Las mayores marcas que influyen en el obrar de uno son las de su pasado. Quizás por ello me atraiga la investigación del discurso religioso y de la religión en si. El hecho de provenir de una familia en cuyas bases la supuesta ética moral condiciono o forjo mi psiquis (y por extensión mi comportamiento), me ha llevado, una vez emprendido el camino del pensar metafísico y especulativo, a focar mi atención en ciertas áreas que considero esenciales para lo humano.

El presente articulo lo escribo dando por sentado el conocimiento, por parte del lector, de ciertos conceptos básicos de la metapsicología psicoanalítica freudiana y lacaniana. Por limitación espacio-temporal, he recluido mi deseo de definir cada uno de los conceptos que utilizo en el escrito. No obstante, creo que puedo contentarme con unas pequeñas y simples aproximaciones a los mismos, para que así, quien no posea la jerga analítica pueda a su vez captar la esencia de mi propósito.

Comienzo por pegar (literalmente) el artículo que atrajo mi atención, desde cuyos conceptos y postulados, las similitudes con ciertas ideas y contenidos de la psique me llevo a extraer en la primera lectura ciertas estructuras conceptuales que luego fui dando forma a partir del análisis simbólico y metapsicológico de lo escrito. Tomare en todo momento el concepto de inconciente como aquello mudo que habla sin hablar, que esta presente siendo ausente, y del cual, al afinar el oído y agudizar la vista, podemos reconstruir su legalidad y estructura invisible.

He aquí el texto que me llego vía e-mail:

“Los Primeros 6 días en el infierno

La mayoría de las vacaciones incluye un itinerario. Tienes una idea de lo que vas a hacer y a ver antes de llegar a tu destino. La Biblia contiene suficiente información como para proyectar un itinerario para aquellos cuyo destino es el infierno. Veamos a los primeros 6 días...

El viaje comienza a las puertas de la muerte. Debido a que los viajes parten diariamente, lo llaman a salir sin anticipación. Como el viaje es de una ida, no deberá preocuparse de hacer planes de regreso. Su punto inicial de partida será bastante aterrador al darse cuenta de que su destino no tiene regreso. El viaje por si solo tomará tanto su atención que no tendrá tiempo de pensar lo que espera al llegar.

Mientras pasa por la entrada de la muerte, inmediatamente se da cuenta que su rumbo lo lleva lejos de la luz hacia lo que aparenta ser una oscuridad total y absoluta. Por cada momento que pasa, la oscuridad se hace cada vez más intensa. Al principio la falta de luz solo le incomoda, pero se va convirtiendo más presagioso y amenazante. La falta de luz solo se asemeja a la ausencia de sonidos alegres - no hay música, risa, ni sonidos de alegría. A medida que se aleja, leves gemidos y quejidos se pueden detectar. Parecen salir desde la oscuridad y por todas partes. De pronto puede observar una luz débil que se mueve como una llama, más sin embargo, densas nubes de humo negro giran alrededor de ella y apagan el deseo de obtener luz.

De repente se encuentra obsesionado con saber que día y que hora es. Ya se siente que ha estado en este lugar por una eternidad...y es solamente el primer día.

La prolongada oscuridad hace que se sienta tieso. Es como si algo estuviera escondido detrás de esa densa noche que le rodea. Grita, lanza amenazas, aún suplica, pero inútilmente. Lo que esta escondido solo permanece produciendo un miedo y temor como nunca antes lo había sentido. Mientras que sus ojos tratan de ajustarse a la oscuridad, se da cuenta de una nueva sensación. El calor. Esta al borde de lo insoportable. Un calor que quema y es intolerable. Anhela un poco de agua. Daría cualquier cosa por un trago del precioso líquido y aunque trata de alejar ese deseo de su mente, no obtiene resultado. El aire es espeso, sofocante, sin alivio...y es solamente el segundo día.

Por lo menos piensa que es el tercer día. Parece como que ha estado aquí siempre. No ha podido dormir. No puede creer que se encuentra en este lugar. ¿Donde están los amigos que pensó iba a ver? El pensar que estarían aquí contigo le había brindado consuelo durante su vida. ¿Donde está la diversión que pensó tener? No se parece en nada a lo que le hicieron creer. Se tropieza con otro grupo de personas. Abres tu boca para hacer un sin fin de preguntas, pero cuando ellos abren sus bocas no salen palabras, sino sonidos de lamentos y quejidos. Algunos del grupo ni siquiera tratan de responder, solamente crujen sus dientes como por algún dolor invisible.

Desea saber cuando esta pesadilla terminará. Desea saber si alguien pudiera ponerle fin...y es solamente el tercer día.

Cuanto desea el poder enviar un mensaje a sus seres queridos que están en vida. Les advertiría sobre este lugar tan horrible. Les diría como es realmente para que nunca terminaran aquí. El solo pensamiento que sus seres queridos terminen en este lugar es horrendo. No puede evitar regresar en su mente al momento cuando tomó la decisión de venir a este lugar. Entendía que el rechazar a Jesús significaba que pasaría la eternidad en el infierno, pero eso no parecía importante o verdadero en aquel momento.

Al pensarlo bien, se da cuenta de lo tonto que fue al rechazar la oferta de Dios para salvación. Cuanto anhela el poder decidir ahora. Solo confía que sus familiares tomen la decisión correcta, aunque sabe que eso significaría que nunca más los verá…nunca más los abrazará…nunca más hablará con ellos. Que realización más horrible…y es solamente el cuarto día.

Ya se siente agudamente conciente de la total ausencia del bien en este lugar. Nada es sagrado, nada es santo, nada de Dios se puede encontrar. Se sorprende al ver como tan malvada puede ser la maldad. Por primera vez desde su llegada se da cuenta de la gran separación que existe entre este lugar y donde Dios está. La separación está más allá de su entendimiento, mientras trata de comprender el margen de separación que lo separará de Dios y de aquellos que escogieron servirle. Dios está al otro lado de esa separación. Aquellos seres queridos que creyeron en Cristo están al otro lado. Un pensamiento que le llena de soledad…y es solamente el quinto día.

A través de la penumbra pudo observar una nueva cara hoy. Alguien nuevo que acaba de llegar. Se detuvo para hablar contigo. Podía ver el terror en sus ojos. Preguntaba las mismas preguntas que tú hacías solo unos días antes. Abriste tu boca para hablar, pero lo único que salía de tus labios eran sonidos de quejidos y lamentos.

Acaba de pasar sus primeros seis días en el infierno. Desafortunadamente, una eternidad sin felicidad y santidad se presenta delante de ti…y todo por haber rechazado a Jesús. Si tan solo…

¡PERO ESPERA! ¡El hecho de que este leyendo esto indica que todavía existe una oportunidad! En su misericordia, Dios le esta dando una oportunidad AHORA MISMO para que pueda cambiar el destino de su eternidad. "Porque todo aquel que invocare el nombre se Señor será salvo" (Romanos 10:13).

Oh querido amigo, hazlo ahora…antes de que sea muy tarde.

Repite esta oración en voz alta y de todo corazón:

Dios de los cielos, no quiero nunca experimentar ese infierno del cual acabo de leer. Pido perdón por todos mis pecados y acepto a tu Hijo Jesucristo como mi salvador y mi Señor. Creo que el murió por mí y por mis pecados y resucitó al tercer día para salvarme del infierno. Yo me apodero de ese regalo de salvación como todo lo necesario para vivir contigo por la eternidad. Amén.

(La dramatización que acaba de leer está basada en versos bíblicos encontrados en Mateo 22:11-13, Marcos 9:43, Lucas 16:20-31 y Apocalipsis 20:14-15)

Si has hecho esta oración de corazón, te garantizamos que tu vida a partir de hoy no será la misma. Ahora debes conocer más a Jesús a través de su palabra, la Biblia. Debes buscar una iglesia donde congregarte y aprender más sobre los caminos de Dios.

Si has hecho la oración aceptando a Cristo, conéctate a los siguientes enlaces para más información sobre los primeros pasos que debes tomar. Dios te bendiga:”

Análisis del Discurso

Se me impuso el deseo de realizar un análisis psicológico de este texto, con el fin de abordar de una forma especial (no nueva, pero siempre novedosa) el discurso de la religión, y de allí, extraer ciertas conclusiones acerca de la estructura y la función que este, sin saber, ni pretenderlo, ejerce.

Elijo este texto entre muchos otros, por parecerme en entero modelo de todos los de su especie. Lo he categorizado como perteneciente a lo que podría denominar el evangelismo norteamericano consumista moderno.

Mi interés no es de ninguna manera arrojar un juicio de valor acerca de la religión ni mucho menos. Si algo ha caracterizado a cualquier organización humana desde los albores del simbolismo es la religión. La religión es una parte tan intrínseca de todo grupo, que, tome la forma que tome, ejerce una función estructurante.

Simplemente se me hicieron presentes al leer el texto, ciertos pensamientos en relación a aquel, a los que fui dando forma a medida que continué mi lectura.

Nuevamente dejo en claro, que el presente articulo únicamente aborda un análisis del discurso de la religión, análisis discursivo, metapsicológico y especulativo en todas sus extensiones.

A mi subjetiva visión, la presente episteme socio-cultural occidental en la que vivimos ha sido testigo del surgimiento de esta nueva forma de religión. Al movimiento bursátil, se le unió, en el siglo que recientemente dejamos, un nuevo servicio. Un servicio diferente. Junto con los electrodomésticos, los muebles, los coches y las vacaciones, se lanzó al mercado un nuevo producto destinado a ser consumido por las grandes masas. Se empezaron a consumir las respuestas espirituales (la religión como bien de mercado), que una gran cantidad de inteligentes pero confundidos emprendedores fueron capaces de financiar. La tradición protestante anglosajona, dio paso, con las variaciones que introdujo el liberalismo fordiano, a esta nueva forma de hacer religión. Se ofrecen respuestas fáciles, simples, baratas, rápidas y eficientes. Si quisiéramos resumirlo en tres palabras podríamos usar estas: Eficiencia-Rapidez-Económico. (¿Qué otras palabras nos podrían dar una descripción tan literal como estas tres?)

A la sociedad del consumo la religión no le escapa. Asistimos hace ya algunos años a esta “religión como bien de mercado”, como negocio, destinada al crecimiento del capital.

Así encontramos una gran cantidad de libros cuyos nombres podríamos aventurar como: “Dios lo escucha. Sépalo” “10 simples pasos para alcanzar el Reino de los Cielos” “Pida y obtendrá” “Usted puede hacer milagros” “Dios lo llama. Atienda” La gran cantidad de nombres que podemos encontrar es infinito.

La expansión cultural norteamericana ha llevado a que esta forma de hacer religión la encontremos en casi todos los países sudamericanos. Incluso aquí en la Argentina.

Pero dejemos aquel tema a la sociología, y pasemos al que nos incumbe. El análisis discursivo del texto y de esta particular forma de religión.

Ya al comienzo, podemos ir ya delimitando la idea imperante que rige el pensar religioso cristiano occidental. Observamos en su globalidad, la separación tajante que caracteriza la alternancia presencia-ausencia del fort-da freudiano que florece en toda manifestación mental secundaria que gobierna lo anímico. El par binario de ambos polos segregados y escindidos, esto es; la santidad y lo diabólico. Es un pensamiento bipolar basado en la selección de un bando único, que se opone y se excluye de su contrario negativo.

De allí, ejerciendo la función de la analogía, podemos hacer surgir la clara identidad de este discurso o proceso mental con aquel aparato psíquico arcaico que caracteriza los primeros meses de vida del niño; El Yo de Placer Purificado. Hago brevemente una descripción del mismo: Es un yo en constante proyección, identificado en su omnipotencia con la sede de lo bueno absoluto y el placer total. Arrojando, despojando, eliminando ese estimulo pulsionante y desorganizador que en su propia naturaleza incontrolable y quebrante jaquea la estructura yoica.

Es necesario aclarar, en aras de la figurabilidad, que aquello con lo que este yo se identifica forma parte del objeto, no distinto del si mismo propio aun, así como gran parte de lo proyectado como malévolo (la sensación de malestar), procede de sus mismas entrañas.

En el bebé este yo primitivo no podrá mantenerse mucho tiempo. La emergencia de aquella angustia automática (que podemos reencontrar resignificada en el ataque de pánico) ante la reeditada falta de certeza que alguna vez primera produjo la falta del objeto de satisfacción, desorganiza la estructura, haciendo vivir al experimentador (no cabría llamarlo sujeto aun) en trauma o agujero constante. Este yo es positivo, siendo el exterior negativo. Al comenzar el imperio del principio de realidad, positivo y negativo son cualidades del yo, y positivo y negativo son cualidades del objeto. Es decir: hay aspectos buenos y malos dentro del si mismo y hay aspectos buenos y malos afuera.

Y si observamos con estas pautas el artículo citado mas arriba, no hará falta mayor intelección para que en nuestro proceso cogitativo afloren las más inigualables similitudes (o identidades) con esto que mencionamos.

¿Con esto acaso estoy queriendo afirmar (de una manera un poco excéntrica quizás) que en el sujeto adepto a las normas de esta forma de religión sigue operando el Yo de Placer Purificado? En parte si.

Desde ya, la identidad de percepción que ante la insatisfacción re inviste las huellas mnemicas, ha dado efectivamente lugar a la identidad de pensamiento. Si así no fuera, al tener hambre estas personas alucinarían un guiso de arroz; por eso aclaro, al decir que se mantiene el principio del placer guiado por la identidad de percepción, lo es solo por manifestación secundaria, claro está. Si así no lo fuera, este tipo de personas no se podría guiar en el mundo cotidiano.

El hecho es que esta estructura hace las más de las veces como fantasma. Entiendo fantasma como la respuesta a la pregunta “¿Qué quiere el Otro de mi?”.(Luego llegaré a este lugar)

Así se arremeten fuertes contraataques contra esta facultad del pensamiento racional. Pero ¿Por qué habríamos de encarnar una cruzada contra el? Suena totalmente ilógico ¿Qué tiene que ver la lógica y la razón con la respuesta del fantasma y con el discurso de la religión? Todos ellos se relacionan en una piedra angular principal; lo intolerable de las conclusiones a las que arriba el principio de realidad:

El propio fin, la propia mortalidad, la mortalidad del ser querido, la caída del ideal, el desasimiento, la inseguridad, la alteridad y la falta de identidad del sujeto en su inentendible existir.

Desde ya, nadie vive en agujero constante. Quien escribe a su vez logra taponar estos juicios de la misma manera en que lo hace el discurso de la religión; por otras vías, pero en él no esta de ninguna manera ausente la desmentida, la represión o la sublimación.

Ahora, ¿Por qué tanto me interesa hacer todos estos comentarios si son de absoluta normalidad?

Tengo una sola respuesta; el extremo. El extremo de redescubrir y mantener en fe aquella identificación primera con el polo del placer total es en extremo similar al patológico. Harto frecuente son los encontrones entre el mudo devenir quebrante de la realidad y la desmentida extrema que de ello hace el discurso de la religión, activando las mas variadas defensas. Tanto más hipertróficas son estas ejecuciones inconscientes que obviamente producen la escisión del yo. (Muchas veces produciendo síntomas de escalada que puede derivar en “casuales” accidentes, inflamaciones, proceso virales, incluso defectos en la herencia)

El fantasma vela lo inaguantable dentro del mismo yo, dando una supuesta respuesta ante el alienante deseo del Otro. Veamos un poco la descripción del infierno:

• No tiene regreso

• Oscuridad total y absoluta

• Presagioso y amenazante

• Ausencia de sonidos alegres - no hay música, risa, ni sonidos de alegría (=silencio)

• Leves gemidos y quejidos se pueden detectar

• Tieso

• Al borde de lo insoportable

• Intolerable

Podría haber citado todos estos adjetivos al principio del análisis para ahorrarme la descripción acerca de lo que afirma la identidad de pensamiento o el juicio de realidad. Lo afirma dentro del propio yo, el infierno y el demonio surgen del interior así como aquellos terroríficos personajes que muestran simplemente la tautológica conclusión de: Efímero-Inconstante. Veamos esta frase:

“Lo que esta escondido solo permanece produciendo un miedo y temor como nunca antes lo había sentido.”(El subrayado es mío)

En esta cita podemos observar a su vez, como la descripción del infierno esta estrechamente ligada a la perdida del velo fantasmático. Es en sí el emerger del goce del Otro, la caída del velo que deja a la luz el puro goce de tánatos que des-estructura el entramado yoico. Fuerza producto de la desmezcla, aniquilante del sentimiento de sí, que devuelve al psiquismo al acto corporal, desamparado por la falta de palabra ante la mantis religiosa (siguiendo la analogía de Lacan) cuyo deseo es incognoscible, y ante el cual no hay rodeo posible mas que la obturación significante que, cual malabarista, mueve las piezas, tratando de forjar la respuesta.

Y son efectivamente la desmentida, la conversión, la obsesión, el ritualismo, la enfermedad o incluso la muerte los mecanismos defensivos que se utilizarán cuando lo que se guarda a la fuerza en el desván son todas aquellas afirmaciones que se imponen y agujerean la estructura.

Claro está, todos tenemos veladas estas afirmaciones innegables. Pero este tipo respuesta hacia la pregunta “¿Qué quiere el Otro de mí?” es totalmente quebrante y propensa a la neurosis, y (si hay predisposición) a la psicosis.

En pos del bien total y la purificación; en pos del polo del placer y lo positivo, encarnamos nuestra lucha interna. La religión lo lleva al extremo, creando por doquier delirios místicos que se ponen al servicio del síntoma, provocando impresiones de satisfacción y goce de Tánatos , realizando un yo totalmente escindido, en algunos casos paranoide puesto que “Lo que esta escondido” vuelve desde el exterior. Las sombras relegadas no escuchadas retornan en las formaciones del inconciente, en temor y angustia, ante la cual se recurre nuevamente a dios (con minúscula, por que este no es total, sino parcial) cerrando el círculo vicioso adictivo; desmezcla pulsional; compulsión de repetición; libertad de la pulsión de muerte; escisión; enfermedad; psicopatología. (No olvidemos que el sujeto a su vez generará un punto de satisfacción en el síntoma)

Por ello es necesaria la constancia en todo proceso religioso, la repetición, el ritual y la rigidez de la estructura. Son mecanismos que deben ser entrenados, disciplinados, cual soldado. Recuerdo el título de dos libros que conocí antaño: “La guerra Espiritual” y “La lucha contra el demonio”

Este discurso extremo esta construido inconcientemente con el fin de “purificar” al yo de lo inaguantable que en todo momento vuelve de la oscuridad como sombra para molestar a su majestad el yo en su afán de hacerse con una respuesta que no cambie, que acabe con el sufrimiento de manera terminante. Justamente por este echo es que al final se afirma que aceptar a “dios” como señor implica un cambio para siempre y total. Necesita arremeter contra la transitividad y el cambio propio del organismo viviente, para forjar una figura que no cambie, que no se altere, y que de una vez por todas, pueda responder al sufriente sujeto identificado al placer: Quien es. Para que demonios (¿casualidad que esta palabra este aquí?) existe. Que debe hacer. Acción simbólica negadora-negatriz que provee como fruto la vida eterna, el cielo, lo bueno, lo divino.

El infierno es así, el desván, el inconciente, la sede de lo reprimido, allí donde el sufrimiento es total y donde todo lo inaguantable toma su lugar.

“Solo confía que sus familiares tomen la decisión correcta, aunque sabe que eso significaría que nunca más los verá…nunca más los abrazará…nunca más hablará con ellos. Que realización más horrible” (El subrayado es mío)

(Podemos a su vez notar con la última oración, que este artículo fue traducido del ingles. De eso nos ocuparemos en otro capitulo acerca de cómo el poder utiliza este discurso a sus fines)

Se divide así lo que la percepción captura de lo real en dos grandes grupos; lo santo y lo diabólico; el mal y el bien. Por la identificación del sujeto al placer, se debe optar por uno de los polos (que ya sabemos cual será); pero para que el ataque sea eficaz, se debe realizar de manera tajante, total, sin vuelta atrás. La elección es para siempre, e incambiable (Así se afirma en la conciencia; mientras que el inconciente afirma lo contrario) Imprime, fija y marca duraderamente por todos los tiempos.

Invito al lector a releer el artículo para que pueda comprobar por su cuenta esta identidad de entidad entre lo citado y lo expuesto.

“Jesús les dijo: «Cuando hagáis de los dos uno, y hagáis el interior como el exterior y el exterior como el interior y lo de arriba como lo de abajo, y cuando establezcáis el varón con la hembra como una sola unidad de tal modo que el hombre no sea masculino ni la mujer femenina, cuando establezcáis un ojo en el lugar de un ojo y una mano en el lugar de una mano y un pie en el lugar de un pie y una imagen en el lugar de una imagen, entonces entraréis en el Reino». [22]”

Tomás, Evangelios Apócrifos.

***

I Juego citado por Freud en “Más allá del Principio del Placer”. Lo observa en su nieto, quien juega arrojando un carretel, exclamando “se fue” al tirarlo, y “volvió” al re-encontrarlo. La interpretación que Freud hace de este juego tiene que ver con la pulsión de dominio que intenta convertir en activo aquello que el niño sufrió pasivamente; La ausencia de la madre. A su vez, la pulsión de dominio intenta re-introyectar al objeto que perdió al desvanecerse la estructura del Yo de Placer Purificado, donde había fusión con las cualidades placenteras positivas del objeto materno.

II Principio de Placer o Identidad de Percepción: Por prematuración, ante la imposibilidad de ejercer la acción específica que cancele el malestar que produce el hambre u otras circunstancias, se re invisten en alucinación las huellas mnémicas placenteras. Es el camino regrediente que actualiza el recuerdo de la satisfacción. Las exteriorizaciones observables de esta vía son en el bebé la succión en el vació y posteriormente la succión de objetos.

Principio de Realidad o Identidad de Pensamiento: Por la poca estabilidad de la Identidad de Percepción (Ya que no cancela la insatisfacción) se ejerce la Defensa Primaria, que obnubila el imperio del Principio del Placer, insertando al yo en el Principio de Realidad. A través del pensamiento se realizará el rodeo específico que permitirá satisfacer la necesidad, sin alucinar, a la búsqueda de objetos externos.

III Ante un quiebre conciente inesperado de la ilusión (inconcientemente es esperado e incluso afirmado), se pueden citar las mas variadas defensas: Enfermedades físicas de los órganos sensoriales y de aquellos que tiene relación de conversión asociativa histérica con el tema, desmentidas del estilo “Dios así lo quiso” “Es la voluntad de Dios” “Dios me esta poniendo a prueba ¡debo ser firme!”, desestimas, desinterés en el tema (se le quita valor), etc., etc.

IV Pulsión de Muerte.

V Este dios es aquí igual al polo positivo. Hablo de parcialidad por referirse a solo una de las partes de la dialéctica; la tesis. La antitesis esta desalojada, y la síntesis inalcanzable. (Ver al final del apartado la cita de los Evangelios Apócrifos)