Simplemente ella: la que escudriña hasta debajo de sus pesares, lejanos andares, justificados cantares, alucinados ensueños, brazadas profundas de paz. Meditabunda hasta encima de un alma atravesada por la búsqueda constante.

Las palabras dominan su pensamiento. Los pensamientos derivan en palabras; son unguentos a su alma entumida de paz con quimeros momentos.