AMD, siglas de Advanced Micro Devices, es una empresa de microprocesadores que se desarrolló a la sombra de un gigante: Intel. Con el auge de las computadoras genéricas, con piezas importadas de distintas marcas, fabricadas en Taiwan, China y Tailandia, los procesadores Intel fueron haciéndose populares. La XT, la 286, la 386 estándar y la versión con co-procesador matemático, todos modelos de la misma compañía hasta ese momento líder absoluta. Solamente unos pocos compraban las computadoras íntegramente de la misma marca (Compaq, Packard Bell, etc.), por lo general seducidos por la posibilidad de pagarla en cuotas en los principales comercios. Además del precio abultado, tenían numerosos defectos. Piezas soldadas, repuestos que no se encontraban en ningún lado, y la condena a no poder actualizarla según las exigencias del software que iba evolucionando. Si las computadoras de marca no le podían hacer sombra a las computadoras armadas, Intel tenía un camino de éxito y monopolio asegurado. Claro que no contaban con que AMD, una pequeña compañía –antigua socia- dejara de ser un mero clon de los procesadores de Intel y comenzara a competir fuerte a partir del surgimiento de la 486. Las computadoras personales iban incorporándose en cada vez más hogares latinoamericanos, y dejaban de ser un lujo para pocos. Cyrix tuvo sus cinco minutos de fama como competencia económica de Intel, y llegó hasta los primeros tiempos del Pentium. Luego, una parte de los ingenieros de Cyrix fueron absorbidos por AMD.

Finalmente llegaron los juegos 3-D, que requerían procesadores potentes y tarjetas de video cada vez más monstruosas. AMD sacó el K6-2 3Dnow!, con instrucciones específicas que buscaban acercar el rendimiento 3D al del Pentium. En Argentina, el régimen de convertibilidad 1 peso 1 dólar permitía comprar computadoras a precios relativamente bajos, y resultaba un negocio gigantesco para los importadores, que se quedaban con una porción más que importante. Las K6-2, al tener un precio más accesible, fueron incorporadas en los comercios como parte de los paquetes de computadoras armadas que ofrecían. Pentium contraatacó con la Pentium 2, Pentium 3 e incluso la Pentium 4, un desafío para los coolers, que debían ser muy potentes para enfriar el procesador. Aun hoy se vende este modelo que, más allá de la atractiva velocidad de reloj, no se recomienda. AMD compitió con la Athlon, que siguió siendo más económica y se complementaba con mothers más veloces y con la tecnología AGP para tarjetas de video. Ambas compañías largaron dos modelos menos potentes pero sensiblemente más baratos: el Celeron, por parte de Intel, y el Sempron, por parte de AMD. La menor cantidad de memoria cache disminuía de manera notable las prestaciones, pero seguían siendo procesadores confiables para uso de oficina. Después, llegarían los procesadores de dos núcleos, que son los más populares hoy en día. Ofrecen velocidad, estabilidad y menor calentamiento. De velocidades menores a 100 Mhz, los procesadores actuales superan los 4000 Mhz, y todavía queda mucho más de una carrera tecnológica que parece no tener fin.