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INTRODUCCIÓN
El silencio minó gran parte de la historia argentina. Nuestro país presenta señales de bombas que han detonado y otras que quizás nunca lo harán. Muchos años fueron enterrados en el olvido de aquellos que lo vivieron y habitan hasta hoy - y en muchos casos- en la más completa oscuridad.
La prensa argentina nos permite en la actualidad poder realizar una relectura de ella y de determinados momentos históricos que la caracterizaron. Develar esa oscuridad es un proceso necesario para el crecimiento pleno de una Nación. La apreciación de una realidad contada por los medios permitirá inferir una visión diferente de lo real -distorsionada y fragmentaria - que socavó muy profundo en el pensar argentino y se instaló desformadamente en él.
El objetivo del presente será recortar un año clave en la historia argentina como lo fue 1979, año en el que entre otras cosas, visitó el país una delegación de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) para conocer de cerca la vigencia y el estado de los derechos humanos en pleno régimen de Videla y compañía; motivada por la ola de rumores provenientes del exterior acerca de los hechos que en este país se cometían. El informe de dicha Comisión se dio a conocer recién en 1980 poniendo en conocimiento la violación de los Derechos Humanos que se estuvieron sucediendo en el país.
Dicha visita servirá para contar someramente en qué medida el silencio de " lo necesario" pasaba a un segundo plano oscurecido por otras noticias consideradas de "mayor interés" por la Junta Militar y cómo así se permitió construir -desde los medios- una historia diferente a la vivida en el país.
El análisis partirá del desarrollo de una realidad construida desde algunos medios de comunicación. Se tomará como diario base " La Nación" al que se lo comparará - a fin de ver entrecruzamientos y similitudes discursivas, entre otras cosas - con La Opinión - intervenido desde 1977 por el gobierno. Quiero aclarar este aspecto que es esencial. La intervención de La Opinión llevada adelante por el Gobierno militar, rompe desde ese entonces con el estilo anteriormente conocido del diario. A partir de 1977 cambia sus modalidades discursivas del cual devienen como es de suponerlo - por dicha intervención- informaciones más vinculadas con los intereses de la Junta Militar.
De esta manera, se podrá entender muchas cuestiones acerca de qué actitudes tomaron los medios en relación a la situación del país para aquellos momentos y quizás entender la lógica que los guió hasta la actitud que tienen en el presente. No existe por su parte un mea culpa ni un reconocimiento de su obrar para ese entonces. Muchas analogías surgen con la actualidad después de la revisión de aquellos años...
Para el presente tomé la iniciativa de tratar la noticia de la llegada de la Comisión, inmersa en el contexto social en la que se desarrolló y sus repercusiones desde la visión de estos dos medios.
ESTADO DE SITUACIÓN EN LA HISTORIA ARGENTINA
La visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos -organismo dependiente de la OEA- arribó a nuestro país el día 6 de setiembre de 1979 permaneciendo hasta el día 20 del mismo mes. Fue producto de una invitación " atrasada" - ya que estaba fijada de mutuo acuerdo para el mes de mayo del mismo año- y no había podido concretarse desde un primer momento.
La invitación inicial se había producido el día 18 de diciembre de 1978 y una vez concretada, tenía la finalidad precisa de analizar la situación de los derechos humanos en el país desde un punto de vista concreto y objetivo. El motivo de la visita también se debía a diferentes denuncias que dicha Comisión había recibido - antes y después del pronunciamiento de marzo de 1976- sobre presuntas violaciones de los derechos humanos en el país. Por tal motivo, y ante el aumento sistemático de dichas denuncias, la Comisión mostró extrema preocupación acerca de las sucesivas y graves violaciones que se estaban produciendo sobre estos mismos derechos.
La visita había sido impulsada por diferentes sectores militares ligados a los Derechos Humanos, especialmente por Eduardo Mignone que tenía ciertas vinculaciones con sectores educativos de Estados Unidos.
Durante su estadía en el país la CIDH tuvo diferentes encuentros con representantes de Autoridades Públicas del país ( Teniente general Jorge Rafael Videla, Adolfo Gabrielli, autoridades de la Corte Suprema de Justicia) ; entidades religiosas ( Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y Arzobispo de Córdoba); ex Presidentes de la República ( Frondizi, Levingston, Lanusse Y Cámpora), Organizaciones de Derechos Humanos ( Madres de Plaza de Mayo, APDH, etc. ), asociaciones Gremiales y Sindicales ( Confederación de trabajadores de la Educación, Sindicato de Luz y Fuerza), entidades Comerciales, Industriales y Empresariales ( Sociedad Rural Argentina, cámara Junior de Buenos Aires, etc.) y Partidos Políticos (UCR del Pueblo, Balbín y Alfonsín; PJ, Bittel; Confederación Socialista, Passik, etc.), entre otros. Es necesario aclarar que el presente trabajo se centra en la vista de la CIDH en su primer semana de visita a la Argentina. De todos modos, consideré de importancia mencionar algunos encuentros posteriores al estudio para ahondar en información acerca de la importancia de la visita.
Un tema crucial en referencia a la visita de la Comisión lo constituyó la cuestión vinculada a la Libertad de Prensa. La situación de los medios de Comunicación se había modificado enormemente a partir de 1976. Si bien la censura en distintos niveles de información y expresión se manifestaron desde un principio, ya para los el año 1979 los medios habían cambiado notoriamente su discurso y muchos de ellos podían ser considerados meros instrumentos de la clase gobernante expresados en constantes alabanzas dirigidas a la Junta Militar. En los medios gráficos a analizarse durante el presente se podrá observar hasta qué punto se dedicaba espacio a la llegada de la Comisión y cuán influenciados se hallaban con relación a las decisiones "impuestas" por la Junta Militar.
En muchos aspectos la visita de la CIDH fue el test más importante que tuvo la historia argentina y que en ese momento podía pasar la Junta Militar denunciada internacionalmente por la violación de los Derechos Humanos Sidicaro, Ricardo. “La política mirada desde arriba”. Capítulo XIV. Página 433.. Fue la verificación y confirmación de la amplia ola de rumores y denuncias que se estaba gestando en el exterior y que crecía implacablemente ayudada - entre otras cosas- por las "diferentes voces" que habían experimentado la realidad argentina durante esos años y que se vieron obligadas - en muchos casos- al exilio en distintos países.
Fueron presiones que lograron gradualmente debilitar la imagen del llamado " Proceso de Reorganización Nacional" y que alcanzaron - más allá de la realidad en la historia argentina contada por muchos medios- comprobar una realidad diferente y ocultada. La misma por fin pudo hacerse notar con la visita de la CIDH y con el informe final por ellos elaborado. Este informe, surgido de la observación in loco en septiembre de 1979 (y publicado en abril de 1980) dio a conocer en forma clara y sintética muestras concretas acerca de los atropellos a la libertad de expresión y violación de los Derechos Humanos que se sucedieron en la historia argentina a partir de 1976.
HIPOTESIS
¿A qué historia argentina apoyan?
En el presente trabajo se intentará demostrar las diferentes posturas adoptadas por los medios gráficos la Nación y La Opinión respectivamente. Será de importancia expresar sus respectivas condiciones de producción así como las de reconocimiento para observar qué tipo de relación construyen con sus enunciatarios a partir de un modelo determinado de contrato de lectura.
Mediante el espacio que le otorgaron a la llegada de la CIDH, los dos medios recién expresados servirán para compararse entre sí por las diferentes tratativas que realizan acerca de la llegada de la Comisión: La Nación dedica amplio espacio a la visita pero encarado desde un lugar más distante sin abandonar una clara posición de defensa de los intereses del Gobierno Militar. La Opinión mostrará por su parte una postura más moderada en la información que expone - también defendiendo los intereses del gobierno- pero en muchos casos con características de mayor neutralidad que aquel.
DESARROLLO
Para poder desarrollar un análisis de cada medio no sólo es necesario proceder a partir de la concreta explicación de la noticia en sí misma -comprendida en sus propiedades discursivas y gramaticales- ni abocarse tan solo al tratamiento que de ella se da. Mucha de la información presente en las páginas del diario y diferentes ítems dejan traslucir además la inclinación que el medio presenta en varios de los aspectos de la realidad y que deben considerarse. Por ejemplo, uno de los aspectos importantes lo constituye el espacio dado a la publicidad de un medio (que permite deducir mediante marcas enunciativas a qué tipo de lector se dirige y si efectivamente lo logra)
Como lo mencioné anteriormente La Nación presentó durante el período analizado una posición un tanto distante en donde no se involucra "enteramente" a favor de la Junta Militar. Digamos que quizás el medio intenta mostrar su sesgo objetivo y luego cae en la propia fosa que él mismo ha cavado pues contradice frecuentemente dicha objetividad ( sobre todo en sus editoriales). Pero sí presenta una firme persistencia en aquellos aspectos en donde muestra las opiniones del medio con respecto a la realidad del país ( expresados sobre todo en las declaraciones de diferentes actores sociales ligados al gobierno, como se verá).
Con la visita de la CIDH ocurre lo siguiente: La Nación se mostró decidida a defender nuevamente sus opiniones ya que en este caso, la misma ponía en riesgo una realidad que se estaba ocultando - y que debía seguir ocultada - así como cualquier otro cuestionamiento que a ella remita. Así arrastraba consigo el silencio de los manejos y las violaciones a los derechos humanos que acontecían en el país. El medio cubrió la visita de la Comisión como si la misma fuese una visita habitual que venía a examinar una supuesta situación en donde "no ocurría nada extraño" para lo cual fuese necesaria dicha presencia. El problema surgía desde el momento en donde "algo" atentaba contra la normalidad reinante y/o contra el Gobierno (ambos se expresaron frecuentemente en los medios como si fueran una unidad). Acá aparece claramente la figura "interesada" del medio para contrarrestar y defender (dentro de su supuesta objetividad) cualquier aspecto que lo pudiera atacar y/o agraviar.
Es necesario partir de la diferenciación que se hace de esto con La Opinión, ya que fue intervenida por el gobierno desde 1977 (en todas sus contratapas consta en letra minúscula el siguiente texto. Dec. 1515/77 P.E.N. Director periodístico interino: Oscar Ruiz). Puede diferenciarse de La Nación ya que -debido al motivo precedente-, se muestra en mayor grado más cercana a las opiniones del Proceso; pero conservando algunas veces características que denotan más neutralidad con respecto a él y otras en donde (como en la Nación) dicho supuesto se derrumba drásticamente. De todos modos sostengo que para este medio a diferencia del anterior la visita no fue una "supuesta cuestión de rutina", según se verá.
ANÁLISIS DE TAPAS
Evadiendo la verdadera historia argentina
Los dos medios analizados presentan en sus tapas una analogía: le dan escasa importancia a los acontecimientos internacionales. Si bien en La Opinión existe menor cobertura sobre los mismos, La Nación opta más bien por mencionarlos. Ambos lo hacen de una manera en donde no se resalten rasgos de violencia. No parecieran necesitar de la justificación del supuesto "orden" reinante en el que creían -y hacían creer- que se desenvolvían. Este rasgo es más notorio en La Nación, creo haber mencionado que para éste, la situación del país era de expresa normalidad.
Otra analogía presente en los dos medios es que ambos muestran en sus tapas la información organizada de una manera algo desordenada en la que se dificulta la lectura. Esto es porque aparecen las noticias muy abarrotadas unas de otras con muy pocos espacios divisorios en blanco entre noticia y noticia
A diferencia de La Nación, la Opinión el día de la llegada de la CIDH ( 6/09 ) publica en su portada:
" ... en plena libertad iniciará hoy su labor la Comisión de la OEA"
Para continuar diciendo: "A primera hora de hoy el país que no tiene nada que ocultar recibirá a la Comisión (...)
Y concluye con :"En completa libertad de acción la Comisión se entrevistará con figuras representativas..."
Estas calificaciones de la visita no están presentes en el otro medio. Y se puede llegar a pensar que si tanta libertad de acción es aclarada de antemano y reiteradas veces (en tan corto espacio como es el espacio de tapa) deja pensar que la libertad -o bien su ausencia- tenía mucho que ver con una historia argentina muy próxima que se insinuaba. No se entendería el por qué de reiterada aclaración si no existiesen aspectos de la realidad de algún modo ocultos. También cabría pensar en si la visita fue condicionada por otros actores sociales o no. En los días siguientes a la visita, dicho medio siguió publicándola en tapa ( haciendo referencia a la continuación de las tareas de la Comisión y al detalle de los encuentros y visitas a diferentes instituciones). Aparecen eventualmente fotografías sobre todo en aquellos casos en donde la Comisión tiene encuentros con miembros del Gobierno ( por ejemplo el día 8/9 en donde aparece en tapa el despacho de Videla en su encuentro con la Comisión).
La Nación a diferencia de la Opinión utiliza con frecuencia la extraña metodología de publicar noticias en tapa que luego no desarrolla en el interior del diario. Remiten a noticias que tienen que ver con comunicados emitidos y actividades oficiales realizadas por miembros de la Junta Militar. Dejarían entrever que los mismos tienen una vida transparente lejos de cualquier actitud comprometedora. Con ello, La Nación mostraba en tapa noticias que quizás no merecían ser ampliadas - o no disponían de mayor contenido- y por eso no requerían de más detalles. Lo extraño es que las mismas aparezcan en tapa - en donde los medios publican las noticias de mayor importancia-. La Nación rompe con esta lógica tradicional o bien se podría decir que consideraba de importancia dicha información en detrimento de otra. No es necesario aclarar que lo extraño deja de serlo ante los ojos de quienes pueden llegar a entender cuánto de complicidad existía dentro de este accionar y a qué intereses respondía.
Por otro lado, ambos medios ante los casos de triunfo en materia futbolística - Con motivo del campeonato juvenil de fútbol celebrado en Japón- relegan la visita de la Comisión y sus actividades a un plano secundario. Esto es un aspecto que se repite permanentemente en las tapas de los mismos así como en el tratamiento ulterior de dichos temas.
TRATAMIENTO DE LA NOTICIA: ACERCA DE LA COMISION
Una historia argentina supervisada desde afuera
Con la llegada de la comisión al país se manifiesta en los dos medios analizados una gran cobertura del suceso. La Nación le destinó casi el mismo espacio que a otras noticias del momento aunque siempre con un común denominador: abundancia en las descripciones y nulas informaciones acerca del objeto de la visita en sí. Sólo este medio publica en alusión al objeto de ella que :
"al exhaustivo informe oficial sobre la agresión terrorista que sufrió la Argentina deberán sumarse los testimonios sobre personas detenidas, algunas de las cuales se hallan a disposición de la justicia ordinaria y otras a disposición del Poder Ejecutivo" (6/9)
Privilegian con esto el informe que les entregará el Gobierno y luego las denuncias y testimonios de personas detenidas. Por eso, se observa el desarrollo de la información a partir de la descripción de actividades formales de la Comisión ( visitas, horarios, encuentros, etc.) y su notable omisión acerca de las valoraciones de la misma. No se insinúa un proceso de investigación y de descubrimiento. Para ello coinciden los medios analizados en apoyar la llegada de la visita (durante los primeros días) atribuyéndola a una "invitación" ofrecida por el Gobierno a fin de visualizar la vigencia de los derechos humanos en el país. El mismo día de la llegada, La Nación publica:
“La actitud demostrada por las autoridades argentinas al comunicar al organismo interamericano su deseo de que se registrara la visita de la delegación”.
El tratamiento que lleva adelante La Nación acerca del acontecimiento de la visita de la CIDH, se muestra en marcas que intentan expresar - como se dijo anteriormente- un estado de normalidad reinante en el país. De hecho, no aparecen personajes que cuestionen directamente el rumbo tomado por el país para esos años claves en la historia argentina. Esa restricción sólo logra atenuarse en la medida en que aparecen mencionadas ciertas ideas ( que nunca aparecen allí mencionadas por sus verdaderos emisores) que se toman de base para luego ser desestimadas y desacreditadas mediante estos mismos postulados con los que se exponen. No por casualidad estos se corresponden con el pensar del Gobierno.
Es la información que La Nación omite lo que es sorprendente. De esto se vale también la Opinión aunque en menor medida ya que habla del " Tiempo político del Proceso" y retoma durante varios días el discurso pronunciado por Videla a fines de agosto de ese año en defensa de una próxima salida democrática del país valida para toda la historia argentina.
Durante los primeros días de la visita de la Comisión, La Opinión - y continuando un aspecto ya analizado en su tapa- hace notar permanentemente que la Comisión llega al país sin ninguna referencia de los rumores del exterior y que obrará en el país en total libertad. Así tituló en su página central ( 12-13) el día 6/9:
"Prometen oír y ser objetivos"
Y líneas bajo : "Vienen sin preconcepto ni dependencia instrumental de ningún país en particular."
Por otro lado, días después a la llegada de la Comisión en su pág. 7 del 11/9 en la sección de información general; titula:
"Reconoce la Comisión que se desenvuelve con libertad".
En relación a las influencias internacionales, La Nación sostiene diferenciadamente de lo precedente: “se ha respondido con acierto al contestar a la campaña desatada contra nuestro país en buena medida por personas o grupos terroristas culpables de las principales violaciones de los derechos humanos(...)
Nuevamente apelando a estas adjetivaciones con la intención de dar una información clara y transparente en una realidad mezclada netamente por un discurso manejado desde arriba los medios expresan así "su" versión de los hechos: mientras que para La Opinión no existen condicionantes externos de la visita sí los existen para La Nación la que también la considera como una visita rutinaria. No se preocupa por aclarar si los miembros de la misma obrarán libremente o no ( ¿por qué no habrían de hacerlo ?) ni explícita en qué condiciones lo harán. Pero no deja pasar la oportunidad de aclarar acerca de la supuesta campaña de desprestigio gestada desde el exterior y tan nefasta para la historia argentina.
Si la situación del país se expresaba partiendo de un supuesto orden natural establecido como si nada extraño ocurriese, sería absurdo que La Nación en pos de defender "tanta objetividad" expresara lo contrario. Con respecto a ella, se puede hacer una mención particular. Si bien el diario se consideraba un medio objetivo, queriendo analizarlo en su completitud se aprecia de que gravemente transgrede este concepto cuando se muestra firme defensor de los intereses del Gobierno. Es altamente abrumador las adjetivaciones que a él se remiten ( es rico en información y vacío en contenido) y pierde todo carácter de neutralidad ya que excluye por completo cualquier información que pueda afectar la imagen del Gobierno como en este caso lo hace. Clara expresión de esto se encuentra en las notas editoriales del medio. Ejemplo de ellas se ven por ejemplo en el primer día de la llegada de la Comisión en donde el medio publica:
(...) Hay que subrayar la aprobación de la actitud demostrada por las autoridades argentinas al comunicar al organismo interamericano su deseo de que se registrara la visita de la delegación. Se ha respondido con acierto (...)
Es de confiar que tenga presente (la Comisión) el estado de disolución de la sociedad argentina existente a comienzos de 1976 cuando por la ineptitud y corrupción de funcionarios y por la acción de grupos terroristas, el Estado había perdido totalmente el monopolio de la fuerza la que ponía en peligro su propia existencia, sin la cual es ilusorio hablar de derechos humanos"
Lo precedente se produce con la llegada de la Comisión. Aparecen desde entonces y a los pocos días de su permanencia en el país, determinados discursos focalizados desde una posición que critica su presencia. Ellos provienen de entidades civiles y religiosas que prolijamente explicitan su oposición de esta manera:
“El gobierno no está obligado a aceptar que nadie dentro del territorio venga de afuera a hurgar cómo se actúa”, ( Arzobispo de San Juan , La Nación, 6/9)
Así como tampoco es arbitrario que La Opinión haciendo mención a la "Campaña Antiargentina" Es necesario aclarar que este medio con la llegada de la CIDH se esfuerza en mostrar que ésta no viene influenciada por el exterior. Días después esta visión se va opacando con la aparición de declaraciones que contradicen lo anterior. gestada en el exterior, transcriba una denuncia que de ella realiza el ex presidente Levingston: Esta nota es publicada en toda su extensión el mismo día por La Nación.
" Un país soberano de nuestra dimensión y tradición no necesitaba la indagación, el control o el consejo de un organismo ajeno a las instituciones de la República para superar cuestiones de la extrema emergencia vivida durante la guerra interna que terminó con la derrota de la subversión armada" ( Sección "El País, 12/9)
Publicar declaraciones de estas autoridades le sirven al medio para poder volcar -no implícitamente- sus ideas. Es desde la recurrencia a las voces del otro que los medios expresan frecuentemente sus intereses políticos. Es un recurso muy utilizado (por ambos diarios) que les facilita el no involucrarse en algunas declaraciones - ya que son emitidas por otros- y simultáneamente las emplean como reflejo de su propio pensar.
CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LOS MEDIOS.
La historia argentina omitida
Tanto La Nación como La Opinión presentan poca extensión en cuanto al volumen de sus páginas. El problema reside en pensar que los hechos a contarse no eran pocos - como para justificar la cantidad de información publicada-, pero sí lo eran los hechos a ocultar - que de hecho eran más aún.
Existe en los dos medios poca información referida a asuntos de política nacional. Las informaciones abundan acerca de los encuentros, salidas y actividades que realizaba la Junta Militar. Publicar por ejemplo - y remitiéndose a ella- que sus integrantes " Comieron un asado en el Tigre" es parte de esta realidad que en este caso La Nación privilegia y pone en evidencia.
La Opinión ubica la noticia de la llegada de la CIDH en su sección " El País" ( las otras secciones del medio son " Información Internacional" e " Información General"). Aquí puede el medio atreverse débilmente a rozar cuestiones referente a temas políticos y a las actividades públicas de los integrantes de la Junta militar, mencionados anteriormente. Así, va ubicando la cobertura de la llegada de la Comisión alternándola en la sección " El país" o en "Información General" según el caso y su conveniencia a la historia argentina. La acompañan generalmente noticias que alaban la gestión de gobierno y otras informaciones en donde se exponen los grandes logros que se consiguen para el desarrollo del país. Un ejemplo de esto puede ser: " Darán préstamo a Yaciretá (10/9);"Ventajas argentinas en materia nuclear"(11/09), entre otras.
Algunas veces - sobre todo los primeros días de llegada de la Comisión- en La Opinión, la noticia sale desarrollada en la parte central del diario ( páginas 12 y 13) y otras veces (como por ejemplo el día 8/9- dos días después de su llegada)- es enviada a las páginas 6 y 7 del diario "superada en importancia" por la obtención del título Juvenil en el Mundial de Fútbol realizado en Japón. Esto se vuelve a repetir el día 12/09 cuando la información central es que Argentina jugará contra Alemania. Bastaría con ver esta predominancia de la temática referente al mundial de fútbol (y de los posibles y/o efectivos triunfos del país en la materia) para ver cómo se desplaza la información sobre la cobertura de la CIDH.. Este aspecto quizás requiere de un detalle más minucioso.
Publicar más privilegiadamente noticias sobre el tema precedente en materia futbolística, implica en cierta medida realizar cierta campaña propagandística de las ideas e intereses del Régimen y manifestar una actitud de complicidad con él. Esto se deduce desde el momento en que hacen predominar el júbilo de los triunfos de la selección de fútbol por sobre el triunfo mismo, dejando entrever la felicidad "aparente" de un pueblo como si se encontrase "en un estadio más" de su desarrollo como tal y no viviera inmerso en una etapa de terror y miedo como la que vivía. Otro aspecto esencial de esto es la imagen que los medios le dan mediante estas noticias a los actores jóvenes. No aparecen en los dos diarios analizados aquí dichas figuras excepto aquellas que remiten al campeonato juvenil celebrado. ¿ Será que el ideal de los jóvenes deberá emparentarse con aquello vinculado al triunfo y alejado de la subversión? ¿ Qué le conviene a la historia argentina?
Retomo aspectos mencionados anteriormente sobre la división del diario: La Nación no diferencia claramente su cuerpo en secciones sino que estas se entienden a partir de las temáticas presentes en las notas. La información retratada en las páginas del diario permite seguir identificando a los militares como sujetos de la información y en lo referente a la sección " Política Nacional" dejar informaciones poco relevantes como por ejemplo: “Nuevos códigos para los pagos a jubilados" del día ( 1/9) y acompañada de una infografía de media página; o bien al día siguiente : " Actuaron los jurados en Curuzú Cuatiá” (sobre una muestra ganadera). El resto de la información de la sección lo conforman otros temas de no tanta importancia acompañados frecuentemente de avisos sobre el dictado de cursos y congresos, entre otros. Esa era la realidad que según La Nación ocurría en el país: se limita muchas veces a recoger vanalidades que poco aportan a la verdadera historia argentina.
Los dos diarios presentan entonces los textos de una manera en donde "se escribe mucho y se cuenta poco". Durante el transcurso de los días de noviembre y con la presencia de la Comisión en el país, convierten esta información política en un hecho rutinario de publicación Quiero resaltar este aspecto. Considero que La Opinión no consideraba rutinaria la visita de la Comisión, de ahí sus aclaraciones acerca de la libertad de su obrar que hacen connotan otra realidad no implícita. Pero la cobertura de la misma con el transcurso de los días, sí se vuelve rutinaria y es frecuentemente desplazada por otras informaciones. ("Continuó su labor la CIDH" , Tapa de La Opinión, 11/9) desvirtuándola así de sus rasgos políticos fundamentales.
SOBRE LAS MARCAS DE ELABORACION
Sólo a partir de la relectura de los medios como los aquí analizados se puede inferir acerca de aquellas invariantes que presentan los mismos y que lo diferencian de cualquier otro. Es notorio destacar en qué medida los discursos carecían de marcas propias de elaboración remitiéndose a meras transcripciones de comunicados -sobre todo en el caso de La Nación- o bien a declaraciones de miembros de la Junta militar. No existe en los medios un trabajo de búsqueda de las fuentes de la noticia.
La Nación expresa mediante sus publicaciones poca elaboración informativa de la noticia como tal. Considera un hecho noticioso cualquier reunión de los militares con otros grupos al que acompaña incluso con fotografías que remiten al mismo encuentro.
Queda establecido -no implícitamente- que todos los comunicados o declaraciones emitidas por el Gobierno podían enmarcarse dentro de lo enteramente publicable, de lo que era necesario resaltar (por más de que aquello fuera una vanalidad -que en muchos casos lo era)Ya que era emitido por el Gobierno, entonces entraba en el plano de lo permitido para obrar y por ende para publicar. El resto de las declaraciones sólo aparecían publicadas en los casos en donde se vanagloriaba el accionar de la junta ( como en el caso de declaraciones de entidades religiosas) y de cualquiera de sus miembros. Por eso, no aparecían marcas que remitan a una posición contraria a aquella. De hecho, no estaba permitido desde ese tipo particular de discurso unidireccional que mostraba una única realidad: la realidad única que se podía decir. Una historia argentina propia.
Así tanto La Nación como La Opinión dejan de ser espacios propios en donde se pone en ejecución respectivas elaboraciones de la información y pasan a ser claros instrumentos de la maniobra política y de su dominación. Espacios estos que pasan a ser ( re)llenados en la extensión que se quisiese por los intereses del Gobierno y una historia argentina diferente. Ambos medios han publicado notas de páginas enteras sobre declaraciones textuales provenientes de sus miembros.
Por otra parte en La Nación, sí se pueden observar fuertes marcas de elaboración sólo en algunos casos: ante los organismos de Gobierno - o bien ante la presencia de algún miembro militar-. Ante los primeros, el medio obra dirigiéndose con preguntas complacientes. Por el contrario ante situaciones que no favorezcan o dañen la imagen de la Junta ( como por ejemplo ante la llegada de la CIDH) acciona con preguntas tendenciosas, como lo son en el segundo caso.
Se puede observar lo precedente con los siguiente ejemplos:
En el primer caso en donde se interroga a Menéndez , comandante del III Cuerpo del Ejército, el 2/9:
"Acerca de si la subversión ideológica sigue siendo una amenaza para el país, dijo que sí "
En el segundo caso se interroga a la CIDH :
“¿Existe algún país miembro de la OEA en donde no existan las violaciones a los derechos humanos?”,
O bien en referencia a la campaña Antiargentina “En estos días ha recrudecido una campaña antiargentina en algunos países europeos, ¿qué opinión le merece esta campaña?
Las respuestas que provienen de miembros del Gobierno sirven para reforzar su ideología y transmitirla en el medio. Por el contrario, se observa que ante la presencia de la Comisión los mismos aspiran a contrarrestar las opiniones que contradigan esa realidad permitida e impuesta a fin de encontrar una posición equivocada en relación con los intereses reinantes.
Cuando los medios expresan su pensamiento lo hacen apelando a sus fuentes desde "allegados" o " fuentes cercanas". En realidad acuden a un recurso que consiste en no chequear enteramente la información antes de ser publicada y, en donde se prefiere aludir a fuentes impersonales para no ser desautorizados o exponerse a dar una información en contra de los intereses impuestos.
Rasgo personal de La Nación lo son sus editoriales - son tres en cada edición del diario- aquí el medio expone claramente su interés. Esto no siempre es en materia política pero sí deja entrever quienes son los privilegiados a resaltar y a quienes se debe omitir o descalificar. Así publica -en referencia a los crímenes cometidos en el país- un día antes de la llegada de la Comisión :
" la suerte de quienes infirieron graves daños a la sociedad, segaron sus vidas inútiles y apelaron a la más cruda violencia para cometer sus crímenes no queda librada a ninguna voluntad que no sea la que establecen las leyes, no sólo para los delincuentes políticos sino para los de cualquier otra índole...”
Este aspecto es algo recurrente en La Nación: la persistencia en hacer notar la existencia de un Estado ferviente cumplidor de sus leyes y reglamentaciones. La imagen a transmitir debía ser esta, no se podía develar en qué medida los derechos humanos fueron violentamente infringidos. En la actualidad mucho del accionar de aquel entonces ha socavado en muchos casos tan inconscientemente en el pensar argentino que hasta se llega a negar el propio hecho como violación de los derechos humanos o hasta se lo llega a considerar como un accionar adecuado.. Pero esta fue una actitud que no se expresó , ni siquiera ulteriormente, por parte de aquellos, ni se elaboró una posición de autocrítica (ni mucho menos un sutil arrepentimiento) de su accionar.
Decir por ejemplo: " el arrepentimiento es cosa de niños" Arendt. A. Eichmman en Jerusalén. Un estudio sobre la vanalidad del mal". Tercera edición. 2000. -como bien lo dijo en su momento A.Eichmman en relación a su posición en las ejecusiones que llevó adelante en la segunda Guerra Mundial- hubiese sido adecuado para expresar el obrar equivocado del gobierno y de sus silenciosos cómplices en la historia argentina del 79. De aquí su analogía con regímenes pasados como lo fue por ejemplo el de la Alemania nazi. De ahí encontrar que la naturaleza de los actos de quienes llevaron adelante el genocidio presentan la misma inconsciencia y argumentan haberlos olvidado por el natural pase del tiempo. Junto con él quedan relegados los mismos actores que lo encubrieron y los que de algún modo pudieron revertir, al menos en parte, la situación de aquel entonces y tan nefasta para la historia argentina. A modo de comentario personal.. Este último es el papel de los medios de comunicación.
En el editorial precedente de La Nación - como en otras formas de expresar sus intereses-, el medio deja establecido cuáles son las cualidades inherentes al sistema de gobierno. Se resalta la poca tolerancia ante los hechos de violencia y siempre se acuerdan resultados basados en la implementación de la "legalidad existente", expresión ésta un tanto ambigua y confusa. Además postula que los hechos de violencia son producto de acciones extremistas - contradice nuevamente la objetividad que propone- y propone obrar con ella desde la " sensatez" dejando ver que lo que se hacía hasta el mometo con la situación reinante en el país, estaba en " buenas manos" y se debería tener plena confianza en ello y necesario para la historia argentina.
La Opinión por su parte, no publica notas editoriales en donde deje entrever sus intereses con respecto a la situación actual. Pero durante el transcurso del análisis se observa que el medio apela al rechazo de la visita de la CIDH ( nota anteriormente explicitada del ex presidente Levingston, entre otras) en donde se cuestiona -por ejemplo- el por qué de la visita a este país y no a otros .
Una forma de poder abstraer el interés político que percibe este medio es ver la manera en que distribuye las publicaciones a lo largo del diario y a qué figuras les da espacios privilegiados en detrimento de otras. Siempre aparecen los mismas: son figuras que representan a organismos religiosos, militares y entidades que perciben los mismos fines que la Junta Militar.
(...)Esperando que reflejen la auténtica realidad nacional, el Cardenal Primatesta sostuvo que los problemas del país deben resolverlos los argentinos (...)
La Opinión, 13/9
Se observa en ambos medios que las opiniones favorables acerca de la visita de la Comisión provienen siempre de sus mismos miembros y no de autoridades militares. Sólo expresan el conformismo a partir - como mencioné anteriormente- de que fue un deseo común del cual devino la invitación. 0
TRATAMIENTO ESPECIFICO DE LAS NOTICIAS : (PUBLICIDAD, FOTOS, FUENTES, ETC).
Las fotos de la historia argentina que nunca se mostraran
La Nación irrumpe desde los titulares con la utilización de verbos impersonales: hállase, capturose - por citar algunos- .Estos son muestras claras de esta forma de verbalizar. Con ello se recurre nuevamente a enmascarar al sujeto de la información y destacar la no intervención del Gobierno. Esto aparece como titular en las noticias en que el mismo no desea inmiscuirse enteramente por temor a dañar su imagen. Luego no se repiten en el desarrollo de la información. Otras veces, aparecen en noticias en donde se quiere dejar entrever un poder omnímodo y controlador del que no se quiere develar a quién corresponde. A estas alturas, es fácil descubrir de que obedece a los intereses del gobierno.
Por otra parte aparecen notas en donde los verbos se omiten ( por ejemplo: "las solicitudes de viviendas para el PAMI" o " Gestiones de emigrantes ente el presidente" ). Y otras informaciones que aún no proviniendo de miembros de la Junta militar también apuntan a la impersonalidad desde ejemplos como: " Reclaman..."o " Acuden...".
La Nación apela con frecuencia a otro recurso como es el del uso que hace de la estructura gramatical en la información que publica. Se percibe en algunos casos que en la estructura de la oración el predicado antecede a todo el resto y otros, en que se prefiere encabezar con la acción antecediendo al sujeto que la realiza. Ejemplo de esto puede ser el del día 2/9 en donde le medio titula:
“Su oposición a la visita que la Comisión de los Derechos Humanos de la OEA iniciará el jueves próximo a nuestro país, expresa un comunicado del Centro de Estudios Carlos Pellegrini (....)
O bien otro ejemplo del día siguiente:
“Por la fuerza pública desalojaron comercios precarios en río Segundo”
La Nación parece no querer volcar en la información que publica marcas que descubran la opinión del medio ni cualquier aspecto emocional que deje translucir algún marca personal del diario. Sólo esto se verifica recién en las declaraciones de voces oficiales u autoridades religiosas ( entre otras )que días después de la llegada de la CIDH comienzan a cuestionarla. Así el medio desaparece como sujeto emisor y sale encubierto detrás de estas declaraciones.
En cuanto al uso de las fuentes, el medio no requiere de su utilización ya que la mayoría de las noticias remiten a transcripciones o comunicados emitidos por el Gobierno. En tal caso, cuando se alude a ellas se apela a: "diversos medios" o bien a "voceros autorizados". Así tampoco aparecen firmadas las notas por el periodista que realizó la gestión. Rige la información nuevamente desde marcas de impersonalidad que aluden a noticias no enteramente chequeadas de antemano ( es común la aparición del " se dijo" o "trascendió que...").
En noticias en donde el Gobierno quiere dejar marcada su participación ( por ejemplo en alusiones a su imagen) sí se apela al uso de las fuentes. Casos como este se verifican el día de la llegada de la Comisión (6/9) en donde el medio publica:
"Los tres comandantes en un almuerzo de camaradería” ( y la misma es desarrollada en el interior desde un punto de vista armónico incapaz de mostrar las diferencias entre sus miembros y no porque no las hubiere...)
En cuanto al uso de las fuentes, La Opinión marca una postura más moderada al respecto aunque igualmente utiliza - aunque en menor frecuencia- recursos como: " según medios oficiales" y además apela al impersonal verbal como: "diríase" o " Mostrose". La diferencia con La Nación es que las notas aparecen firmadas por sus respectivos autores.
Las fotografías presentes en las páginas remiten en su generalidad a los miembros del Gobierno y a sus encuentros formales e informales; reuniones de trabajo, encuentros con miembros de la CIDH, almuerzos entre los miembros de la junta, sus actividades públicas y de esparcimiento. Son imágenes que no remiten a conflictos o enfrentamientos entre ninguna autoridad y son arrancadas de situaciones particulares en donde muchas veces los participantes posan en la fotografía queriendo nuevamente resguardar su imagen pública. Esto es una constante en todo el período: el resguardo de la imagen va más allá de cualquier información y de cualquier juicio al respecto. Es lo predominante.
Si bien La Nación publica menos fotografías que La Opinión también lo hace desde la visión anterior. No existen representaciones icónicas ajenas a los miembros de la Junta. Ellos abarcan cualquier imagen. Así, el día de la llegada de la Comisión y con el título:
“Hubo una reunión de jefes militares” se la acompaña con una gran foto de Videla, Omar Graffigna (comandante en jefe de la Armada) y el director de Fabricaciones Militares, Ernesto Urricariet.
Con la llegada de la CIDH las fotografías remiten a encuentros de estos con miembros del Gobierno. Nunca aparecen fotos de las autoridades específicas de la Comisión.
Con respecto a la publicidad existente en los dos medios es clara la diferenciación. Mientras que La Opinión presenta muy poca información publicitaria con poca apelación a recursos metafóricos o metonímicos ( sólo se limita a presentar el producto publicitado), La Nación abarrota sus páginas de publicidad y sí apela a diferentes recursos. Ejemplo de esto es:
" OSECAC" Obra Social para empleadas de Comercio y actividades civiles.
La Opinión 6/9
" NUEVAMENTE FORD DA MÁS"
la gente sabe elegir. en lo que va de 1979,
más de 50.000 personas eligieron un vehículo
Ford 0Km. (...)
La Nación, 7/9
" Argencard es Poder. Argencard hace efectivo su poder"
La Nación 7/9
" Ropa informal" saldos de fábrica. Colección primavera verano. Bebés y niños.
La Opinión, 7/9
" CREDICOLOR".
Un nuevo crédito que lo ubica frente a su televisor color.
Banco del Iguazú.
La Nación 9/9
Con todo, se percibe en qué medida La Nación a diferencia de La Opinión busca llegar a su lector. Desde su análisis publicitario el medio apela a un lector bien posicionado socialmente al que se cree capaz de mejorar de acuerdo a los objetos que este consuma. Se le ofrece por doquier y en amplio espacio ( a veces de páginas enteras) la posibilidad de comprar autos ( la presencia de Ford es harto repetida), se le insite en ello, en sus beneficios ligados a la buena vida y al placer. Se le otorga la capacidad de elegir y de acercarse al poder que puede ofrecer un Televisor color o un 0Km. La Nación conoce a su lector, sabe lo que es mejor para él, de ahí sus consejos. Todo el diario abunda sobre esto, las publicidades son numerosas en detrimento de informaciones del contexto social recortadas y fragmentarias. Vanalidades para la historia argentina.
LO QUE NO SE NOMBRA...
Durante el análisis de los dos medios en el recorte temporal que este trabajo abarca, se permite destacar ciertas referencias que sólo un análisis crítico puede develar: las palabras que ante la llegada de la comisión se ocultan y las que levemente resurgen.¿Qué se oculta a la verdadera historia argentina?
Días antes de la llegada de la misma La Nación publica :
Madres, familiares y amigos de los desaparecidos”, quienes piden “por la paz, la justicia y para encontrar con vida a los desaparecidos...” (...) “...para que sean juzgados por sus leyes naturales..
Con la llegada de la comisión no se le da mucho más espacio a estas declaraciones. Pero sí era notorio que las denuncias sobre personas desaparecidas iban en aumento. La Opinión por su parte, en todo el período analizado no presenta publicaciones de este tipo a excepción de la que aquella con el título " Alegato de una madre" en donde el medio dice:
"La odisea de una madre argentina angustiada por la desaparición de su hijo ( miembro del grupo Montoneros) aconseja a los jóvenes que no se dejen llevar por las influencias políticas de los extremos que prometen utopías"
La Opinión, 10/9.
La precedente es una nota de mucha connotación que aparece incrustada sobre otra información que remite a las tres visitas hechas por la Comisión a las cárceles. Es la única noticia hallada en este período que remite a desapariciones. El medio no volvió a publicar más nada referente a ello después de la presente.
Con todo, se descubre con la llegada de la CIDH la aparición o desaparición de terminología ad hoc capaz de enfatizar cierta información. No es arbitrario que las mismas resurjan con esta visita internacional. No sería posible pensar en la aparición de los mismos un mes antes de la llegada de la Comisión.
Era parte de lo innombrable en esa historia argentina que resurgía desde las voces del pasado y diríamos que desde las voces del más actual de los presentes.
CONCLUSIÓN
Durante el presente se trató de analizar qué rol cumplieron los medios en su accionar sobre la realidad, la que fue determinante en momentos claves ocurridos en la historia argentina. Los años de la Dictadura militar fueron firmemente condicionantes de un tipo de (in)conciencia que permite remontarse a las peores épocas de la historia. Muchos medios de comunicación contribuyeron a ello.
El camino que parte desde el obrar libre es el único que nos conduce hoy a poder elaborar una crítica sobre aquellos años y quitar mucho del velo que hasta entonces quedaba manifiesto sobre lo real. Las significaciones imaginarias creadas por los medios fueron tan determinantes en su construcción, que opacaron - desde la censura y la falta de información-una realidad que era más que necesario develar. Siempre los intereses superiores priman por sobre el resto y crean entonces y, como fue en este caso, una realidad paralela muy otra de la verdaderamente acontecida en la historia argentina.
Los dos medios analizados en este trabajo han presentado una unánime manera de vincularse a las información que reflejaron y al tratamiento que hacían de ella. Sus postulados- no expresos- fueron básicamente el de apoyar ( considerando en cada medio su estilo particular) los intereses del gobierno argentino en los casos en que se hacía necesario mediante la apelación de otras voces autorizadas que no era las propias y de las que se servían para apoyar un firme interés. La aparición transcripta de comunicados enteros, el no uso de las fuentes informativas en muchos de los casos ( para evitar el entero compromiso con lo dicho) no son pocos ejemplos de ello. Así como la abultada descripción de las actividades de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ( en La Nación ) y la omisión o mención escueta de los objetivos concretos de la misma, forman parte clara de este accionar común en los dos medios analizados. De todos modos, durante todo el período analizado ambos medios consideraron tema de agenda la visita de la CIDH.
Por su parte han mostrado una clara incoherencia partiendo de una supuesta objetividad que se derrumba ante la más mínima contradicción o mención en contra del Gobierno y/o de su imagen. Ahí se quebranta dicha neutralidad que deja lugar a un medio que mucho tiene que decir sobre sus intereses, aunque más no sea desde las voces del otro. Esta es la única ocasión en donde se puede abstraer la verdadera posición del medio. En lo restante, ese período de la historia argentina se compone de informaciones que rellenan las páginas de datos ( junto con una publicidad que sobre todo en la Nación apunta al logro de metas personales y de ascenso social) poco relevantes en donde en la gran mayoría de la información "no cuenta nada" y todo se vuelve monótono y orientado a las alabanzas de los miembros de la Junta militar. Amplios adjetivos calificativos hacia ella, nulo poder de oposición a su intereses y entera posición servil hacia ellos traducen una historia argentina que sólo en el presente puede ser leída de este modo. Con todo, creo pertinente introducir esta cita de E.Blaustein sobre el obrar de los medios:
(...) "Aún en el el vacío informativo casi perfecto con que glaciarmente fueron desplazándose los años de la Dictadura, aquella prensa se las ingenia para convertirse en el retrato casi exquisito de la época y con enorme frecuencia en un espejo espantoso" Blaustein. E. Decíamos Ayer. Introducción. 1998
Quedan con el presente abiertos los interrogantes sobre el punto de vista forma y ético de tal accionar. Sólo considero que es necesario ( y debería haberlo sido para esos años) vencer los determinismos estructurados que nos dificultan ver la luz de lo verdaderamente significante. Es sólo aprender que la puerta también puede abrirse muchas veces hacia afuera y que frecuentemente nos empecinamos en que esto no suceda.
Concluyo así este trabajo dejando abierta esta misma puerta – hacia afuera, siempre hacia afuera- por las respuestas que no supe encontrar.
BIBLIOGRAFIA.
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