I

Para hablar del presente de las Relaciones Públicas, es importante avisorar el futuro con un sentido de crítica con el fin de que podamos hacer esa reconciliación entre el ayer de una generación asombrada por la alborada de la tecnología y el hoy de otra generación aturdida por las premisas de la era cibernética.

II

Muchas han sido las causas que han trastornado mas de un orden de la sociedad anterior. Sin embargo, este tipo de conmoción política, social, económica o física, estuvo limitada a una sociedad o a un grupo de sociedades contiguas. Esto para significar que en la era anterior tal vez existió una fase feliz, paradójico decirlo, de la ignorancia porque no se contaba con los medios de comunicación necesarios para transmitir o recibir noticias sobre los hechos que podían afectar las sociedades de otras latitudes. Por eso, nosotros debemos enfrentar el problema de las sociedades fundadas en la permanencia y la nueva y creciente sociedad, basada en lo transitorio.

III

Tal vez este planteamiento no tan preciso pero de por sí angustioso, nos lleve a pensar a quiénes dirigimos las Relaciones Públicas y con ellas la comunicación colectiva, que es necesario iniciar una nueva época de mayor comprensión y asimilación de nuestros problemas para adaptarlos sin mayores traumas a ese engranaje vertiginoso del mundo de hoy.

IV

Porque a nadie escapan las serias expectativas y las profundas tensiones que se viven a nivel comarcano, a nivel de país, a nivel de naciones, a nivel de grupos de naciones, a nivel de continentes. Estas expectativas tienen en su favor y en su contra, que pueden ser temporales o que causen huellas de difícil recuperación en la mentalidad de las sociedades.

V

Hoy vivimos regidos por una serie de adiestramientos que nos han impregnado el subconsciente de una escala de valores y necesidades a las cuales respondemos en forma espontánea, por hábito, por colectivización, por régimen, por idiosincrasia o simplemente porque habitamos una sociedad que así lo exige y en la que todos contribuimos para acatar este ordenamiento de consumo y demandas.

VI

A esto podemos preguntarnos por qué persiste la irritabilidad, el descontento y la prevención? Qué hace nacer la desconfianza para que el hombre sea huidizo o inestable?, por qué las multitudes se agolpan a vociferar contra el establecimiento político, estatal, económico, social, religioso y racial, así las ideologías imperantes sean de centro, de izquierda o de derecha?, qué le pasa al hombre contemporáneo?. Será que la manera de ser y sentir actual es la brecha irreconciliable entre una sociedad nacida hacia la esperanza y la otra, lanzada hacia un universo de réplicas y sin mayores alternativas de tener su propia fisonomía?.

VII

Es posible que esta condición humana de guerrear con la mente, de imponer con el comercio, de dominar con la cantidad, de subyugar con la comodidad, unida a la lucha y a la amargura, fueran banderas desplegadas, reto de los pueblos y permanente tensión entre desposeídos y acaparadores. El fuerte contra el débil y la nueva forma de atadura surgida de la necesidad y hecha dinero. Esclavitud y opresión, irónicamente para avanzar de una era primaria a los conceptos de la civilización.

VIII

Vino un crecimiento paralelo en muchos aspectos, mientras que en el hombre se operaba una regresión interna. Un susto ante la magnitud de su propia creatividad. Surgió la época atómica y el mundo se brotó de cruces, se erizó de armas, se llenó de heridas y se fue sumiendo en una noche semejante a una garra que aprisiona, que enloquece, que ha llevado del éxtasis a los linderos del terror. Y comenzó la búsqueda de la paz justificando las guerras. Ya no fueron pobres los hombres, se degradaron a la miseria. La pobreza fue de naciones miradas como mal hija de vecina por aquellas poderosas, abundantes y desafiantes.

IX

Así se inició el proceso del siglo XX. La comunicación fue un manifiesto de sorpresa. El hombre encontró un refugio soñador en la música segregada por la radio. La letra impresa siguió cosechando lectores y obligando a nuevas técnicas, y amoldando al hombre a su rutina; a su historia diaria convertida en tipos y en tinta. Acaeció la irresistible sensación de saturación con imagen, sonido y movimiento a través del cine. Pero la comunicación tiende a ser más universal, más rápida, más espontánea, y surge como un lampo cegador, la televisión. A ese mundo erizado por dolencias e indolencias humanas, ahora se suman las modernas cruces del hombre contemporáneo y que inundan tejados y edificios para contar que allí hay un irredento, un esclavo de la nueva tecnología, un ser a punto de perder su capacidad de diálogo. El panorama es ensombrecedor al ver en la calle, desprevenidamente, a las personas, aparentemente hablando solas, cuando convertidas en receptor y transmisor, se comunican vía celular. Esto se ha convertido en una forma de madurar una adicción de solitarios con el consuelo de la inmediatez.

Con los nuevos juguetes de la era digital, el recurso fotográfico y lo novedoso del libro total galopando en el éter en todos los idiomas y con las más sofisticadas herramientas visuales en el computador, cuenta, narra y guarda la historia de la humanidad. En verdad es información de primera mano donde no hay diálogo, ni retorno, simplemente un nutriente cultural.

El hombre ya no se comunica. Mantiene en contacto con el prójimo mediante el teléfono, la carta, el estreno, el coctel, pero sin dialogar jamás, sin acceder, sin entregarse. Tenemos que en las ciudades se imponen las relaciones de grupo, no dejando espacio para las relaciones personales. Como se puede apreciar los medios de comunicación e información, son la nueva conducta de la sociedad y las Relaciones Públicas, un sutil embajador de esta conducta convertida en imagen amplia, dinámica y ejemplar.

X

Esta apertura a la reconciliación debemos interpretarla como la manera de sentir del mundo que nos rodea, que es totalmente diferente como lo sintieron los hombres pretéritos. Y esta es la diferencia última, la distinción que separa al verdadero hombre contemporáneo de todos los demás.

XI

Nosotros que somos autores y partícipes de un proceso excepcional en la vida del universo, hemos podido aprender que la evolución social y cultural es extraordinariamente rápida comparada con la evolución biológica de las especies. Por eso vemos cómo la tecnología hace posible una mayor cantidad de tecnología. Está la idea creadora y factible. Después, su aplicación práctica y por último su difusión en la sociedad. Termina el proceso cuando la difusión de la tecnología que encarna la nueva idea, contribuye a su vez a engendrar nuevas ideas creadoras. Y esto es ni más ni menos las Relaciones Públicas, una evolución permanente dotada de la práctica diaria y de la rica experiencia de quienes poseemos la fortuna de esta expresiva profesión.

XII

Este planteamiento, aparentemente disociador y negativo, sombrío y sin mayores augurios de una nueva fe o esperanza, ha sido el resultado de pensar qué son, qué pueden y qué deben hacer las Relaciones Públicas. Como aspecto académico y ya sometido a un canon muy técnico, están en la capacidad de orientar, dirigir y entablar puentes de comprensión entre sociedades y personas. Pero a este factor le es indispensable el sello personal, humano y de gran asimilación de quien las practique, pues ella no solamente son un esfuerzo de grupo o una política social o económica, sino la imagen perdurable de una relación o un servicio.

XIII

Ellas, Las Relaciones Públicas, necesitan a diario nutrirse de las experiencias y de los aconteceres del mundo que las rodea, a través de sus cultores, procurando una mayor dinámica, un mejor entendimiento y una más rápida acción dentro de ese complejo universo de susceptibilidades en que se mueven.

XIV

Y es importante considerar este aspecto porque las Relaciones Públicas trabajan con uno de sus pilares fundamentales como lo es la opinión pública convertida hoy en fenómeno social, en fuerza particular que influye en la vida personal, colectiva y hasta en la internacional.

XV

En el caso específico de las Relaciones Públicas y su papel en el presente, debemos tener en cuenta, que opinión pública no siempre tiene el mismo significado. Esta puede ser un fenómeno complejo por la naturaleza del hombre, resultado colectivo de un grupo extremadamente grande. Fenómeno por continua acción entre el hombre y grupos, grupos y el hombre y la interacción entre grupos; influyen también sus componentes sociales que concurren para su formación como edad, sexo, nivel cultural, económico etc.

XVI

Las causas que influyen en el comportamiento de la opinión pública como consecuencia parcial o total de las Relaciones Públicas, se consideran que pueden ser: la técnica de la información colectiva simultánea; aspectos socio-económicos y culturales de formación (colosalismo urbano, alfabetización, desplazamiento de grandes masas a las urbes, etc.). Es notable también el aspecto político con el modus vivendi de cada país; también se relacionan con el tamaño de grupo, con el dinamismo de grupo y con los obstáculos que la puedan hacer beligerante, peligrosa, espontánea o artificial.

XVII

En la actualidad, la opinión pública puede variar por los medios de comunicación o por sistemas de persuasión. Entendiendo a la opinión pública como un comportamiento, debemos pensar que las Relaciones Públicas son una actitud cuya finalidad radica en el mensaje dirigido y que tiene la importancia de presentar una imagen positiva cuyos beneficios deben ser de partida doble: para la entidad y para el público.

Este contacto que encara a diario el relacionista con grupos de su mismo nivel o de otros estratos, requiere de una capacidad mayor y de un buen sentido de que el trabajo de hoy es el progreso del mañana.

XVIII

Al tratar el tema de las Relaciones Públicas, en este caso particular, no se sitúan en la universidad, en la industria, en las entidades estatales; no tienen una característica de identidad para ser ubicadas en grupos, porque se analizan como un gran todo, como una mecánica global para ser comprendidas en forma universal en este momento que nos interesa a todos, como lo es la comprensión y la buena imagen que debemos preservar a escala mundial.

XIX

Y en esa búsqueda del hombre por tender una mano hacia la sociedad de ayer y tender la otra hacia la generación futura, está el presente de las Relaciones Públicas, pues debemos ir al rescate de las relaciones personales para evitarle al hombre esa masificación en la cual ha perdido toda su identidad. Las Relaciones Públicas deben viajar en dos sentidos: hacia el interior de nosotros mismos para comprender el gran por qué de esa deshumanización que golpea a la civilización presente y hacia los demás, con la mística y fervor de un mensaje en el cual el compromiso es hacer que renazca la confianza y que el hombre como núcleo de familia pueda tener para sí un poco de esperanza que le permita mirar con afecto y cariño el futuro sin que tenga en su rostro el rictus de la frustración.

XX

Para concluir y para dejar un mensaje que esté latente en todos y con el fin de evitar tantas y tan amargas tragedias como las de reciente acontecer a un hermano de América y a otros de allende el continente, consignemos un pensamiento que al menos tenga la ilusión de un camino salvador en esta época de éxtasis y de terror.

NUNCA FUE MAS HERMOSO EL MUNDO

QUE CUANDO FUE DE LOS NIÑOS

PERO EL HOMBRE HIZO DEL MUNDO

UN NIÑO TRISTE

HENOS AQUÍ ANTE UN RETO…!

BRINDARLE UNA IMAGEN FELIZ