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El Budismo es una religión que nació en el noreste de la India entre el siglo VI y V a. C, y es considerada como una ramificación del Hinduismo del que retuvo principios tales como el Karma. Esta religión sin dioses centra sus enseñanzas en las denominadas “CUATRO NOBLES VERDADES”. A saber: 1) Toda existencia es sufrimiento. 2) La causa del sufrimiento es el deseo. 3) El sufrimiento puede ser eliminado mediante la renuncia al deseo. 4) El medio que permite alcanzar tal fin es la práctica del NOBLE ÓCTUPLE SENDERO. Esta es la única forma de suprimir el sufrimiento (dukkha) que es inherente a toda existencia. El Óctuple Noble Sendero también es conocido como el “Camino del Medio” porque transcurre entre la autoindulgencia y la automortificación.
Buddha y la religión de la búsqueda de la iluminación.
El Budismo proviene de las enseñanzas impartidas por Siddhartha Gautama, a quien se llamó El BUDDHA por la iluminación alcanzada a través de la meditación que lo llevó al Nirvana. Siddhartha nació en una zona próxima a la frontera entre India y Nepal en el año 563 a. C.; hijo del rey de Kapilavastu, creció al abrigo de la gran riqueza de sus progenitores. A los 29 años tomó conciencia, renunció a todos sus bienes materiales y a su familia para emprender la senda de la búsqueda de la VERDAD y la paz espiritual, y finalmente llegar a la Liberación de la rueda de los ciclos de la reencarnación. Buddha quien nació como príncipe y vivió en el hogar paterno con todos los halagos de una vida de opulencia y lejos de toda necesidad, eligió salir al mundo para ver como se vivía fuera de Palacio. Fue entonces que descubrió el dolor de la humanidad al enfrentarse con la enfermedad, la vejez y la muerte. Estos tres hechos fueron los movilizadores que provocaron en el joven la angustia por el dolor de la humanidad. Conmocionado por ello, decide abandonar su vida de príncipe y sale a buscar la forma de paliar el dolor de los hombres. Comienza así su vida de búsqueda de la VERDAD. Después de conocer algunos maestros que canalizan su pensamiento sobre la religión alcanza la ILUMINACIÓN a la edad de 33 años. De ella, precisamente proviene su nombre, ya que BUDDHA significa “El Iluminado”. Se dedicó a la enseñanza de la religión trasmitiendo su experiencia a través de su palabra. Recién después de su muerte se compiló su doctrina. Algunas de sus enseñanzas son:
- No poner atención ni a lo placentero ni a lo desagradable ya que en ambos mora el dolor. Evitándolos alcanzarás la felicidad.
- Todo mal que nos sucede, nos lo hemos hecho nosotros mismos.
- Cada criatura se purifica a si misma.
- El apego a las cosas materiales, la codicia y la sensualidad son las causas de la miseria.
- No insultar ni herir a ser alguno.
- Permanecer silenciosos y cultivar pensamientos elevados.
- La Real Sabiduría no discrimina.
El Budismo como una doctrina sobre el Karma.
Buddha promovió la religión del anatmán o negación de la existencia de un alma permanente, ya que esa concepción lleva al egoísmo, luego a la ansiedad y por último al sufrimiento. La existencia humana se caracteriza por no tener alma, por ser impermanente y por el sufrimiento. Esta condición es sólo redimible a través del sometimiento de los sentidos, el acallamiento del deseo y la meditación. El Nirvana es la meta final del Budismo y consiste en la total disgregación de nuestra personalidad o yo individual. Es un estado de conciencia que sobrepasa los límites humanos de percepción, es la Reintegración en el GRAN TODO. En este sentido, podemos pensar en la transformación permanente de nuestra personalidad, purificada solamente a través de la práctica de la meditación.
Para alcanzar el NIRVANA es menester cultivar cuatro actitudes en pos de la virtud interior. Ellas son conocidas como “Los Palacios de BRAMA” y son: la amabilidad y ternura, la compasión, la alegría benévola y la ecuanimidad. Por eso, toda su enseñanza se fundamentan en la creencia en el Karma (en sánscrito, 'acciones'), concepto de la filosofía india el cual explica el conjunto de acciones personales, buenas o malas, que van ligadas al alma mientras ésta transmigra a lo largo de sus distintas encarnaciones. El Karma expresa la idea de una Justicia Universal o Ley moral natural regida por el principio que dicta que nuestras acciones son determinantes en nuestra existencia, aun así después de la muerte. Cada cuerpo nuevo queda determinado por el karma anterior, así como cada acontecimiento que el cuerpo experimenta.
ÓCTUPLE NOBLE SENDERO
El poder de la forma de vida monástica representa el único principio permanente de la historia de la religión budista. Su objetivo es hallar la felicidad de lo permanente en la pureza de una vida de renuncia, eliminando el deseo. No obstante, las enseñanzas de Buddha no exigen la renuncia absoluta. Decía Buddha a sus discípulos: “Hay dos cosas que conviene evitar: una vida de placeres porque es bueno y vano. Y una vida de mortificaciones porque es inútil y vano.” La vida monástica está regida por tres principios fundamentales: voto de pobreza, celibato y la práctica de la no violencia. Los ocho senderos hacia la nobleza del alma nos explican las maneras de acercarnos a esa forma de vida monástica, llegar al Nirvana y fundirse con la Luz Divina. Es menester tener:
1- Recta Creencia: fe en las Cuatro Nobles Verdades.
2- Recta Aspiración: renunciar a los hábitos mundanos, no tener mala voluntad y abstenerse de toda crueldad.
3- Recta Palabra: debe pronunciar nuestra boca sólo aquello que sea positivo y sano y abstenerse de la mentira.
4- Recta Conducta o acción: no hacer el mal.
5- Recto Modo de vida: evitar las ocupaciones inmorales o indeseables.
6- Recto Esfuerzo: es hacer lo correcto, lo justo, eliminar los malos pensamientos, atraer los positivos, mantener limpia la mente.
7- Recta Atención: no descuidar los vehículos inferiores que componen nuestra personalidad. Detectar los malos pensamientos apenas aparecen e impedir su avance, controlar los sentidos o autoconciencia.
8- Recta Concentración: contemplación verdadera y meditación para entrar en contacto con la Eternidad.
Estos 8 pasos se sintetizan en los siguientes tres conceptos: moralidad, meditación y sabiduría.
El Daruma japonés como símbolo de la renovación del espíritu.
Sí bien frecuentemente pensamos que el mundo que nos rodea ha perdurado a través de toda la eternidad, los seres humanos organizan el tiempo a través de sus propias normas culturales conforme a las nociones que tienen sobre su realidad, advirtiendo el principio de que “nada es para siempre”. Las festividades y celebraciones en general son rituales que vienen a confirmar esta premisa. En todas las sociedades, los festejos por el año venidero expresan los cambios de ciclos cósmicos a los que los humanos estamos sujetos mediante nuestras relaciones que mantenemos con lo sagrado y lo divino.
En el Japón, la costumbre de regalar un muñeco Daruma para el día de setsubun (el antiguo Año Nuevo japonés) expresa los deseos de nuevas oportunidades hacia el prójimo. Así, estas costumbres siempre marcan las transiciones de un ciclo a otro, recibiendo esos cambios con amuletos y prácticas ancestrales que ayudan a renovar las esperanzas para afrontar el futuro, a pesar de los condicionamientos que imponen el Karma sobre la suerte. Esta tradición de regalar el Daruma durante estas fechas otorga al prójimo la oportunidad de poder elevar su pedido de un deseo, renovando las esperanzas personales para el año que entra.
La historia de este muñeco se remonta a muchos milenos atrás, en los tiempos de la expansión del budismo fuera de las fronteras de la India. Este personaje representa a un monje budista indio llamado Bodhidharma que llevó la doctrina de Buda a la China, entrevistándose con el emperador de turno, pero no siendo escuchado su mensaje se marcho al recluimiento y la meditación hasta quedar postrado. El Daruma representa los ánimos de la vida, la idea de que uno tiene que seguir adelante y no rendirse nunca, incluso con las restricciones que implica nuestro Karma.
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