Por Fernando Vargas Valencia

Segunda Parte: LA TÓPICA Y LA LABOR JURÍDICA.

Aristóteles clasificó las ciencias en APODÍCTICAS y DIALÉCTICAS. Las Apodícticas son las ciencias de “lo verdadero”, lo postulable o comprobable, de LA VERDAD y sus postulados deben tener coherencia con los principios de realidad, Validez, Verdad y Deducción; las Dialécticas son las ciencias de lo objetivo, probable y opinable, de LO VEROSIMIL (“Lo semejante a la verdad”) y obedecen a los principios lógicos. La TÓPICA pertenece a las ciencias dialécticas, es un arte de la ARGUMENTACIÓN aplicable a la interpretación de la ley.

La Tópica es ejercida por los RETÓRICOS (arte de las distintas formas de persuasión) y se conoce como la “Ciencia de los Silogismos Entimemáticos” , aquellos silogismos que carecen de una de sus premisas o de la conclusión; la premisa que falta se deja en la intuición o la conjetura del público, no se menciona porque es casi obvia o sobrentendida; si falta la conclusión es porque el orador la deja en el público y es una de las más “efectivas” técnicas de demostración porque, a pesar que la conclusión la profiere el público, este ha sido persuadido, es decir, concluirá lo que el orador desea que concluya. Así, la TÓPICA es un saber demostrativo que busca lo verosímil. La TÓPICA es la técnica del pensamiento que se orienta hacía el PROBLEMA. Aristóteles plantea la ubicación de “Zonas” (TOPOI) de problemas alrededor de los cuales giran las conclusiones.

La Tópica es un juego de planteamientos provocado por un problema objetivo y concreto. Para ZIELINSKI, es el arte de las razones (tanto recomendables como desaconsejables) para dar un determinado paso, es decir, el arte de plantear todos los caminos que se tienen para hacer algo. Un ejemplo típico de esto es el Jurisconsulto romano del período clásico; éste solía ser consultados por el Pretor y por el ciudadano ante los cuales solía mencionar todos los caminos para la solución de una controversia respecto de la ley e insinuar la más conveniente.

El Problema puede definirse como la cuestión que teniendo varias respuestas, exige la elección de una que para ser la correcta, exige ser adoptada entendiendo clara y seriamente la dimensión de la cuestión. La única respuesta que se busca, se llama Solución. Las respuestas son conclusiones producto de silogismos cuya condición de verdaderos depende de la aceptación colectiva y del prestigio social de quien los propone o insinúa.

La Tópica hace uso de la Inducción. La Tópica usa conclusiones dialécticas (sus premisas son verdades o parten de verdades, aunque concluyan en opiniones) en contraposición a la apodiexis (donde las conclusiones se obtienen partiendo de simples opiniones). Las opiniones de las conclusiones que usa la tópica son aceptadas y verosímiles; Aristóteles las llama ENDOXA, las que son verdaderas para la mayoría o para los sabios y por esto crean AUTORIDAD (La “Auctoritas” de los Jurisprudentes romanos, por ejemplo). Se obtienen los “TOPOI”, conclusiones dialécticas y retóricas (“Conducen a la verdad porque son puntos de vista utilizables y aceptables universalmente”).

Estos Topois se aglutinan en un Catálogo que busca solucionar verosímilmente cierto tipo de problemas generales, como lo propuso Aristóteles. Cicerón habla de la Tópica como “Invención” en la que, para profundizar en algo, deben conocerse sus Tópicos, sus LUGARES (contexto) que sustentan la DEMOSTRACIÓN. Cicerón, a pesar que aprehende de Aristóteles el Catálogo de Tópicos, cree necesario reducir la TÓPICA (como técnica) a un CASO concreto que exige una solución concreta; así, Cicerón plantea la aplicación de los TÓPICOS en las discusiones y del catálogo de Aristóteles para la Práctica de la Argumentación encaminada a solucionar los problemas significativos de la ley. Aristóteles fue teórico (le importaron las causas) y Cicerón práctico (le interesaban los efectos), porque este convierte el catálogo aristotélico en un medio auxiliar y lo hace eficaz, cotidiano, concreto.

Hoy, ese gran Catálogo aristotélico puede llamarse “Ley” o “Jurisprudencia” y esa aplicación tan propia de Cicerón puede llamarse “Providencia” o “Labor Judicial”, interpretación de la Ley. Cuando decimos que a Aristóteles le interesan las “Causas” queremos comunicar que la Tópica es una búsqueda de premisas (que son problemas) para que la lógica deduzca conclusiones (soluciones concretas).

En la discusión de problemas, lo FIJADO, INDISCUTIDO o EVIDENTE, es lo aceptado en todas partes en una lógica de adversarios dialécticos; así se logra legitimar las premisas que el orador propone. Así, los “famosos” o “los mejores” ganan autoridad persuasiva y se hacen verosímiles porque, entre muchos otros, emplean hábilmente el Entimema (O “Silogismo Entimemático”).

Para entender el Entimema, leamos a Kant citado por Viehweg; Kant condenaba los doctrinantes de la Tópica “de la que se pueden servir los maestros de escuela, y los oradores para examinar, bajo determinados títulos, lo que mejor conviene a una materia y sutilizar sobre ella con la apariencia de razonamiento o charlar ampulosamente” (pomposamente); es claro que Kant quiere decirnos que en la tópica se corre el peligro de caer en la Sofística, porque el Entimema puede serle muy útil al farsante.

Bajo la perspectiva del Entimema, en la Tópica no se concluye sino que se propone; la Tópica es una técnica de elección de alternativas o caminos donde el sujeto tópico (el orador) plantea los caminos y deja la deducción en manos de un tercero (del público); pero esta deducción está “viciada” por la habilidad del orador, en tanto el público concluye lo que el orador desea que concluya.

LA TÓPICA PERTENECE A LA DIALÉCTICA. La Tópica es un saber dialéctico, DEMOSTRATIVO, y se configura como la técnica del pensamiento problemático porque consiste en la aplicación de los principios para la solución de CUALQUIER PROBLEMA, dentro y fuera de la ley.

La Tópica es, ante todo, una metodología para PENSAR LOS PROBLEMAS. Estos problemas deben ser ubicados en la praxis social, en “lugares” comunes a los problemas mismos. Estos lugares son los TOPOI o “TOPOS”. Es claro: Lo primero que se deber hacer para solucionar un problema, es pensar el problema mismo, “ubicarlo”; sin problema no habría qué solucionar y pensar el problema es pensar un lugar real de la cuestión susceptible de perfeccionarse en una jerarquía de soluciones. Este lugar real (práctico, social) es el TOPOI y esa jerarquía de soluciones son los “TÓPICOS”.

Los problemas que busca la tópica son PROBLEMAS REALES. El problema es entendido en sus SOLUCIONES VEROSÍMILES. La segunda actitud tópica es plantear la solución; la solución es una CONCLUSIÓN SILOGÍSTICA cuya fuerza se mide por el consenso.

La verosimilitud (dialéctica) de las soluciones posibles apunta a que de muchos argumentos, sólo uno se parece a la verdad. La verdad, en este campo se mide en el ARRAIGO, es decir, en la coincidencia que la conclusión (solución) tenga con la verdad social. Esta verdad social se mide en términos del ETHOS SOCIAL (Ética) y del NOMOS (Tradición, normas). CON LA TÓPICA NACE EL DERECHO COMO POSIBILIDAD OBJETIVA EN EL MUNDO GRIEGO.

En Roma aparece un hombre, CICERÓN, que, basado en la enseñanza aristotélica, piensa la Tópica concretizada en PROBLEMAS JURÍDICOS. Con Cicerón aparece la DISERTACIÓN (Jurídica) entendida como “INVENTIO” (Forma lógica de argumentar) y JUICIO (Tópica argumentativa; Insertar la lógica silogística a una argumentación jurídica o interpretación de la ley).

En Roma, la Lógica es igual a la Dialéctica: ES LA FORMA DE RAZONAR CORRECTAMENTE. Los tópicos en Cicerón se miden según: (1) LA NATURALEZA DEL ASUNTO y (2) LA AUTORIDAD CON QUE SE SOLUCIONA.

En cuanto a la autoridad, cicerón habla de “afinidades de palabras”; los tópicos se construyen divisando género, especie, semejanza, diferencia, contraposición, circunstancias concurrentes (Previas, subsiguientes y contradictorias). Utilizando las afinidades, se logra una solución CORRECTA Y RAZONADA. Si no se plantea el problema en su género, en su especie, comparándolo con otras manifestaciones de la realidad social (semejanzas y diferencias) y no se ubican las circunstancias que a él convergen, la solución simplemente no será una conclusión racionalmente correcta.

Cicerón habla de “EGKUKLIOS” (o “Paideia”) que se basa en la retórica; con ella se funda la “Cultura general”, o el saber universal. Con éste se pueden solucionar los problemas cotidianos; hablamos de la “sana crítica” de aquel cuyo prestigio le permite dar soluciones vinculantes (Pensemos en el “Jurisprudente”: Un hombre jurídicamente – tópicamente – prudente), de ciertas reglas O JUICIOS HIPOTÉTICOS QUE NACEN DE CASOS CONCRETOS Y QUE SE UTILIZAN EN NUEVOS CASOS PARA HALLAR NUEVAS SOLUCIONES. Este “saber universal” constituye la experiencia que tiene el sujeto tópico y que no puede ir en contra de la racionalidad común (del “sentido común” de los hombres).

Con la tópica ciceroniana y su “EGKUKLIOS” aparecen las “ARTES LIBERALES” en Roma: El TRIVIUM (Gramática, Retórica, Dialéctica – Lógica –) y el CUADRIVIUM (Aritmética, Geometría, Música, Astronomía). Así, podemos entender que el derecho es producto de la CULTURA HUMANA. Obedece al ETHOS SOCIAL que es el camino, la corrección, la búsqueda del Thelos. A partir de este planteamiento surgen los hombres “TELEOTÉTICOS” y los “NOMOTÉTICOS”; Los Teleotéticos son aquellos que se basan en el THELOS (Fin) para construir el poder, para configurar los fines y valores a una solución con valor colectivo. Los segundos, Nomotéticos, como los desentrañadores del Nomos, los que se basan en el tenor literal de la ley, la tradición y las costumbres para construir las soluciones posibles.

Bibliografía consultada:

• Theodor Viehweg: Tópica y Jurisprudencia.

•C. J. Friedrich: La Filosofía del Derecho.