En la sociedad de la información o sociedad del conocimiento en la que estamos involucrados y por la cual estamos atravesados, es de vital importancia interrogarse, plantearse e indagar sobre las tecnologías, su historia, su devenir en el tiempo, para lograr así un mejor entendimiento de nosotros mismos y de nuestro grupo social, y con ello el paso, a largo plazo seguramente, hacia la construcción de una sociedad donde se aprovechen las tecnologías fruto de la razón humana, al menos en referencia al tema que aquí nos compete.

Hablar de tecnologías es inmensamente amplio, por lo cual es importantísima la aclaración de que sólo hablamos de computadoras, y ni siquiera abarcaremos toda su historia, sino tan sólo dos décadas, pero dos muy importantes para su desarrollo (en todo sentido: social, técnico, cultural); estas son las décadas de 1980 y 1990, pero sin dejar de marcar la tendencia que se proyectó desde allí hasta nuestro presente.

Para ello, encontramos fácilmente algunos ejes alrededor de los cuales podemos girar: el principal, los usos sociales de las computadoras; luego, íntimamente relacionado y yendo prácticamente a la par con los usos, el consumidor “ideal” que construyeron con el paso de los años las empresas dedicadas a lo relacionado con las computadoras y lo que le ofrecían a su cliente “ideal”; y, a modo de enorme resumen de la historia de las computadoras, el paso de las computadoras de ser una herramienta de mero procesamiento de datos a convertirse en un factor casi imprescindible para la comunicación.

A través de las publicidades del pasado de las computadoras es posible identificar los usos sociales que fueron conferidos a este objeto tecnológico en las dos décadas que trabajamos. En el preludio de la década de 1980, y también preludio de las computadoras tal cual las conocemos en la actualidad, las empresas de computación presuponían conocimientos de programación en sus potenciales compradores, lo que se deduce de que se ofrece la posibilidad de manejar programas propios en las computadoras como un rasgo importante en el producto. En esta etapa previa a los años ’80 además, las funciones principales yacían en las cuestiones de negocios, empresariales, industriales, por lo que se intentaba satisfacer estas demandas; es decir, la computadora era un objeto de trabajo que se encontraba en las empresas y la función principal era el procesamiento de datos más ágil y sencillo.

Con el comienzo de los ’80 se vislumbra ya un gran cambio, una transición de la computadora como elemento que se ve nada más que en una oficina para pasar a estar en el seno de los hogares. Por lo tanto, en estos primeros años de la década se aprecian publicidades que ofrecen computadoras para toda la familia y otras que venden una herramienta para mejorar la empresa, para solucionar problemas. Se ilustra claramente esta transición comparando anuncios de una misma empresa, en la que en uno se ve un producto que se puede utilizar para recreación y educación, mientras que en otro vemos una herramienta para mejorar el negocio. Tal como se puede ver en las imágenes recién citadas, en 1980 Apple ya presentaba su Apple II como una computadora personal, fácil de usar, para cualquier actividad. Un año después, IBM busca el mismo objetivo de imponer las computadoras personales que use toda la familia, de acuerdo a las necesidades de cada uno.

En la tendencia de las computadoras personales gana en importancia, y por consiguiente gana también un lugar en las publicidades, el uso social orientado a la educación, principalmente en el hogar, incluida la formación de los más jóvenes en lenguajes de programación. Hablando de los jóvenes, ineludiblemente debemos hacer mención a los juegos de computadoras que ya en los años ’80 están muy presentes. Abocados a esta función de entretenimiento y ocio encontramos en esta época temprana empresas especializadas que se dirigían hacia ese público compuesto por niños y adolescentes principalmente, como son los casos casi emblemáticos de Atari y Spectrum.

Como se evidencia en lo expuesto hasta aquí, del mero cálculo en los albores de la computación llegamos a diversas funciones y objetivos de las computadoras, a usos sociales diversificados. Por esto es que se comienza a priorizar en los anuncios publicitarios, y deduciblemente en el público consumidor, las numerosas cosas que una computadora puede hacer, todo para lo que sirve este aparato.

Sin embargo, la mayoría de los realizadores de computadoras siguió apuntando a las empresas como negocio principal, a la función laboral de la tecnología (por llamar de alguna forma a este uso), fomentando la incorporación de este elemento novedoso en muchos empresarios que aún no sólo no contaban con ordenadores en sus oficinas, sino que ni siquiera les interesaba tenerlos.

Promediando la década de 1980, se pega el salto que hizo que la computadora dejara “de ser concebida como una máquina para procesar información pasó a convertirse en una máquina para comunicar”. El cambio cualitativo fue la introducción masiva de la interfaz gráfica con íconos y con el mouse como periférico creciendo en importancia comenzando como muy útil hasta convertirse hoy en imprescindible. Esta revolución (si acaso cabe este concepto) significó además, con la mencionada incorporación de iconos, el paso de la utilización de un lenguaje lógico en la interacción con el aparto al uso de un lenguaje natural: esta es la razón principal de porqué se convierte en máquina de comunicar, y consecuentemente, porqué es tan importante la computadora para la sociedad en su conjunto hoy. Ahora bien: este cambio comenzó en 1981 con la Xerox Star 8010 que fue la primera computadora del mercado que incluyó interfaz gráfica y mouse, para continuar con la Macintosh de Apple en 1984 que sirvió como puntapié definitivo a esta nueva forma de usar la computadora y más adelante con el Windows 3.0 de Microsoft, y su mejorada versión Windows 95.

De la mano de la interfaz gráfica, a lo largo de los ’90 se produce la masificación de la sociedad en el uso de las computadoras, profundizándose todos los usos sociales que fueron surgiendo en la década previa, desde el trabajo hasta el ocio, extendiéndose a casi toda la población mundial.

Era cuestión de tiempo entonces, que todo el mundo estuviera conectado a través de las computadoras; afirmación que podemos hacer hoy, en el año 2008, mirando en perspectiva. Comenzando con pequeñas redes locales (hablando a muy grandes rasgos, claro está), las computadoras se fueron interconectando para hacer más eficiente el trabajo en las universidades, en las empresas, y todo tipo de organizaciones. De allí fue sólo un paso (otra vez, resumiendo mucho) a la red mundial, Internet, a la que hoy está conectado prácticamente todo el mundo, siendo una necesidad para cualquier organización que quiera ser mínimamente reconocida en el ámbito social.

Como es fácil de deducir, las redes profundizan el hecho de que la computadora sea una máquina de comunicar, ahora en una forma distinta a la dada por la interfaz gráfica. Con la novedad de los ’80, la comunicación estaba dada exclusivamente entre el aparato y el usuario a través de los íconos que posibilitaban el lenguaje natural en esta relación hombre-máquina; luego, con las redes y la internet, al tiempo que aún se da la comunicación gracias a la interfaz gráfica, la computadora amplía su ámbito dándose en ella y a través de ella auténticos procesos de comunicación interpersonales, ya sea por el correo electrónico, el chat, los foros, etc.

A modo de conclusión, se puede afirmar que la mayoría de los usos sociales que hoy poseen las computadoras existían ya en los años ’80 y de allí en adelante se fueron profundizando, extendiendo a mayor parte de la población mundial y que se vivieron dos grandes modificaciones que hicieron que la computadora sea tan importante y necesaria para nuestra sociedad de la información y para la comunicación social: la interfaz gráfica con íconos y la conexión en redes. Es difícil resistir la tentación de aventurar un futuro próximo en el mundo de la computación, pero sin embargo lo logramos y estaremos esperando lo que nos deparen los progresos tecnológicos, preparados para aprovecharnos de los nuevos usos que surjan y orientarlos hacia una buena comunicación en una buena sociedad.