Nace la luna y el cielo se abre

pero se levantan unos ojos

y los otros caen.

Nos vimos pasar

por un pequeña ventanita

pero no fuimos a encontrarnos.

Guardamos mucho silencio

hablando demasiado

de poesía.

Ah, como jamás había

hablado yo

con nadie!

Y entonces la luna

deja el cristal de invierno

de mis ojos.

Que caen.