles sobre a vida de militancia, las luchas cotidianas en las villas, los debates calurosos y los lazos fraternales tendidos en los campos de detención.

Gustavo Pliss- Stengberg, en su libro Monte Chingolo relata la historia de los militantes muertos en “la mayor batalla de la guerrilla argentina”. El capítulo I de este libro hace un recorrido por la vida de guerrilleros que militaron en el Ejercito Revolucionario del Pueblo y que combatieron en el partido de Quilmes el 23 de diciembre de 1975, en la batalla que se denominó Monte Chingolo.

“Yo tenía una familia hermosa”, dice Laura Bonaparte. “Hoy mi ex marido tres de mis cuatro hijos con sus respectivas parejas están desaparecidos”

En el libro de Pliss Sterenberg también aparecen actores sociales como J, una ex militante del ERP, que cuenta su accionar en una villa de La Plata, en la cual tenían como aliados a algunos de los personajes de “Titanes en el Ring”. Allí el accionar del ERP estaba vinculado repartir comida entre la gente pobre.

Otro de los muertos en Monte Chingolo, del cual se cuanta la historia es el Sargento Beto. Según cuenta Piss- Sterenberg, a través de una entrevista realizada a una ex compañera del Sargento, Beto tenia la idea de construir al Hombre Nuevo, era un magnifico admirador del Che Guevara y su militancia fue total. Otro de los militantes de cual se cuenta la historia es “El Benja”, en el se hace presente la verticalidad reinante en el PRT. Una de sus compañeras de militancia reconstruye las charlas políticas y los cuestionamientos que le hacía.

Otra de las historias que descansan en las páginas de “Monte Chingolo”, es la de la pareja que conforman Maria Inés y Eduardo Cesar Escobar. El hombre ya era militante de la juventud guevarista cuando conoció a la joven y la llevo a militar con él. Juntos siguieron adheridos a las filas del PTR-ERP, los dos fueron convocados para luchar en la batalla de Monte Chingolo. Otro de los militantes descriptos en las páginas escritas por Piss- Sterenberg es el Sargento Juan, un joven de veintiún años que a pesar de su corta edad mostraba una lucidez enorme en el análisis político. El Sargento Juan despertaba admiración entre sus compañeros, que recuerdan tristemente su caída en Monte Chingolo.

Otra de las parejas de las cuales se cuenta la historia persona, enmarcada en la hisria argentina de ese monento es la de la vida política son Omar Arreche (El gordo Emilio) y su esposa Norma Finocchiaro. Los dos participaron en Monte Chingolo ocupando diferentes posiciones en el campo de batalla. La pareja militante del ERP tenía funciones diversas. Mientras Arreche era el responsable de la zona Berisso, Ensenada, La plata, la mujer tenía una función mas pasiva. Los compañeros que conocieron a esta pareja hablan del gran afecto que se tenían y del futuro promisorio que mostraba Arreche, quien fue el primer sargento promovido a jefe dentro de la organización del ERP. Los entrevistados que hablan de la pareja dicen que Arreche vivía según la concepción de “Hombre Nuevo” del Che.

Pliss-Sterenberg comenta también el nacimiento del ERO. La visión que nos ofrece el autor es la de Santucho. Se trascriben los versos escritos por el militante cuando el ERP comenzaba a desempeñarse en la lucha armada antiimperialista. El recorrido por la vida de este personaje, abarca desde sus primeros acercamientos a la política como así también la relación con sus hijas. La historia de muchos militantes hecha luz sobre las dificultades y los desarraigos sufridos por quienes se entregaban a la vida política en los ´70.

Este libro mas alla de poder parecer anecdótico, muestra aspectos de los militantes tan personales como es posible. Se humaniza y se hace más cercana la vida de quienes lucharon por una sociedad mejor, y que a pesar de sus diferencias eran perseguidos por el mismo odio reinante en ese momento de la historia argentina.

Otro de los textos al cual recurrimos para analizar esta parte de la historia es Los Setentistas. De Pablo Pozzi y Alejandro Schneider. Los autores realizan entrevistas a distintos personajes vinculados con la militancia política durante los años de plomo en nuestro país. Analizamos la entrevista que los autores le realizan a Alicia, la mujer que en 1992 vivía en México, fue militante de una pequeña organización de izquierda que se encolumnaba tras los ideales de Lucha Socialista. La tarea desarrollada por esta agrupación esta localizada en la zona de La Plata, sobre todo en las mas humildes, pero extienden también su influencia en la villa de Retito y en las fábricas.

La organización a la cual perteneció Alicia sufrió los arrebatos de los Montoneros, se unió al FREJULI (Frente Justicialista de Liberación) y de la Organización Comunista Poder Obrero, aunque declara que esta última coalición significó al principio del fin. La mujer volanteaba en las villas, destaca que su trabajo se limitaba a esas zonas y se declara “netamente villera”. Ella cuenta los logros en la mejora de condiciones de vida que su organización logro. No solo a nivel estructural sino también una mayor participación de los vecinos en la actividad política.