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Es domingo por la mañana y he puesto el despertador a las 7 am, hoy quiero preparar una deliciosa salsa de tomate y no se me ocurre otra cosa mejor que iniciar mi recorrido bien temprano por el mercado denominado “san Sebastián” que se encuentra a unas cuadras de mi casa y aunque puedo tomar el transporte para ir a mi destino nada mejor que admirar el paisaje de este nuevo día siempre cambiante con una visión del turismo de la ciudad que no deja de sorprenderme con el paso del tiempo, así que me pongo mi ropa mas cómoda , tenis, mi pantalón mas viejo y una playera deslavada y me decido a emprender el recorrido, antes de dirigirme a mi destino en el camino tengo que pasar por el parque, paso cerca de la fuente que se encuentra en medio de este parque para sentir la brisa del agua fresca cerca de mi rostro, y como es obligatorio en este recorrido que nos muestra una generosa visión de una zona que debería ser parte esencial del turismo de Tapachula y no me refiero al turismo que vemos en la tv o en los folletos si no aun turismo mas humano que nos acerque realmente a nuestras raíces y costumbres de antaño que valen la pena conservar como el mercado de Tapachula pero antes de llegar al mercado, debo mencionar que por lo regular siempre tomo un descanso para entrar a la iglesia de “San Agustín” patrono de mi ciudad, en el centro de la iglesia esta san Agustín con su expresión tan pacifica como si todo lo supiera , el Cristo que esta en la pared es realmente hermoso y con unos minutos apenas siento una paz y tranquilidad que me hace sentir relajada, pero bueno se que el recorrido debe seguir y me dispongo a entrar a este colorido mercadito, estrecho por sus calles donde lo puestos ambulantes nos obligan a pasar como si esto fuera un pequeño laberinto pero supongo que es mas emocionante así, y a pesar de que es bien sabido que no esta incluido entre la ruta turística de mi ciudad y que lastima porque realmente para conocer al verdadero Tapachula bastaría dar un vistazo y un merecido recorrido a este mercado para envolvernos con su ambiente colorido y tradicional de la región es un cuadro digo de describirse ya que al entrar en este mercado los panes rellenos de manjar se ven tan suaves y deliciosos que es inevitable no comprar uno, las señoras con sus canastas llenas de verduras tan frescas que seguramente fueron recién cortadas por la mañana, las manzanas lucen tan rojas, las hojas de las lechugas son tan verdes como robustas, los tomates lucen jugosos y en su punto y el precio ya ni se diga es un autentico ahorro para nuestros bolsillos, los remedios caseros están a la orden del día: pomadas para todo tipo de dolencias : para la reuma, los barros, manchas, todo lo que se nos pueda ocurrir y todo elaborado por materias que nos brinda la naturaleza, jabones de miel, de avena de tepezcohuite, de tantas hierbas que nos hacen sentir en las épocas de nuestros ancestros mayas que elaboraban todos sus productos naturalmente , al fin y al cabo que en este mercado el tiempo se detiene y es como si regresáramos a nuestros orígenes en el tiempo mesoamericano recordando nuestras raíces y porque en México y para ser específicos en Chiapas nuestra madre tierra es generosa y fecunda y nos regala sus frutos con una frescura, sabor, color, olor que estoy 100% segura que en ningún supermercado por mas moderno que pudiese ser nos ofrecería esta gama de productos, siguiendo por nuestra ruta bajamos escaleras que nos hacen sentir como en una cueva puesto que todo esta de bajada y su estructura resulta curiosa, el pollo y las carnes se consiguen a mitad de precio y además sabiendo regatear o teniendo a una “marchanta” que es el termino que utilizamos aquí para designar a una vendedora de las que ya somos clientes frecuentes y que sin duda alguna nos dará la carne del día a buen precio, debo agregar que este mercado es dominado en un 80% aproximadamente por mujeres ya que las vendedoras de frutas, carnes, ropa, y cualquier cantidad de productos son del genero femenino y son pocos hombres los que trabajan en este mercado y la mayoría se concentra en el área de las carnes, una parte de este mercado, que a mi en lo particular me encanta, es la parte secreta como le llamo yo, que se encuentra en el fondo y después de varias escaleras y pasajes que pareciesen tan misteriosos encontramos a los populares” chirijes o chamanes” que se les ha llamado así a las personas que venden veladoras, aceites, inciensos, esencias y todo tipo de materias mágicas, aquí podemos encontrar velas de agradables olores, “loción de siete machos” que es utilizada para atraer el amor del genero opuesto o en rituales mágicos, además de infinidad de santos populares y otros no tan conocidos, pero que son de esta región, y que sin duda alguna es parte de nuestro folclor y por lo tanto merecería incluirse en el turismo de Tapachula si es que se desea conocer nuestras costumbres y tradiciones a mayor profundidad siguiendo con el relato de mi recorrido por el mercado de Tapachula debo mencionar que en dicho mercado también nos encontraremos con todo tipo de hierbas para la comida desde orégano hasta ajinomoto para aderezar la comida china( que es muy popular en nuestra región ya que la comunidad China es amplia), así como pasitas, nueces y semillas secas, siguiendo adelante con el recorrido encontramos piñatas de todos los colores y diseños, pan recién calientito y sacado de hornos antiguos de barro o ladrillos, trajes regionales de chiapanecas, los famosos huaraches de cuero, nuestros famosos huacales ya que por algo nos dicen “huacaleros” a los a votantes de esta zona los huacales son productos de una planta llamada planta de huacal que son recipientes que se usan para sacar agua de los tanques de agua o son decorados artesanalmente para adorno o guardar cosas, los tamales de este mercado también son populares y se pueden conseguir de diferentes estilos y sabores; mole verde, panzita, chicharron chipilín, de bola, etc. incluso de iguana (a pesar la caza de este animal este prohibido), los atoles de avena, champurrado, el famoso pozole que es una bebida hecha de cacao y masa realmente deliciosa y el chocolate para batir (ya que nuestra región es rica en cacao) y antiguos artefactos para la cocina como los molinillos para batir chocolate, el molcajete para hacer la tradicional salsita, etc , así como una gran cantidad de mariscos, y variedades de pescado, filetes, a un considerable precio pero no tan accesible como el pollo que resultaría lo mas económico, aunque es de advertir que como en todo hay que tener cuidado con nuestro dinero y llevarlo en un lugar seguro por aquello de que nunca faltan personas amantes de lo porque ya que como dicen es mejor prevenir que lamentar, para finalizar por mi recorrido vuelvo a pasar por el parque que se encuentra delante de este popular mercadito pero no sin antes darles unos bocados de arroz o tortilla desecha a la gran cantidad de palomas que habitan en las azoteas de casonas viejas y de las iglesias, en fin ¡Que emocionante es un día de compras por el mercado! Un recorrido que a mi forma de ver las cosas debería incluirse en el neo-turismo de la ciudad, un turismo real más allá de las pocas plazas o centros comerciales que no son en esencia nuestra Tapachula multicultural.
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