Cada vez más gente inicia noviazgos vía internet

Amor en la red

Establecer una comunicación con alguien al otro lado del país, de la ciudad o del mundo, desde la segura confortabilidad de una habitación y en la intimidad que supone la soledad frente a la pantalla, es una tentación que atrae cada vez más adeptos de internet, que cultivan la versión virtual de las relaciones humanas a través de las computadoras.

"Querés conocer a mi novio? Vení que te lo muestro", dice la joven, mientras se sienta frente a la pantalla, 'clickea' en el nombre del archivo que guarda celosamente y aparece la imagen del muchacho en cuestión.

Si bien internet se creó con fines académicos, para compartir conocimientos científicos entre distintas universidades del mundo, en la actualidad el principal uso que se da a la red de redes es el correo electrónico.

Un segundo lugar lo ocupa el chateo, es decir la conversación (por escrito, o mediante cámaras y micrófonos conectados a computadoras para dotar al contacto de mayor presencialidad) entre los usuarios, desde y hacia cualquier punto del planeta.

Finalmente y muy rezagados, se aplica a los usos científicos e investigativos que le dieron origen.

Los cyber-noviazgos de moda al final del milenio

Cada vez más hombres y mujeres recurren al chat para hallar a su alma gemela. No es difícil, ya que son muchos los sitios virtuales donde se ofrecen 'cyber-novios' o, tal vez en mayor medida en el caso de hombres, 'cyber-sexo'.

Sin embargo, no hace falta buscar los sitios específicos, ya que un alto porcentaje de las búsquedas en la red, tienen como objetivo algún tipo de experiencia amorosa o, directamente, sexual.

Un estudio realizado en Estados Unidos en 1.997, arribó a la conclusión de que 8 de cada 10 palabras usadas en internet se relacionan con sexo.

Similar conclusión obtuvo un relevamiento de origen más reciente, realizado por uno de los buscadores más utilizados en la red, que detectó que el 70 por ciento de las búsquedas por computadoras tienen esa misma finalidad.

Hay quienes analizan que la conducta humana frente a la red de redes refleja el estado embrionario de su uso, tal vez de modo similar al que un adolescente antes buscaba palabras ligadas al sexo en un diccionario.

Pero sería injusto y desacertado reducir el fenómeno a una mera estadística o a la finalidad exclusiva de saciar apetitos sexuales, no resueltos en la cotidianeidad.

Es que el encuentro entre mujeres y hombres a través de internet parece alcanzar dimensiones sociológicas y psicológicas que no pretenden analizarse aquí, pero que merecen mencionarse como un reflejo cabal de un nuevo cambio en las relaciones humanas sobre el fin del milenio.

Historias de final abierto

Cada vez resulta más común conocer anécdotas de encuentros y desencuentros amorosos, los primeros en la red y los otros en el mundo real.

"Nos conocimos chateando, nos llevábamos bárbaro a través de nuestras computadoras, pero cuando viajé a Buenos Aires, para conocerlo, todo cambió: no me dio bolilla", fue la vivencia de una joven de la Patagonia, que volvió desilusionada de lo que parecía la concreción del amor ideal.

No todos terminan mal. Un final más que feliz parece ser el de otra mujer que durante algún tiempo chateó e intercambió correos electrónicos con un joven argentino, que residía desde hace muchos años en Alemania. El llegó a Buenos Aires a fines del año pasado, para pasar las fiestas con su familia. Ella también viajó, se conocieron y se enamoraron. Conclusión: él está a punto de radicarse a miles de kilómetros de su anterior domicilio, para casarse con ella. Ambos mantendrán conectadas sus computadoras, una en cada habitación, por las dudas.

Un mundo paralelo en la red

Bien, mal, o regular, lo cierto es que los noviazgos a través de la red empiezan a ser tan comunes como los convencionales.

¿Enamorados de quien está del otro lado o enamorados de las computadoras? Tal vez establecer una relación a través de la red sea un modo de lograr el vínculo sin el riesgo que siempre supone el contacto personal, en un mundo en el que el espacio privado se vuelve la coraza más segura ante la amenaza de una dinámica esquizofrénica.

"Lo que pasa es que chatear -explica otra joven que desarrolla la actividad- se puede hacer desde tu habitación, en pijamas y sin maquillarte. Una comodidad que no tenés al momento de salir y exponerte en forma personal".

¿Es más seguro chatear? No siempre. La red también oculta personajes que encuentran placer en invadir la privacidad de los otros, con rasgos personales que provocan miedo en quien ha vivido la experiencia de no poder esquivar a un navegante molesto.

Al igual que en el mundo real, también están quienes disfrutan de regalar promesas falsas: se conoce el caso de una chica que viajó a otro país, donde supuestamente se encontraría con su 'cyber-novio', ya con planes de casamiento, a quien esperó en vano durante varias horas en el aeropuerto. Ya de regreso, la desilusionada joven pudo comprobar, también en la red, que otras tres chicas habían vivido la misma amarga decepción, con el mismo personaje en cuestión.

Al igual que en los 'noviazgos convencionales', también aquí pueden crearse relaciones de dependencia, en las que el paso de minutos y segundos se hace interminable hasta el próximo chateo.

Acaso el atractivo de entablar una relación en la red sea la promesa de un encuentro ideal, en el que dos personas se conocen a partir de lo que ellas escriben (o dicen) acerca de sí mismas, pero sin que el otro tenga la chance de evaluar sus actitudes personales.

Tal vez no sea lo mismo decir "soy egoísta", e impresionar al interlocutor por esa sinceridad transmitida en pulsos telefónicos, en lugar de que una persona sufra el egoísmo de quien asume la autocrítica.

Lo cierto es que la aventura de conocer a alguien de Colombia o Méjico es una posibilidad, literalmente, al alcance de las manos, en un mundo global e instantáneo, paralelo y distinto al 'real', en el que 10.000 kilómetros son más cercanos que la casa del vecino.

Instrucciones para enamorarse en cinco minutos

Hay un mundo paralelo al real, donde entablar relaciones rápidamente no es una utopía. En media hora -tal vez muchísimo menos- se puede encontrar al hombre o a la mujer ideal.

Las mujeres son 'bombones' y 'dulces'; los hombres, amables, considerados y comprensivos. La escena no es de las novelas de Corín Tellado, sino en Internet. La más famosa telaraña es el espacio ideal para el inicio y desarrollo de historias de amor dignas del período romántico, donde la pluma y el papel fueron reemplazados por una computadora y una línea telefónica.

Allí, están los canales de 'chat', pseudo lugares de encuentro a partir de intereses comunes o búsquedas específicas. El 'flechazo' puede darse con una palabra, una frase o una respuesta acertada.

Incluso, está la posibilidad de encontrar la persona ideal completando algunos casilleros con las características que el internauta considera imprescindibles.

En sólo cinco minutos, la máquina encontrará a ese ser maravilloso que durante años se estuvo esperando.

Detrás de un 'nick' (el apodo con el que se conocen las personas en la red), aparecerá instantáneamente el alma gemela. "¿De dónde sos?" (o eres) será la primera pregunta. En vano es aclarar que muchos kilómetros los separan: en internet no hay distancias, todo es aquí y ahora.

De esta forma, sin querer el desprevenido internauta se verá envuelto en una historia de amor por catálogo y de pocos minutos. Llegarán los intercambios de e-mails, llamadas telefónicas, envío de fotos digitales y todo un camino de aparentes encuentros.

Todo es perfecto, excepto la imposibilidad de apoyarse en el hombro de la persona amada, de demostrarle que el ánimo no siempre es el mejor, o descubrir que el perfume que usa la otra persona no le agrada. Son detalles, sobre los que los más optimistas internautas explican que en general esconden a la verdadera persona. Pero para los navegantes, el concepto del amor parece ser otro, en el que la ilusión prevalece por sobre lo cotidiano:

"Estamos todo el tiempo preocupados por la imagen del otro y no llegamos a conocer a las personas como realmente son más allá de las computadoras", escribía en un mail un joven a una chica de esta ciudad para explicar su amor instantáneo por ella.

No hay que preocuparse por el atuendo, ni el cuidado personal para conseguir un novio o una novia virtual. Los diálogos versan sobre los temas más íntimos y ocultos y estamos ante alguien que todo lo comprende.

Sin embargo, no todo es 'chat' o 'mails' (esos medios para expresar el amor que reemplazan a conversaciones y cartas de otras épocas). Llegará el momento para conocer a esa persona de la que se estuvo pendiente en las últimas semanas o meses.

Varias cosas pueden suceder. Puede aparecer definitivamente el amor o derrumbarse todo un mundo de fantasías que, a fuerza de comunicaciones cibernéticas, se había construido.

El final no depende ya de las computadoras, sino del cara a cara, que muchas veces se evita con una computadora, pero que en todos los casos es el juez inapelable que define una verdadera historia de amor.