El Bolsón es una población patagónica ubicada en el límite entre Río Negro y Chubut, y en el límite entre Argentina y Chile. Está exactamente sobre el Paralelo 42º, y junto a otras pequeñas poblaciones aledañas, tanto de Río Negro como de Chubut, conforman la denominada Comarca Andina del Paralelo 42º. En la ciudad de El Bolsón habitan alrededor de 18.000 habitantes, cifra que aumenta notablemente cada año.

El Bolsón está rodeado por montañas que forman una especie de cuenco, en el que viven los que eligen ese paraíso terrenal para pasar sus días. Al estar en un valle, en los pies de la cordillera de los Andes, se forma un microclima muy agradable y beneficioso para la flora y la fauna. Está a una altura de 340 metros sobre el nivel del mar, ubicado en la ladera del Cerro Piltriquitrón, de 1200 metros de altura.

El Bolsón se denominó "zona no nuclear" en 1984, y su lema desde ese entonces es "a favor de la vida". La Sociedad Ecológica fue creada en esa época. Ésta es una organización no gubernamental que se ocupa de los asuntos en los que concierne la ecología de la región, y ha tenido mucha influencia en las decisiones políticas y sociales de las últimas dos décadas. Asimismo, El Bolsón fue declarado municipio ecológico por el gobierno de la provincia de Río Negro en 1991.

En esta ciudad hay un importante movimiento cultural, ya que el espíritu artístico y bohemio ronda las tierras desde los años 70, cuando comenzó una gran afluencia de personas cuyas inquietudes filosóficas, ideológicas y políticas las llevaron a la Comarca Andina del Paralelo 42º buscando el lugar ideal.

Sus principales actividades económicas son la agricultura y el turismo. En El Bolsón hay una importante producción de dulces, licores, derivados de la rosa mosqueta, hongos, conservas y cervezas. Se exporta lúpulo, frutas finas, aceite de mosqueta y hongos de ciprés a distintos lugares del mundo, así como productos artesanales hechos con materiales de la zona. También se comercializa la trucha, tanto criada en establecimientos especialmente diseñados para ello como pescada en su medio natural. Con respecto al turismo, El Bolsón se caracteriza por ser muy acogedor, y hechizar a todo el que ponga sus pies en sus fértiles tierras, ya sea un mochilero o un magnate extranjero.

Para quien quiera quedarse, en cualquier momento del año es posible hallar diversos hoteles, hosterías, campings, albergues, y cabañas. Éstas últimas siendo especialmente pintorescas y cómodas: hechas de troncos de ciprés o al estilo suizo, combinan especialmente bien con el paisaje a su alrededor.

La feria de El Bolsón es famosa por su trayectoria y la calidad de los productos allí ofrecidos, especialmente en el sector de los puesteros más antiguos. Se pueden encontrar trabajos en maderas de la zona (radal, ciprés, lenga, coihue), chocolates artesanales, dulces, cervezas, tejidos hechos a mano, cerámica de alta y de baja temperatura, velas, miel, flores secas, y frutas finas y verduras totalmente orgánicas cultivadas por pobladores de la zona.

En los cerros y montañas que rodean El Bolsón fluyen arroyos y ríos de deshielos y se matizan de bellos colores, dependiendo de la estación, distintos árboles y arbustos característicos. Hay refugios de montaña desparramados a su alrededor, de distinta capacidad y nivel, todos ellos ubicados en lugares edénicos. Existen recorridos y parajes en las montañas tanto para el turismo que busca algo tranquilo como para el más aventurero. También se puede disfrutar de un paseo, o actividades lacustres, por lagos y ríos a minutos de distancia.

Dadas las características climáticas, sociales y geográficas tan especiales del lugar, el turismo es una de las actividades con mayor apogeo en la última década. Y es muy común que un viaje recreativo termine como proyecto de una residencia definitiva en la deslumbrante zona de El Bolsón.