¿Ya eres mamá? Entonces seguro te habrás dado cuenta de que es una tarea más difícil de lo que te imaginabas. No creas que esto te hace una madre terrible, porque es muy común, y, toda mamá necesita ayuda la primera vez. Para que el trabajo sea más fácil, lo mejor es prepararse y conocer qué debes saber sobre tu bebé. De cualquier modo, quédate tranquila porque tu ginecólogo y pediatra serán tus guías principales.

Primero que nada, debes preguntarles a los doctores cualquier duda que tengas con respecto a la salud de tu bebé, como, por ejemplo, sobre la vacunación. Este es un tema muy importante que muchos padres suelen olvidar. Muchos cumplen con las primeras vacunas que deben darle a sus hijos, pero luego olvidan los refuerzos porque no controlan el plan de vacunación de sus chicos. Es necesario, como mamá, encargarte de cumplir con todas las vacunas durante el crecimiento de tu hijo, para que el día de mañana, no contraigan enfermedades que se pueden evitar con una simple visita al pediatra. A los padres se les entrega un carnet de plan de vacunación que el chico debe adquirir desde que nace; asegúrate de cumplir con este plan. Para que tu bebé disfrute de una buena salud, es importante que estés atenta a todo lo que le pasa. Asegúrate de consultar con un profesional cada que vez que tu hijo tenga fiebre, resfríos, mareos, diarrea, vómitos, erupciones y en los casos de intoxicación, picaduras, golpes o caídas, ingesta de objetos extraños y colita paspada.

Una de las tareas más difíciles con las que se encuentra una mamá es el sueño del bebé. Los recién nacidos no saben lo que es dormir, y generalmente se despiertan a las pocas horas de haberse quedado dormidos. Para enseñarles a dormir a los bebés, es necesario ser muy disciplinado. Lo primero que tenemos que hacer es enseñarles a tomar consciencia del día y la noche. Para esto, el bebé tiene que pasar el día en una habitación que no sea en donde está su cuna. En donde dormirá el bebé, debe haber bastante silencio, y la luz debe ser tenue. De a poco, el bebé se irá acostumbrando y diferenciando el día de la noche. Los recién nacidos, hasta los tres meses por lo menos, deben dormir, preferentemente, en la habitación de los padres, así se le facilita a la mamá la labor de tener que estar levantándose durante la noche, porque los bebés recién nacidos, suelen despertarse varias veces durante tus horas de sueño. Para enseñarles a dormir, es bueno también establecer una rutina antes de llevar a la cuna al bebé, por ejemplo, bañarlos antes de comer y cantarles o hacerle algunos mimos al chico antes de llevarlos a la cama. De esta manera, el niño comenzará a relacionar el baño con la hora de dormir. A partir de los cuatro meses, el bebé comenzará a extender sus horas de sueño, y si has cumplido con una rutina, esto sucederá siempre durante la noche.

La estimulación del bebé es algo muy importante para el desarrollo del chico. Con estimulación no nos referimos a tratar de hacerlos caminar a los tres meses de vida. Hay muchos casos en que los padres se esfuerzan tanto por estimular la capacidad motriz de los chicos, que terminan provocando lesiones en sus cuerpos, y lo que es peor, olvidando darles afectividad a sus hijos, que es imprescindible para los recién nacidos. La estimulación del bebé es la afectividad y la atención. Cada vez que los bebés lloran o hacen alguna mueca o expresión, están pidiendo algo, y la mamá debe percibir y atender estas necesidades. Así mismo, cantarles, hacerlos jugar, hamacarlos, hacerles muecas y hablarles son maneras de estimular al chico. Un bebé ignorado, que no se lo atiende cuando lo pide, es un bebé que experimenta frustraciones, y esto perjudicará su crecimiento.

Al mismo tiempo, tienes que aprender a hacer que tu bebé gane confianza en sí mismo y se sienta seguro. Esto no significa que debes olvidarte de él cuando llora o dejarlo jugar sólo. El bebé tiene que saber que siempre estás ahí para él: observándolo mientras juega, pendiente a sus necesidades. Si el chico no siente la presencia de su mamá, él estará preocupándose porque ella no lo deje solo en vez de jugar y aprender. Un chico que recibe afecto y cuidado es un chico que se siente más seguro.

También es importante, como mamá, que conozcas las características de las los bebés durante su primera etapa de vida para no tomar decisiones incorrectas. El recién nacido suele tener puntitos blancos en la piel que son el efecto de las glándulas sebáceas inmaduras. Estas manchitas desaparecen con el correr de los días. No intentes llevar a cabo ningún tratamiento para eliminarlas. De cualquier manera, consulta con un médico si vez que no se produce ningún cambio natural. También suelen tener la piel de las manos y los pies bastante seca. Esto es muy normal y con el tiempo cambiará, por lo tanto, a menos que un médico pediatra lo recomiende, no apliques ninguna crema hidratante. Las cremas para la piel se absorben y luego se metabolizan, por lo que pueden ser muy dañinas para la salud de tu hijo, especialmente porque, a su edad, los órganos son muy sensibles, y puedes producirle un daño en el hígado. Los bebés recién nacidos también suelen tener una capa pálida en la piel y bello fino que desaparecerá más adelante. Los genitales del bebé también se verán hinchados, y esto se debe al pasaje de hormonas durante el embarazo.

Esta información no sustituye la opinión médica. Siempre consulta con un profesional ante cualquier duda o problema que tu bebé pueda presentar. Un niño sano y feliz es el que recibe toda la atención de sus padres, y una buena mamá es aquella que estará siempre atenta a todas las necesidades de su hijo. Recuerda que lo más importante es brindarle todo el amor y contención posibles a tu bebé. De esta forma, el niño se desarrollará plenamente.