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Siempre me he jactado de mi memoria casi infalible, al punto de que puedo recordar con exactitud el sabor del primer caramelo que me comí de niño o la sensación del primer cigarro que me fumé y si bien esto es una ventaja con la que puedo contar, cuando acumulas una gran cantidad de pensamientos o recuerdos tristes o situaciones que sólo te dejan sinsabores y humillaciones, puedes concluir también que tener una memoria tan certera es tener una arma de doble filo que espera latente para trasladarte a esos momentos y revivir cada pensamiento con las misma tristeza y desesperación que sentiste originalmente. Pero el verdadero propósito de conservar los recuerdos o pensamientos no es revivir a diario sólo lo malos, se trata de siempre tener a la mano una foto nítida de los tiempos ya vividos y que nos han dejado enseñanzas, risas, amor, fraternidad, sorpresas inolvidables y porque no, una que otra lágrima, tristeza o desengaño que nos fortalecen y nos hacen atesorar aun más los buenos.
A veces, la soledad nos hace desesperarnos por no tener a nuestro lado alguien con quien compartir y sentirnos amados, saber que te pertenece y te importa alguien así como recibirlo de vuelta y por lo difícil que esto se torna, le dedicamos atención y entrega inmediata a gente que no conocemos o preferimos quedarnos con alguien que aunque no te llene del todo, lo conservas por un precepto social, por no sentirte solo, por no enfrentar otra ruptura difícil o por un desgano o confusión emocional que te ata a “ese” que simplemente ya no te inspira lo mismo. Pero volviendo al propósito de este escrito y sin miedo a repetir esta palabra hasta la locura, el propósito de amar y estar con alguien es compartir tu tiempo, espacio y sentimientos con una persona que se hace para ti tan especial y único hasta el punto de preocuparte por él, querer acompañarlo en las buenas y en las malas, reír y bromear con él así como escuchar sus quejas y preocupaciones, respetarlo y admirarlo, sentir que es el único a quien quieres besar, abrazar y conservar por siempre, querer que su piel sea tu abrigo, que sea tu guía, amar sus defectos y celebrar sus virtudes. El amor lo es todo y no vale a medias, no hay un compromiso que sea mas fuerte que ese sentimiento ni otra sensación que se le compare, ¿para que desgastarte en vano con la persona equivocada? si el propósito de la soledad no es más que compartir contigo mismo, amigos y familia los espacios de tiempo necesarios para superar una relación, dedicarte un tiempo a ti mismo y sentirte dispuesto a comenzar algo nuevo.
A lo largo del camino vamos descubriendo aspectos de nuestras personalidades, los cuales dependiendo de lo recurrentes y fuertes que se vuelvan, pasarán a ser parte de ti y de tu forma de ser o de pensar , pero dependiendo de lo beneficiosos o útiles que estos sean, el propósito de asimilarlas no es sólo conocerte a ti mismo sino tener la conciencia para conservarlas o erradicarlas. Nos rodeamos con tantos estándares que a veces le dejamos a las personas que nos rodean y al número total de estas que reflejen nuestro status social y la popularidad que tenemos, pero el propósito de compartir y dejarte acompañar por alguien es simplemente sentirte cómodo y a gusto con una persona con quien compartas intereses comunes y que realmente aprecies y respetes. Cuando el llanto o las lágrimas se hacen frecuentes, nos avergonzamos de nuestra debilidad y de lo fácil que nos resquebrajamos ante cualquier situación, olvidando que el propósito de llorar debe enorgullecernos por estar en contacto con nuestras emociones y ser capaces de permitirnos un desahogo o dedicarle a alguien un poco de llanto o un pensamiento por lo feliz que alguna vez nos hicieron.
No creo que el propósito de las cosas cambie según la perspectiva de cada persona, siempre va a ser el mismo y sólo variará la forma en la que lo pierdas o lo recuperes. Hoy sé que he perdido el propósito en muchos aspectos de mi vida, y con sinceridad debo admitir que aun no sé como lo voy a recuperar, ni cuanto me costará, pero sé que si no lo hago, nada de lo que espero o anhelo pasará, no como yo lo quiero, de verdad.
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